TENDENCIA


Las ferias están de moda


Por Mercedes Colombres.


Las ferias están de moda
Al igual que en la época de las abuelas, cada día más personas se suman al fenómeno mundial de comprar alimentos en ferias y mercados. Un revival con sabor.

Del parisino y encantador Marchée Bastille al Borough Market londinense, pasando por el madrileño Mercado de San Fernando y el muy porteño Buenos Aires Market o la folclórica Feria de Simoca en Tucumán, son cada vez más las opciones existentes a lo largo y a lo ancho del globo para aquellos que aman la ancestral costumbre de comprar alimentos en mercados callejeros. Los visitantes acuden allí en busca de productos más frescos, con la menor cantidad de aditivos posible, y muchas veces, de origen orgánico. El tema económico quizá también influye para que, después de décadas de haber sido sepultada, la costumbre de comprar alimentos en ferias y mercados en la calle se haya convertido hoy en una de las nuevas formas de ser cool en cualquier parte del mundo. 

Elina Moreno (34), socia de la consultora El Nuevo Agro y participante habitual de la feria porteña Buenos Aires Market (BAM), a través del grupo de productores Bonsanté, explica el porqué del revival de las ferias. “Hoy los consumidores buscan experiencias de consumo, poder informarse y, si es posible, conversar con la persona que elaboró el producto que quiere comprar. Estos mercados y ferias brindan, justamente, un espacio diferente para consumir. Pienso que la palabra que puede caracterizar a estos mercados es ‘proximidad’; hay un compromiso distinto en ese intercambio”, señala Elina, quien destaca que esta movida se viene dando con mucha fuerza en Europa desde hace años.

“Por suerte, en la Argentina nos hemos copiado de esa tendencia. Creo que es algo que se está dando en todo el país; incluso me animaría a decir que es en las ciudades del interior donde resurgieron las ferias de barrio”, acota. Atendiendo, justamente, a esta necesidad que tienen los consumidores de tratar con los productores, Elina creó, junto a Laura Burgos (43), Bonsanté, un grupo de productores que surgió en 2009 a partir de las capacitaciones de la consultora de Elina y Laura. “La idea es compartir los gastos que implica participar en las ferias y poder comercializar productos en un mismo espacio”, explica Elina. 

Para César Genoud (40) y Mercedes Zocchi (34), creadores de las galletitas Smookies (hechas a base de papilla y cereal, sin conservantes ni aditivos), que se venden en canales tradicionales y en ferias, participar en estos espacios tiene muchas ventajas. “La diferencia esencial es que en las ferias existe un contacto directo entre los consumidores y los productores, que posibilita una interacción muy enriquecedora. En segundo lugar, las ferias son el único lugar donde se pueden encontrar ciertos productos que no llegan a comercializarse en los canales de venta tradicionales. En tercer lugar, las ferias generan un espacio donde el público puede probar sin cargo los productos y recabar la información que necesita sobre estos, algo que es inimaginable en los canales de venta tradicionales. Por último, las ferias ofrecen la posibilidad de comprar productos de alto valor agregado a precios promocionales, y la gente puede disfrutar la experiencia de compra en el contexto de un paseo”, destacan. “Esta interacción con el público nos permitió entender cuáles eran los atributos de nuestros productos que más valoran las madres, cuál era la mejor forma de comunicarlos, y otras sugerencias que hemos ido incorporando para lograr el mejor producto posible”, sostienen Genoud y Zocchi.

El vínculo de cordialidad que se crea en las ferias entre el comprador y el vendedor no guarda semejanza alguna con el clima despersonalizado de los grandes supermercados actuales. La idea de eliminar los intermediarios entre pequeños productores y consumidores redunda, asimismo, en mejores precios. Muchos de los puestos venden también productos orgánicos, semillas y salsas originales.
 
Jessica Lekerman, del restaurante Möoi, cree que los mercados proveen una oportunidad única de vincularse con los clientes. “Las ferias son un modo inexcusable de estar aún más cerca de los clientes que en el propio restaurante, verles la cara, las reacciones, lo que piden, aclaman, o de lo que se quejan. Es muy fuerte la relación que eso genera y siempre es positivo. Por otra parte, acompañar movidas gastronómicas es fundamental, ya que son una variante de salida cada vez más buscada”, dice Lekerman.

De hecho, Masticar, la feria que se llevó a cabo por primera vez, en noviembre de 2012, en El Dorrego, bajo el eslogan “Comer rico hace bien”, fue una suerte de oficialización del fenómeno de la moda de las ferias. “Este tipo de eventos, sin duda, están revolucionando la cultura alimentaria local. Se está empezando a instalar de nuevo que la comida reúne, nutre, divierta, relaja, y además nos da a conocer como país”, explica Lekerman.

Julián Díaz, fundador de 878 y la muy de moda Florería Atlántico, y uno de los iniciadores de Acelga y la feria Masticar, cree que el boom de las ferias muestra el interés de la gente en conocer más acerca de lo que está comiendo. “A medida que avanzan la comida industrializada, la producción transgénica y el fast food, la gente se interesa más y más por lo que está metiendo en su organismo, y por esa razón eventos como Masticar son un boom. Por otro lado, las ferias sirven como un imán para los productores, ya que los acercan a una relación más directa con el consumidor, lo que evita la intermediación y la industrialización excesiva de su producción”, explica Díaz. “En la actualidad, es tal el esfuerzo que tenemos que hacer para no comer porquerías, que este tipo de convocatorias, o los mercados, cada día atraen a más gente interesada justamente en cómo comer de una manera más sana sin grandes complicaciones. Cuanta más industrialización y fast food haya, más mercados y ferias van a surgir”, afirma Díaz. 

La voz de los compradores

Ximena Summers (40) empezó comprando en ferias por necesidad, aunque después la necesidad se convirtió en elección. Ella tiene una hija, dos hermanos y dos sobrinos celíacos, por lo que debe comprar productos aptos para ellos en lugares especializados. Con el tiempo y por sugerencia de una médica, Summers empezó a incorporar más alimentos de origen natural, como azúcar negra o panes de granos especiales sin conservantes, lo que la convirtió en una visitante semanal del mercado barrial, donde es más fácil conseguir estos productos.

Ximena considera que este tipo de compras han mejorado la calidad de alimentación de su familia. “Pienso que ahora he logrado que nuestra alimentación sea mucho más sana. Creo que nuestra vida es más activa que la de nuestros padres. Trabajamos, viajamos cuidamos a nuestros hijos, hacemos deporte... y todo con muchísima menos ayuda que antes. Por eso, es vital alimentarnos bien para estar sanos”, dice Ximena. 

Muchos consumidores de productos aún no confían en estas plazas como un lugar seguro e inocuo de abastecimiento de alimentos, aunque las condiciones han mejorado mucho. Con sus detractores y sus defensores, las ferias de alimentos y los mercados de barrio siguen surgiendo y captando clientes. El creciente interés de los consumidores en las ciudades por apostar a una alimentación más natural indica que este nuevo modelo de consumo es una costumbre que volvió para quedarse. 

El mercado más antiguo del mundo

El Mercado de Kasgar, ubicado en la ciudad homónima, en el extremo noroeste de China, es considerado uno de los más antiguos del mundo. Ya Marco Polo, en Libro de las Maravillas, escribía que en Kasgar se vendían numerosas telas y mercancías. El mercado está cruzado por una amplia avenida, donde crecen, desordenados, infinidad de puestos cubiertos por toldos y lonas, que ofrecen sedas, telas, ropa, gorros, zapatos, cueros, cuchillos, hortalizas, alimentos de todo tipo, especias, almizcle, productos de artesanía, bijouterie, alhajas de oro, cañas de bambú, rebaños de ovejas, y demás. A esto se suma una serie de hornos de barro junto a los que se venden cuencos con carne, acompañada de pan, arroz o ensalada. En este mercado también abundan los puestos donde comprarse tallarines amasados en el día y a la vista del público. http://www.travelchinaguide. com/attraction/xinjiang/kashgar/bazaar.htm

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