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Penitentes de pasión y gloria


Por Revista Nueva.


Penitentes de pasión y gloria 

Desde hace casi quinientos años, Sevilla celebra en sus calles la Semana Santa con una procesión de cofradías. A paso lento, estas hermandades marchan a través de las calles de la ciudad hasta la Catedral en medio de una atmósfera de piedad y emoción.

El relato de la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús es uno de los pilares de la religión cristiana y sus fieles lo recuerdan cada año en Semana Santa. De todas las celebraciones realizadas en el mundo para conmemorar Semana Santa, la que se lleva a cabo en la ciudad española de Sevilla es una de la más importantes. 

Esta festividad sacra se extiende a lo largo de los ocho días que van desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, y su eje lo constituyen las procesiones de más de medio centenar de cofradías que, a través de las estrechas calles sevillanas, marchan muy lentamente hasta la Catedral llevando consigo una cuantiosa simbología religiosa que incluye cruces, estandartes, trompetas y los tradicionales pasos en los que se representan diferentes momentos de la Pasión de Jesús. En su rumbo penitencial, los miembros de estas hermandades caminan con sus cabezas cubiertas por capuchas y son acompañados por una multitud de creyentes que se apiñan en las veredas y los balcones de las callejuelas por donde transcurre la peregrinación. Todo, inmerso en una atmósfera de palpable devoción. 

La Carrera Oficial

La procesión de las cofradías sevillanas se lleva a cabo por un recorrido callejero que es conocido como la Carrera Oficial. Este camino se inicia en la plaza de la Campana, en la que los penitentes solicitan al Consejo de Cofradías la venia oficial para llevar a cabo el itinerario; continúa luego por la calle Sierpes, que sigue un antiguo curso de un brazo del río Guadalquivir; bordea más tarde la plaza de San Francisco, y, tras tomar el rumbo de la avenida de la Constitución, desemboca finalmente en la majestuosa Catedral de Sevilla, el templo gótico cristiano más grande del mundo al que los penitentes ingresan atravesando la Puerta de San Miguel, también conocida como Puerta del Nacimiento porque está decorada con imágenes que representan el nacimiento de Jesús. 

Respetando normas estipuladas por el Consejo de Cofradías, las hermandades marchan hasta la Catedral en días y horarios que en muchos casos reflejan costumbres de muy largo arraigo. Así, por ejemplo, la tradición marca que sea la Hermandad de la Paz la primera que marche en procesión en la tarde del Domingo de Ramos, acompañada por un tradicional escuadrón de caballos que cuenta con lanceros, batidores y músicos. La última cofradía en arribar a la Catedral es la Hermandad de la Resurrección, cuyos penitentes atraviesan la Puerta de San Miguel en la mañana del Domingo de Resurrección cargando una enorme figura de un Cristo Resucitado junto a un Ángel Anunciador. Su marcha por la Carrera Oficial marca el final de la Semana Santa de Sevilla.

Más de sesenta cofradías realizan la procesión por las calles sevillanas durante la Semana Santa. Su marcha recorre la llamada Carrera Oficial y finaliza en la Catedral de Santa María.

Más allá de las normas impuestas por el Consejo de Cofradías, la larga tradición de la celebración se refleja en la simbología de las diferentes hermandades. Cargados de una profunda mitología sacra, estos símbolos le dan identidad a cada una de las hermandades que marchan por las calles de la ciudad, sea por el color de las túnicas que visten, la forma de los estandartes que portan, el tipo de imagen que cargan sobre sus hombros, o, incluso, el número de nazarenos que la conforman. De todas las cofradías, la más numerosa es la Hermandad de la Macarena, que tradicionalmente cuenta con casi tres mil nazarenos marchando por las calles, mientras que la más pequeña es la Hermandad del Santo Entierro, integrada por apenas cien penitentes que llevan hasta la Catedral la imagen de un Cristo muerto, representado por un esqueleto que medita sobre un globo terráqueo y tiene a su lado un dragón vencido. 

La tradición marca que sea la Hermandad de la Paz la primera que marche el Domingo de Ramos, acompañada por un escuadrón de caballos, lanceros, batidores y músicos.

De toda esta simbología sacra son los pasos los elementos que otorgan, sin duda, mayor identidad y significación a cada cofradía. Considerados como el corazón mismo de la celebración sevillana, los pasos son imágenes que representan escenas de la Pasión de Cristo y que llevan sobre los hombros grupos de treinta costaleros, nombre con el que se conoce a los penitentes encargados de portar estas figuras sacras. Ellos deben cargarlas sobre la séptima vértebra cervical, que protegen con una tela de arpillera. Por lo general, las hermandades suelen llevar dos pasos, uno simbolizando a Jesús y el otro, a la Virgen María, aunque existen algunas cofradías que transportan tan solo una imagen, como es el caso de la Hermandad de Santa Marta, que carga una única imagen de un Cristo envuelto en una sábana a manera de mortaja por José de Arimatea y flanqueado por María Salomé y María Magdalena. 

Tallado en 1953 en un muy depurado estilo neobarroco, este paso es iluminado por faroles plateados y está rodeado en su base por un arreglo floral de lirios morados que tiene la particularidad de contener una rosa roja en el sitio justo en donde se derrama una gota de sangre de la imagen del Cristo yaciente.  Hermandades de andar lento, de cabezas encapuchadas, con cruces, estandartes, trompetas, con imágenes de cristos dolientes y de vírgenes majestuosas rodeadas por cientos de cirios encendidos. La Semana Santa de Sevilla es un universo de fervor y piedad que los creyentes sevillanos reviven desde hace casi cinco siglos en las calles de su ciudad que conducen hasta la antigua Catedral. 




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