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Nuestro boxeo


Por Alejandro Duchini.


Nuestro boxeo
Desde los últimos años, los argentinos son un plato fuerte en las peleas por títulos mundiales. Aparecieron figuras de primer nivel que recuerdan los tiempos de Monzón. Y con ellos, cientos de personas se vuelcan a la actividad en gimnasios de todo el país.

Desde que a sus 30 años largos Sergio “Maravilla” Martínez comenzó a aparecer en los medios, nuestro boxeo pareció renacer. Campeón mundial de peso mediano, corría 2012 y tal era su fama que hasta participó en Bailando por un sueño. Su perfil era distinto al de la media: buena vestimenta, gran capacidad expresiva y empresario. En 2013 publicó un libro de autoayuda y también se editó su biografía. Además, vivía en España, a donde había ido tras la crisis de 2001. Atraía más allá de las fronteras argentinas. Algo así no sucedía en el país desde los tiempos de Carlos Monzón, otro que supo aprovechar las luces del espectáculo en los años setenta. Anduvo siempre por la cornisa: de la pobreza extrema saltó al reconocimiento mundial, se codeó con la alta sociedad europea y vivió un affaire con Susana Giménez. Después, dilapidó todo. Fue a la cárcel por el asesinato de su pareja, Alicia Muñiz, y murió en un accidente de tránsito durante una salida transitoria. Ascenso y caída son, en el boxeo, el cóctel ideal para vender una historia.

A la gloria de Martínez se le agregan varios más. Incluyéndolo, la Argentina tiene en la actualidad cinco campeones mundiales: Marcos Maidana, Omar Narváez, Juan Carlos Reveco y Jesús Cuellar. Maidana, por ejemplo, peleará el 3 de mayo ante Floyd Mayweather, considerado el mejor del mundo. Será en el MGM de Las Vegas y no faltará el glamour: las casi 18.000 personas pagarán entre 350 y 2000 dólares por una entrada. Se calcula que millones de personas lo verán por televisión. El próximo 7 de junio, “Maravilla” –hoy de 39 años y al borde del retiro– defenderá su título ante Miguel Cotto en el Madison Square Garden, en Nueva York. Martínez sabe venderse bien. El año pasado le ganó al británico Martin Murray ante más de 40.000 personas en el estadio de Vélez. Su poder de convocatoria excedió los estadios chicos y cerrados. Tanto a él como a Maidana –a la vez, objetos de deseo de marcas de primer nivel– los acompañará un público argentino que viajará especialmente para la ocasión. Eso tampoco sucedía desde hace décadas. 

La repercusión no es en vano. El boxeo se ha insertado en la sociedad y hoy lo practican tanto quienes quieren triunfar deportivamente como aquellos que buscan una actividad que les permita modelar el cuerpo o descargar energías. Otros lo hacen como defensa personal. Los gimnasios lo incorporaron entre sus actividades. Tanto personas de bajos recursos que apuntan a “salvarse” económicamente como otros de clase media o alta también lo eligen. Y ya no es solo cosa de hombres: las mujeres tampoco les temen a los golpes. “El boxeo tiene la adrenalina que a otros deportes les falta. Hay mucha más gente y de todas las edades. El boxeo se volvió más recreativo. Pero las mujeres somos cada vez más”, dice Érica Farías –“La Pantera”–, campeona mundial liviana CMB. Ella integra una lista en la que también se destacan “La Tigresa” Marcela Acuña y Carolina Duer. “Las grandes peleas internacionales, como las de Maidana o Martínez, hicieron que se difundiera el boxeo argentino. La gente se suma y participa”, explica Farías. 

“No lo llamo resurgimiento. Históricamente, nuestro boxeo tuvo etapas de nivel superlativo y otras en las que decayó. Así, sucesivamente. Esto es en función de los campeones mundiales que tengamos”, opina Osvaldo Bisbal, presidente de la Federación Argentina de Box. Y se explaya: “El año 2013 fue el de mayor cantidad de peleas en las últimas dos décadas: 974 peleas de hombres más 120 de mujeres. Además, contamos con cinco campeones de primer nivel, algo que nunca antes había ocurrido. Veníamos de un momento tal vez no tan bueno, pero desde hace unos dos años las cosas mejoraron. Claro que en otra época tuvimos grandes, como Jorge ‘Locomotora’ Castro, Juan Martín ‘Látigo’ Coggi y Sergio ‘El Zurdo’ Vásquez. Hoy se registran mayor cantidad de practicantes: hay más de mil doscientos profesionales, cuando hace cinco años eran solo novecientos. Y entre los amateurs se daban diez licencias por mes hasta hace tres años y hoy se dan cuarenta mensuales. También crecieron las transmisiones por TV: el año pasado hubo alrededor de treinta más que el anterior y muchas más que en los últimos veinte años”.

La telenovela de Laport 

Para Marcos Arienti, presidente del Almagro Boxing Club, uno de los gimnasios más tradicionales de esta actividad y con más de quinientos socios, el crecimiento se da desde mucho antes del boom ‘Maravilla’ Martínez. “En las escuelas de boxeo, la cantidad de gente ya venía creciendo. Un momento particular fue a partir de la telenovela Campeones (N. de la R.:?con Osvaldo Laport, se emitió en 1999). No hubo otra bisagra como esa”, asegura. 
Acerca de qué motiva a una persona a practicar boxeo, Arienti opina: “Principalmente, una cuestión atlética y deportiva. Es que este deporte, junto a la natación, es el más completo. También por seguridad psicológica: brinda confianza en tu propio cuerpo”.

Desde esta entidad, el boxeo apunta además a la inserción social. El año pasado se puso en marcha el programa “Boxeo Sin Cadenas”, que funciona en un gimnasio instalado en el Penal de Sierra Chica, donde unos quince chicos privados de su libertad practican este deporte. El plantel del Almagro Boxing Club asiste, en períodos estipulados, a entrenar con ellos. “No puedo negar que la difusión de las peleas de Lucas Matthysse, ‘Maravilla’ y Maidana influyen, porque ellos triunfan en la meca del boxeo y tienen todas las luces de los Estados Unidos encima. En algunos casos, combinan éxito y glamour, como sucedió con Monzón”, opina Arienti.

Osvaldo Príncipi, el periodista más conocido de este ambiente, se suma al debate:?“Pienso que, más que resurgimiento, lo que hay es una reafirmación de la popularidad del boxeo. Detrás del fútbol es, en discusión con el TC, el deporte más popular. Esto empezó con Carlos Baldomir en 2006 y se cristaliza ahora con la suma de campeones. Actualmente el box tiene un nivel de altísimo consumo, comparable al de los años setenta”. Y añade: “Hoy lo práctica una señora de 60 años en un gym coqueto y un pibe que quiere ser campeón del mundo, en un sociedad de fomento. El boxeo va más allá del deporte en sí. El 65% lo hace como base laboral. Deportivamente, creo que es la disciplina con más penetración histórica. Se lo practicaba antes de Cristo, en Egipto, en la antigua Grecia y en los tiempos del Imperio romano”.

Acerca de quienes creen que no es un deporte,?Príncipi contesta: “Esas discusiones mancharon mucho al boxeo. Se hicieron dentro de una ignorancia general. Esta es una época abierta. Esas mentes abolicionistas quedaron relegadas. Hay muchas actividades deportivas que no me gustan, pero como no las entiendo, no opino. Para criticar hay que conocer, y eso lleva muchos años”. “Locomotora” Castro reafirma la teoría del boom actual, pero responsabiliza a Maidana y minimiza a Martínez: “‘Maravilla’ es mucho marketing. Lo de Maidana me gusta más. Lo felicito. Me pone contento por él, por cómo es. Se lo merece. En mi época tuvimos grandes peleas, pero no eran por los montos que se manejan ahora. Por otro lado, la gente va a un gimnasio por distintos motivos. Algunos solo por deporte; otros para aprender a defenderse en tiempos de inseguridad. También están los que solo buscan trabajar el cuerpo. Y las mujeres empezaron a hacerlo, a partir del fenómeno de la ‘Tigresa’ Acuña”. ¿Y “Locomotora”,?por qué empezó? Castro responde:?“Comencé en el boxeo por hambre. A mí el deporte me dio todo: dinero, auto, casa. Todo. Yo tenía hambre”, recuerda una verdadera leyenda viva.

“Recomiendo practicar boxeo”

“No solo lo practican los varones;?también las mujeres. Tampoco pertenece a una clase social determinada, como antes. Rompió barreras que pocos deportes se atreven a romper. Posee una gimnasia completa y tiene un punto de competitividad, realismo y esfuerzo físico que es lo que engancha a tantagente. Su crecimiento también se adjudica al carisma de boxea-dores y boxeadoras que supieron hacer de su imagen una empresa, gracias a la repercusión en los medios de comunicación y a la magnitud de las competencias en donde participan argentinos. Por lo general, los boxeadores son personas que se muestran susceptibles a los cambios bruscos.?Sus emociones muchas veces se ven afectadas, siguen rutinas específicas y tienen una enorme voluntad cuando se trata de alcanzar un objetivo determinado. Se presentan a sí mismos como lucha-dores de la vida, apasionados de lo que hacen y coherentes a la hora de plantear metas profesionales. Su mayor fortaleza se encuentra en la capacidad de afrontar las adversidades y capitalizarlas en beneficio propio. El aspecto mental también es uno de los grandes beneficios del boxeo, ya que con este entrena-miento se fulminan los niveles de estrés, aliviando las tensiones acumuladas”.
*Yesica Rovelli, psicóloga a cargo de un grupo de boxeadores del Almagro Boxing Club.


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