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Carnaval carioca


Por Mariano Petrucci.


Carnaval carioca
Palpitamos Brasil 2014, la cita deportiva más esperada por los futboleros (y no tanto). Preparativos, números, polémicas, tendencias, curiosidades y mucho más. ¿Podrá Lionel Messi consagrarse definitivamente en la casa de nuestro mayor adversario? A cruzar los dedos.

Dicen que la vida es eso que nos sucede entre Mundial y Mundial. Lo dicen los futboleros, claro, pero ¿quién puede refutar que cuando llega la cita máxima del fútbol el planeta aprieta stop? Los fanáticos están pendientes del Prode que llevan con los compañeros de oficina, completando con rigurosidad cada casillero del fixture (sí, por más que se trate de Argelia-Rusia). Y los que tienen ese pensamiento borgiano de que se trata, solamente, de veintidós muchachos corriendo detrás de un balón se tienen que entregar… a la fuerza. Acuérdense: dentro de cuatro días sentirán el rigor de estas palabras. Y en una semana, ni hablar, porque cuando Lionel Messi pise el rectángulo verde, las callecitas –las de Buenos Aires y las de todo nuestro territorio– serán tierra de nadie (según Ibope, el 0-4 que nos propinó Alemania, en 2010, arañó setenta puntos de rating).

Es que este campeonato presenta particularidades para los argentinos (tal vez, como ningún otro desde que fuimos convidantes en 1978). Para empezar, la FIFA develó cuáles son las naciones que más entradas compraron, y allí nos posicionamos entre los cinco primeros. Solo nos superaron los dueños de casa (obvio), los norteamericanos (cada vez más aficionados), los alemanes y los ingleses. Para destacar: la cantidad que habrá de canadienses e israelíes, cuando sus países no están entre los participantes. Sin embargo, las singularidades no se detienen allí. Que el certamen sea “a la vuelta de la esquina” posibilita que varios compatriotas viajen por una jornada, asistan al partido y regresen a sus hogares, evitando desembolsar más aún para el alojamiento y la estadía. Los Match Day o Game Day que brindan las agencias parten desde los veinte mil pesos (pasaje aéreo + ingreso al estadio).

Hay una ventaja para esta modalidad, amén de la cercanía geográfica con el anfitrión: por el grupo F, la Argentina juega un sábado y un domingo; o sea, no hay que tachar ningún compromiso laboral de la agenda. Y algo más: el debut es el 15 de junio, Día del Padre, por lo que no son pocos los que aprovecharán la fecha para emprender una travesía inolvidable con el hijo (¿a quién no le hace agua la boca el combo Río de Janeiro + playa + Maracaná?).  Por más que todavía los pasajes de avión no se agotaron, lo cierto es que se espera una invasión celeste y blanca (más de sesenta mil almas) para dar el salto en los pagos de nuestro más acérrimo enemigo futbolístico.

Enojo não tem fim 

“Este Mundial será recordado por la exuberancia del país y por la alegría de los locales, pero asimismo por las protestas contra el despilfarro de dinero”, define Alejandro Fabbri, el periodista que maneja las estadísticas deportivas como –casi– ningún otro. Es que se trata del campeonato de su tipo más dispendioso que se haya realizado hasta el momento: se estima que, para recibir a seiscientos mil hinchas, se habrán gastado más de quince mil millones de dólares –lo que duplica, con creces, el cálculo original–. El dato: más del 80% de la inversión está financiada por el estado gobernado por Dilma Rousseff (el aporte privado fue “escaso”: dos mil millones). Las obras destinadas a seguridad, vialidad, transporte, telecomunicaciones, y la “lavada de cara” de aeropuertos y puertos marítimos, fueron engordando, de una manera alarmante, las cuentas.

Por supuesto, las cifras no pasaron inadvertidas para los cariocas que, desde el año pasado, multiplicaron las manifestaciones y huelgas para alzar la voz contra el derroche del gasto público. En los últimos días, la situación se agravó con paro de docentes y de choferes de ómnibus, un atentado a la mismísima Copa del Mundo y el incendio de una réplica colosal de esta copa. Los especialistas coinciden en que los estallidos están ligados con las elecciones generales que se celebrarán en octubre (Rousseff revalidaría su cargo). 

La construcción o refacción de los estadios es otro punto polémico si se consideran los onerosos presupuestos (Mané Garrincha = 653 millones de dólares), los atrasos en las edificaciones (el Arena de San Pablo, sede de la inauguración, demandó  cuatrocientos millones de dólares y estará concluido unos días antes) y la muerte de obreros en pleno trabajo. Y el debate de siempre: su utilidad post-torneo. Pero Brasil no es el mismo caso que Sudáfrica, donde la cultura futbolera es limitada y quedaron erguidos majestuosos monstruos… vaya a saber uno para qué. 

Curiosidades titulo
Mundial 2.0. Así será Brasil 2014. Es que de Sudáfrica 2010 pasaron más que cuatro años: se engrosó notablemente la lista de quienes adquirieron un smartphone o una tablet, los SmartTV pican en punta como nunca, y las redes sociales ya no son lo que eran (con Twitter, Instagram, Vine y los hashtags a la cabeza, y la catarata de apps que se transformaron en las grandes vedettes).  Una encuesta confeccionada por la empresa YuMe INC precisa que la mitad de los consultados chequeará la previa de los partidos on-line, y que cerca del 60% de estos contará con más de un dispositivo para poder estar al tanto de los encuentros simultáneamente. Por su lado, una investigación realizada por la agencia de medios Mindshare recalca que el 66% de los internautas optará por Facebook para mantenerse informado. Los italianos que comanda Cesare Prandelli serán la excepción a la regla: tienen prohibido el uso de las redes sociales en la concentración.

A propósito de intimidades, se revelaron los pedidos más insólitos de parte de las delegaciones, entre las que figuran la sala de videojuegos y las bananas (solicitadas por los ecuatorianos), el Corán en cada cuarto (los argelinos), el menú específico para musulmanes (los franceses), las máquinas de café (los australianos) y los cuatro guardaespaldas para Cristiano Ronaldo (ay…).

Es que a los ídolos hay que cuidarlos. Y seguirlos antes, durante y después. Por eso es por lo que las Fan Fest serán una parada obligada para los hinchas (sobre todo para aquellos aventureros que no consigan entradas). Estos eventos gratuitos convocan, en lugares abiertos (bautizados Fan Parks), a un sinfín de “torcedores” que pueden disfrutar de espectáculos musicales (ya confirmaron su presencia Pitbull, Jennifer López y Daniela Mercury), pantallas gigantes, puestos de comida y venta de merchandising. Esas reuniones multiculturales nacieron en Corea-Japón 2002 por iniciativa de sus propios municipios. Ni lenta ni perezosa, la FIFA tomó nota del fenómeno y en Alemania 2006 aparecieron las primeras versiones oficiales. Ya para Sudáfrica 2010 fueron una imposición por parte del comité organizador (la discusión gira en torno al costo de las Fan Fest: Joseph Blatter y compañía cubren apenas un porcentaje de los ocho millones de dólares que sale administrarlas, por lo que cada ciudad debe solventarlas).

Una peculiaridad más: como alquilar un hotel, un departamento y hasta un camping puede ser una misión imposible para el bolsillo (cuatrocientos dólares diarios, una habitación modesta en Río de Janeiro), los residentes de las favelas de la Cidade Maravilhosa vislumbraron el negocio y ofrecen casas para los turistas. Con el fin de combatir los prejuicios que se tienen sobre ellas y descubrir el “verdadero Brasil”, los precios ascienden a 60, 130 y 400 dólares por día, semana y mes, respectivamente. 
 
Hablemos de fútbol 

“Quedarse con la final excede la fantasía nacional: la selección que compite en Brasil es la mayor ilusión futbolística que ha tenido la Argentina en casi tres décadas”, escribe el periodista Daniel Lagares en su libro Ganar. ¿Sí? “El talismán que tenemos se llama Lionel Messi y el plus es Sergio Agüero. A ellos hay que sumarles a Gonzalo Higuaín y Ángel Di María, quienes nos dan un poderío ofensivo que no puede igualar ninguno otro equipo. A la vez, este plantel llega más consolidado que otros anteriores –acaso solo se le parezcan, en unidad y convencimiento, los de Francia 98 y Corea-Japón 2002”, dice Lagares. Y analiza: “¿Tenemos problemas atrás? Sí, pero no son tan individuales como se cree, sino de funcionamiento: afinando el lápiz, podemos ajustarlo. En el peor de los escenarios, aun desequilibrados, nuestro ataque es decisivo. Luego, si la pelota pega en el palo y sale o entra, ya es otro tema”.

¿Alcanza solo con el “10” entonces? “No, no es suficiente. Las tácticas defensivas y el apego a esquemas conservadores serán moneda corriente. Messi es el mejor, pero no podrá inclinar la balanza si la selección peca de anárquica. No pudo Johan Cruyff, ni Diego Maradona en tres mundiales, y tampoco Pelé en 1966”, descuenta Fabbri. Lagares concuerda: “Hay que rodearlo y contenerlo para que él haga la diferencia. Sus compañeros tienen que estar a la altura”. Entre las claves para abrazar por tercera vez el trofeo, una de las más relevantes está resuelta: la fase inicial. “El grupo es extremadamente accesible y, de darse resultados lógicos, los contrincantes en octavos y cuartos de final también serán ‘vencibles’. A priori, Portugal y Francia son menos complicados que los que, seguramente, avanzarán en la otra zona del cuadro: Inglaterra, Holanda, Brasil, Alemania, Italia y hasta Uruguay. Otro ítem determinante: que todos estén en óptimas condiciones físicas”, subraya Lagares. 

“No hay órmulas mágicas. Ni Messi las tiene. ¿Qué pasa si se lesiona él o Agüero? No tienen reemplazo del mismo nivel”, sentencia Fabbri. Y agrega: “Para traernos el título, aparte de hacer las cosas correctamente adentro de la cancha y conocer a los adversarios, hay que tener algo de suerte y no padecer arbitrajes tendenciosos o parciales. Será un mundial complejo para todos, sobre todo para nosotros. Hay demasiada rivalidad. No creo que Brasil piense en perder un segundo Mundial como local: ya le pasó con Uruguay; no querrá repetir la experiencia y caer ante la Argentina en el Maracaná”. En el lote de los favoritos, ambos expertos enumeran a brasileños, argentinos alemanes, españoles, italianos y holandeses. Un escalón más abajo, uruguayos, colombianos, chilenos y franceses. El 13 de julio veremos. 

Puro pálpito 

La Argentina es cabeza de serie del grupo F, que completan Bosnia y Herzegovina, Irán y Nigeria. Si pecamos de optimistas, podemos augurar que obtendremos los nuevepuntos (aunque usted sabrá). Por eso, le proponemos que, además, se la juegue con resultado y todo. ¿Se anima?

Las sedes 

Serán doce las ciudades donde se llevará a cabo Brasil 2014. Entre ellas, Brasilia, Cuiabá, Curitiba, Fortaleza, Manaos, Natal, Recife y Salvador de Bahía. Mencionamos aparte a Belo Horizonte y Porto Alegre, ya que allí la Argentina jugará su segundo y tercer partido del grupo. El debut será en el escenario de la final: en el mítico Maracaná, en Río de Janeiro. La inauguración del certamen será en San Pablo: Brasil y Croacia se enfrentarán el 12 de junio, a las 17.00. Varios de ellos fueron remodelados o construidos de cero con tecnología de punta. Con el cuidado del medio ambiente como objetivo principal, fueron equipados con paneles que cubren sus necesidades mediante energía solar fotovol-taica (así es como el Mané Garrincha obtuvo el sello Leed Platinum, certificado máximo de sustentabilidad).  

Para leer y no desenchufarse

•Ganar. Daniel Lagares investigó los entretelones de la selección de Sabella.
•Historias secretas de los Mundiales. Alejandro Fabbri repasa datos insólitos de los torneos. 
•Así jugamos. Diego Borinsky y Pablo Vignone develan secretos de los Mundiales.
•Hazañas y leyendas de los mundiales contadas para chicos. Pablo Lisotto recorre desde Uruguay 1930 hasta Brasil 2014. 
•1000 datos locos del fútbol mundial. Aníbal Litvin reúne informaciones insólitas del deporte más popular.  

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