ENTREVISTA


Jazz Ladies siglo XXI


Por Diego Oscar Ramos.


Jazz Ladies siglo XXI 
Barbie Martinez, Delfina Oliver, Fernanda Lanza y Georgina Díaz están renovando el jazz argentino. La movida,sus inspiraciones, el rol de la mujer y mucho más.

Hay una generación de cantantes femeninas argentinas que se afianzan en el jazz, género musical que viene creciendo y que utiliza, como pocos, la libertad de improvisación. En el siglo pasado hubo estrellas cantoras de esta música libre, como Egle Martin, Lona Warren, Eleonora Eubel, Lois Blue o Dona Caroll; hoy nuestra escena jazzera tiene en las voces de Delfina Oliver, Barbie Martinez, Fernanda Lanza y Georgina Díaz una punta de lanza para renovar el interés del público por el jazz. Es sabido que la música cantada suele tener históricamente mayor popularidad que la instrumental, por lo que las cuatro (algunas desde su debut reciente y otras ya con presencia consolidada) están trabajando para revitalizar un panorama de gran calidad e historia.

Entre las pioneras argentinas y la nueva guardia, comparten un respeto de base por grandes cantantes norteamericanas como Sarah Vaughan, Ella Fitzgerald, Billie Hollyday o Anita O’Day, modelos eternas de ladycrooner. Pero hay una diferencia fuerte en la manera en que esta generación ha sabido, tal como lo expresó Edgardo Carrizo en el libro Juego de Damas, ampliar el panorama por tener una formación musical más sólida. Este es el caso de Oliver, Lanza, Díaz y Martinez, quienes además han trabajado en sus discos o conciertos con los más destacados músicos de jazz argentinos: de Alfredo Remus a Juan Cruz de Urquiza, de Mariano Otero a Pepi Taveira, de Ricardo Cavalli a Mariano Loiácono, por mencionar algunos nombres que resonarán de inmediato entre el público jazzero conocedor. En esa amalgama de traer aire nuevo al género, pero a través de recreaciones de clásicos del jazz, estas mujeres están haciendo su parte de la historia del esta música en la Argentina. Por eso hablamos con ellas.  

–¿Cómo ven la escena actual? 
–Oliver: El jazz nacional vive desde hace más de una década una etapa prolífica que incluso resuena fuera del país. Hay cada vez más escuelas y artistas con quienes estudiar, más escenarios donde presentarse, más facilidades para grabar en forma independiente. Pero este crecimiento se dio sobre todo en el jazz instrumental y de autor. Veo el surgimiento de nuevas voces con proyectos sólidos, gran nivel y propuestas personales, acompañadas por talentosos músicos, como las tres jóvenes cantantes con las que comparto esta nota. Creo que se ha enriquecido enormemente la escena del jazz vocal, tanto sobre el escenario como en la enseñanza. Eso renueva y da vitalidad al género y al entusiasmo del público.
–Lanza: Noto que hay más lugares donde escuchar y tocar. Hay que jugársela, prestar atención e ir a escuchar las variantes.
–Díaz: Creo que los Festivales de Jazz en diferentes puntos del país ayudan muchísimo al encuentro y a la difusión de esta música. Por suerte y poco a poco está dejando de lado el lugar que a veces le han dado, ese de que es “un estilo para pocos”, cuando en realidad es el más abierto de todos. 

–¿Qué piensan del rol que ha tenido hasta ahora la mujer dentro del jazz? 
–Martinez: Ha habido grandes músicas de jazz en todas las épocas y el rol de las cantantes siempre ha sido muy fuerte. Espero que el nuestro sea el de ser un músico de jazz que intenta aportarle su punto de vista a esta música.
–Oliver: Creo que el punto de vista femenino siempre es distinto al masculino, y eso conlleva un valor artístico en sí mismo. Las cantantes han acercado el jazz a un público mayor, quitándole el estigma de ser música para músicos. También han logrado destacarse y han sido valientes y talentosas para poder hacerlo en un ambiente con amplio predominio masculino. Siempre han tenido un pensamiento vanguardista y han contado con el apoyo de artistas masculinos con la cabeza más abierta que la sociedad, que las consideraba “menores” que sus pares masculinos…
–Lanza: Se ve que nos gusta el rol de llevar la voz cantante, que también supone liderar. Porque veo que hay más cantantes mujeres que hombres. Y también que hay menos instrumentistas, o no se están mostrando tanto. Pero sé que hay muchas y muy buenas, porque el jazz fomenta la igualdad de géneros. 

–¿Qué les pasa con esa vieja idea de que el cantante no es tan músico como un instrumentista?
–Lanza: Ya no veo que se hagan diferencias entre músico cantante y cantante no músico. Todos saben que hay una formación para cantar, sea o no académica. En mi caso pasé por la Escuela de Música Popular de Avellaneda, pero podés estudiar con profesores particulares. 
–Martinez: Lo importante es ser honesta y comprometida con la música, lo que significa entregarse al momento, ser genuino en el momento de contar una historia. Además de saber bien las melodías, armonías y las letras, ser profesional en tu trabajo. De esa manera tus colegas te respetan.
–Díaz: El cantante es un músico más, que es quien cuenta la historia que tiene cada tema, desde las palabras. 

–El jazz parece exigir al artista novedad pero también un respeto por los artistas sagrados. ¿Qué sienten con esto? 
–Martinez: Creo que lo maravilloso del jazz es que el camino de la improvisación vuelve cada concierto algo novedoso, porque en la búsqueda de una identidad propia, uno arriesga y es espontáneo. Por otra parte, pienso que lo alucinante de este género es que no hay nada intocable, sino justamente la posibilidad infinita de experimentar en pos de la búsqueda artística.
–Oliver: Cuando lo que uno expresa a través de la música es auténtico y propio, es novedoso por ser distinto a la expresión de otros. Y como uno es exponente de su generación, esta expresión es siempre actual. Los cantantes, músicos y compositores de culto nos inspiran, son una zanahoria por alcanzar y no un factor de intimidación. 
–Lanza: Si en el transcurso de tocar, cantar y estudiar sentís que estás diciendo algo personal y genuino, va a ser tan novedoso como tantas personas hay en el mundo.
–Díaz: El jazz no exige más que estar en el presente y vincularse con la música. Los compositores universales son completamente inspiradores y motivadores. Te enseñan de la vida, de la música, diría que casi infinitamente. 

–¿Qué diría cada una de la mezcla de estilos y géneros que ha decidido hacer? ¿Cómo se sabe cuando algo sigue siendo jazz?
–Martinez: Suelo cantar jazz casi exclusivamente, salvo por algún blues que, al ser la raíz del jazz, está estrechamente vinculado al estilo. Se sabe que algo sigue siendo jazz cuando tiene el lenguaje del estilo, improvisación, swing, tradición, y cuando el intérprete se apropia de la composición original y la reinterpreta para contar una historia o imprimirle un mood o un carácter al tema.
–Oliver: En mi caso, soy una amante del género, y en mis proyectos y grabaciones, donde voy oscilando entre el jazz clásico y el jazz contemporáneo según el proyecto, siempre he sido una purista del género, por pasión. Simplemente amo el jazz, y con él me alcanza para explorar las fronteras infinitas que su libertad permite. 
–Lanza: Si bien parece que mi disco mezcla estilos, no es de música sino de músicos. Hay una lógica: somos músicos de jazz, con formas de tocar diferentes que hacen que seamos uno ilusoriamente. El punto de partida es la tradición jazzística. Canto standards, pero siempre estamos atravesados por la cultura de hoy. Arriesgar es uno de los pilares del jazz pero también hay que conservar la historia del género. 
–Díaz: Considero que es jazz cuando se escucha la tradición, la historia, cuando hay riesgo y se intenta hacer propia la música.

–Para terminar, ¿qué dirían que es el jazz en sí mismo?
–Oliver: Es un lenguaje musical libre, amplio y permeable que permite la fusión con otros géneros, da la libertad a sus intérpretes de hacer versiones originales de los clásicos para poder expresar su personalidad. 
–Martinez: Es el estilo musical más profundo, vasto, ecléctico, creativo e improvisativo que existe.

Trayectoria

“Con uno de los mejores discos de jazz vocal en su haber, es una de las mejores voces locales y una de las artistas más aceptadas por laavant-garde del jazz”, dijeron críticos especializa-dos argentinos sobre Delfina Oliver, quien editó los discos Mirada (2005) y Camino (2010). Hoy, junto a su orquesta Artistry Big Band, recrea standards clásicos y la obra de los grandes compositores del jazz moderno. Por su parte, Barbie Martínez parece una de las más populares cantantes actuales del género, con discos como Swing! (2010), Live at Thelonius (2013) y Walkin (2014). Ha recibido críticas elogiosas de los más reconocidos críticos del país, quienes incluso la han mencionado, junto a quien fue su alumna de canto, Georgina Díaz, como artistas capaces de darles su perso-nalidad a las piezas más históricas del género. Díaz, actriz, iluminadora teatral y cantante, ha edita-do su primer disco, Suddenly, donde relee los standars con una sonoridad contemporánea. También Fernanda Lanza, quien también hizo recientemente su debut discográfico con One, trae condimentos como el soul –con un declarado amor por Michael Jackson– a un repertorio que incluye clásicos de la década del 40 y hasta un tema del adorado compositor Tom Waits.

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