INVESTIGACIÓN


Querer que pueda


Por Daniela Calabró.


Querer que pueda

Todos tenemos proyectos, pero no todos encontramos la mejor manera de llevarlos a cabo. Falta de organización, mala gestión del tiempo y poca confianza en uno mismo son las principales trabas. Algunos consejos para lograr nuestros objetivos sin morir en el intento.

Mañana empiezo”. “Ya llegará el momento”. “Cuando pueda lo haré”. Estas frases  son algunas de las más recurrentes en el diálogo con uno mismo. Las ideas siempre rondan la cabeza, pero las concreciones, por un motivo u otro, rara vez llegan a puerto. Si no es por falta de tiempo, es por poca previsión, por inseguridad, por cuestiones financieras o por mero desgano. Pero lo cierto es que eso que uno quiere emprender por fuera del horario laboral, los cursos que quiere tomar, las refacciones de la casa, los exámenes que se tienen pendientes o el microemprendimiento soñado, siempre quedan en el tintero. 

Mark Twain decía que el secreto para avanzar en la vida es comenzar. Y que el secreto para comenzar es desmenuzar todas las tareas grandes y complejas en tareas pequeñas y manejables y, a continuación, empezar haciendo la primera.
“La gran mayoría de nuestras aspiraciones y metas van a requerir unas cuantas tareas de esas que Mark Twain etiqueta como grandes y complejas. Y ante ello, el camino fácil es el que siempre sigue la multitud: ni siquiera comenzar. Cuando uno se deja abrumar pensando en la inmensidad de la tarea por enfrentar, crea un monstruo de tales dimensiones que, irremediablemente, se aboca al fracaso”, sentencia el autor y orador español José María Vicedo, especialista en superación personal y el alma máter del  proyecto “Máximo Potencial”, desde el cual ayudan a la realización de diversos proyectos independientes. 

Al propio fantasma, se suman las voces del entorno que, sin mala intención, muchas veces tiran en dirección contraria. Así lo explica Ana Cecilia Vera, coach ontológica y líder del programa “Reingenierizá tu vida”: “El discurso cultural muchas veces dice que el cambio no es posible, que las cosas están difíciles, que no hay suficientes oportunidades; y no falta alguien de la familia que nos advierte que tengamos cuidado o que no podremos lograr lo que buscamos. Estos comentarios desmotivadores suelen llegar de personas que nos quieren, pero que tienen sus propios miedos e inseguridades; y si nos enganchamos, nos desmotivamos”.

Desde México, se incorpora Maca Hernández, directora del programa “Organízate ya”, en donde brindan talleres para optimizar los emprendimientos y mejorar el rendimiento del tiempo: “Todos tenemos algo que nos gustaría hacer, ser o tener. El problema es que cuando lo decimos no lo tomamos en serio, no nos tomamos en serio a nosotros mismos. Para que un sueño se convierta en una meta, es necesario definirlo, pasarlo a la realidad, ubicando todas las cosas terrenales que tienen que suceder”.
Para la especialista, cuando uno va por la vida arrastrando cuentas pendientes, se crean sentimientos de frustración, se acumulan enojos y se empeoran las relaciones con los demás y con uno mismo. “Cada meta llevada a la realidad, en cambio, da satisfacciones, seguridad y motivación para lograr aún más”.

El plan de trabajo

Dicen los entendidos que para que la hoja de ruta muestre activos en vez de pasivos, a la fuerza de los deseos la debe acompañar, indefectiblemente, la buena organización del tiempo. 
“La dispersión es el camino más rápido hacia la falta de resultados. Muchas personas caen en el falso espejismo que genera el hecho de no parar de hacer cosas durante todo el día; piensan que ese no parar es equivalente a lograr un montón de resultados. Nada más lejos de la realidad. Es la capacidad de enfoque en lo importante la que marca la verdadera diferencia”, resume Vicedo. 

Esta tarea se complejiza en los días actuales, en que la sobreinformación y la velocidad de los sucesos llevan la delantera. “Terminamos haciendo muchas cosas que no son realmente importantes para nosotros. Tenemos tantas tareas que cumplir que no nos damos el tiempo de examinar nuestra vida para poder mejorarla”, reflexiona Hernández, a la vez que recomienda desglosar el plan de trabajo en tareas pequeñas, clasificadas y organizadas en una agenda, para cumplirlas de a una, como objetivos bien concretos a corto plazo.   

Miguel Ángel Guilló, otro de los responsables del plan “Máximo Potencial”, propone hacer rendir más las horas del día mediante una técnica llamada “bloques de tiempo”: “Cuando iniciamos cualquier tarea, necesitamos unos instantes para enfocar nuestra atención. Si realizamos nuestras tareas de forma desorganizada, saltando de una a otra, acumulamos esos tiempos de enfoque inicial y reducimos la efectividad. Debemos aprender a gestionar a través de bloques de tiempo, en los que agrupamos ciertas tareas que son comunes entre sí; de esa forma el tiempo de enfoque se reduce y conseguimos incrementar nuestra productividad”. 

Para el especialista, la clave está en plantearse pasos por seguir, con una fórmula de cinco ítems: determinar cuáles son las cuestiones fundamentales que deben quedar resueltas antes del final del día; asignar un determinado tiempo a cada tarea; no iniciar nunca una tarea antes de tener todos los materiales necesarios; no permitir interrupciones durante el desempeño de las tareas; y concentrarse absolutamente en lo que se está haciendo. Con respecto a este último punto, argumenta: “El hombre orquesta no es productivo. Los sistemas informáticos actuales fomentan la multitarea. Esto, que en el entorno informático es de utilidad, puede suponer una reducción en la productividad. Es imprescindible concentrarse en una única tarea de forma simultánea”.

Para Vera, un componente fundamental a la hora de ponerse en marcha es la simple acción de bajar los proyectos a un papel: “Escribir tus objetivos, deseos o ideas es como comprometerte de manera contractual a cumplirlos. El ejemplo más claro es el de la lista de compras. Si vas sin ella, lo más probable es que adquieras cosas que no son tan importantes y que te olvides de las realmente necesarias, porque no te enfocaste en ellas con anterioridad. Eso se transforma en una pérdida de tiempo”. Como consejo final, la especialista pone el foco en la importancia de que los emprendimientos siempre tengan su puntapié inicial en los deseos: “Podemos ser extremadamente organizados con nuestro tiempo, pero si lo que queremos lograr no es lo que nuestra alma desea, la motivación y la energía decaerán, lo que provocará más sensación de incapacidad y frustración. La clave es encontrar lo que realmente nos enciende, desmenuzar en detalles pequeños cómo llevarlo a la realidad y luego ponerse en acción. Lo demás, vendrá por añadidura y un día veremos en la realidad todo lo que nos encargamos de imaginar”.

La ayuda del reloj biológico

Si bien organizar el día es complicado y uno suele hacer las cosas cuando puede, conocer un poco sobre cronobiología puede ayudar a que el tiempo rinda más y a que el cuerpo sufra menos. ¿Algunos datos? Los ejercicios a primera mañana ayudan a regular mejor el sueño, a tener un mayor descanso y a disponer de más energía durante el día. Para las labores creativas y la capacitación, lo mejor es la mañana, hasta las doce, y la tarde, de las cuatro a las siete. Respecto a la alimentación, los hidratos de carbono funcionan bien a la mañana, porque se transforman en energía, mientras que las proteínas y los azúcares deben ocupar el horario del almuerzo. La cena liviana, aunque cueste, es un cambio que vale la pena.

A aprender se ha dicho

Muchos proyectos implican hacerse un tiempo para capacitarse; de esa forma, se transforman en objetivos más viables y eficaces. “Es muy impor-tante estar en constante desarrollo y aprendizaje. Muchas veces, el obstáculo para capacitarse está en el dinero. Y rápidamente, hay que cambiar esa creencia porque hoy por hoy, con la gran posibilidad que nos ofrece Internet, podemos encontrar numerosos cursos, libros electrónicos y programas gratuitos para comenzar a capacitarnos en todo tipo de temas”, aconseja la coach Ana Cecilia Vera. “A aquellos que quieren seriamente saber cómo hacer algo específico, lo que más les recomiendo es invertir tiempo y energía en permitir que otros los guíen y eduquen para mostrarles el camino exacto”, concluye.

Los 5 problemas más clásicos

* Falta de decisión.
* Poca confianza en uno mismo.
* No tener claros los propósitos ni un “para qué”. 
* Esperar que todo esté “perfecto” para avanzar.
* Falta de organización y previsión.


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