ENTREVISTA


Tres mujeres una voz


Por Marianela Insúa Escalante.


Tres mujeres una voz 

Lila Downs, Soledad Pastorutti y Niña Pastori se unieron para dar a luz a Raíz, un grupo en el que repasan lo mejor del folclore de la Argentina, México y España. Aquí revelan cómo es la experiencia.

Un hotel moderno del porteño barrio de Palermo abriga un secreto muy bien guardado: Soledad Pastorutti, Lila Downs y Niña Pastori se divierten a más no poder en el lobby. Las tres comparten, desde hace unos meses, Raíz, el proyecto que las unió por un disco y, dicen, una próxima gira. La piel y el feeling no es algo que pueda imponerse. Y entre ellas tres, sobra.

Mientras se sacan fotos en la terraza, la argentina, la mexicana y la española cantan a viva voz una mezcla de hits de quién sabe dónde. No faltan las palmas y el taconeo. Las chicas se divierten y animan a una troupe de maquilladores, peinadores y asistentes que las secundan: ese grupo de trabajo se convirtió en familia de tanto ir y venir detrás de este trío explosivo. Pero la historia data de antes:?las artistas se reunieron el año pasado para grabar el disco Raíz en México, luego lo promocionaron por España y, sí, ahora le llegó el turno a la Argentina. 

Allí repasan temas de unas y otras, y también les hacen un lugarcito a clásicos de otros compositores. Se puede escuchar “La raíz de mi tierra”, “Que nadie sepa mi sufrir”, “Chacarera para mi vuelta”, “El día que me quieras”, “Cumbia del mole”, “Puede ser”, “Tren del cielo”, “Válgame dios”, “Y para qué”, “Cómo será”, “Dime quién soy yo” y “Tierra de luz”. Chacareras, rancheras, huapangos, bulerías y algún que otro tango se cuelan en este particular compendio de voces y culturas atravesado por la inigualable sensibilidad femenina. 
Convocarlas no es tarea sencilla: cada una de ellas tiene casa, familia, esposo y una carrera llena de obligaciones. “Ceno y me voy, chicas”, les advierte Sole a Lila y a María (tal es el nombre de Pastori). 

–Todas tienen la agenda ocupadísima. Sole, con el programa en la TV Pública; Lila y María, viajando fuera de sus países para mostrar este nuevo álbum… ¿Qué las motiva a lanzarse a semejante desafío?
–Soledad Pastorutti: Lo que ocurre cuando subimos al escenario es algo mágico, sobre todo cuando se trata de otro público. Ni nosotras los conocemos en profundidad, ni ellos nos conocen en profundidad a nosotras. Es difícil explicar con palabras lo que se vive. Estás en un mundo en el que no sabés bien de qué se trata. Pero lo pasamos muy bien y eso no te lo da nada ni nadie.

–¿Cuánto se metieron ustedes en la producción del disco?
–Lila Downs: Desde nuestros respectivos países, escogimos cuatro canciones cada una. La idea era escoger cuatro temas que hubiéramos interpretado o compuesto y, a la vez, los de otros autores. Cada una lo hizo a su manera, como le gustó. Así trabajamos. 
-SP: Elegí del repertorio de Lila y de María, y a esas canciones tenía que traerlas para mi terreno. Esa fue la consigna. Si un tema de María venía del palo del flamenco, yo tenía que transformarla en un estilo argentino. Eso fue lo interesante del proyecto, aunque se repitan éxitos. Tuvimos mucha libertad.

–¡Fue como armar un fixture de fútbol! ¿Aprendiste mucho?
-SP: Aunque haya sido un chino, creo que fue positivo. Lo que tiene de lindo la música es que uno puede experimentar. Somos como un carpintero, que si se equivoca, le pone un poquito de masilla y lo tapa (risas). Es de este tipo de experiencias de las que se aprende muchísimo. 

–¿Cómo siguen las carreras de ustedes en medio de la promoción?
–LD: ¡Siguen! Mira a Sole: canta, conduce el programa, el carro de las niñas, conduce la camioneta… (risas).

–¿En qué circunstancias se dio el primer encuentro entre ustedes?
–LD: Fue en una comida y eso marcó el destino, porque tuvo mucho que ver con la intuición. Creo en esto de la música porque he nadado siempre a contracorriente, es un mundo alternativo en el que yo existo. Llega un punto en la vida de las personas en el que uno vuelve a agradecer el regalo que es esta profesión; así es como tomas decisiones basadas en otras cosas. Ahora pensé: “Me voy a largar a investigar esto”. Si me hubieran invitado unos años atrás, no lo habría hecho. Porque creo que la colaboración es difícil, sobre todo entre cantantes. Lo sé por experiencia, lo he visto mucho. Raíz ha sido una sorpresa muy linda, por el carácter de cada una de ellas, por la gran sabiduría que tienen en el escenario, y por las experiencias que tienen como mujeres, como dadoras de vida. ¡Y?como músicos, por supuesto!? Es increíble haber encontrado semejantes “cómplices”. 

–NP: Creo que son dos personas con mucha más experiencia que yo; las veo mucho más rápidas y, por lo tanto, me van a hacer aprender. Las noto muy inteligentes, aun con sus diferencias en cuanto a sus formas de actuar, lo cual es lógico:?cada una tiene vivencias distintas. Se han criado en diferentes países, lo que hace que incluso la educación no sea la misma. ¡Me van a enseñar mucho!

–LD: María se toma su tiempo explicando las cosas y observa todo desde un punto de vista muy personal. Yo soy de hablar mucho: me parezco a Sole en otro momento de mi vida, cuando se me tropezaban las palabras porque tenía muchas cosas que decir y quería que me escucharan. Ahora aprendí a decir menos, pero con más sustancia. Al menos, ¡eso espero! Pero volviendo a María, me encanta porque es muy natural y marca su camino:?“Yo te voy a decir a mi paso lo que te tengo que decir”. Es como una comunicación del pasado que tiene que ver con la tradición. 

–SP: Es que María es muy directa, muy sincera, muy transparente, no tiene reparo en decir lo que piensa. Pero, como dice Lila, siempre es a su tiempo y con mucha educación, sin ánimo de chocar. Ella dice: “Yo me planto aquí, es así y así será”. No por una cuestión de capricho sino porque cree que es así. No la veo ni la imagino enojada; uno entiende inmediatamente si algo le molesta?(risas). 

La sinceridad es algo que para mí es muy importante porque acorta muchos caminos, hay menos rollos.?De las tres, Lila es la más experimentada, la que más anduvo por diversos lugares del mundo, por lo que cuenta con una gran sabiduría desde ese punto, incluso si se trata de estilos musicales o de subirse a un escenario. No sé si fue por haber vivido en México o en los Estados Unidos, pero tiene muy claras cosas frente a las que yo, quizá, soy mucho más ingenua. ¡Es como una caja de sorpresas! Podría nombrar tantas cualidades de ambas, pero lo más importantes que me llevo es el carácter humano, porque estuvimos conviviendo mucho tiempo y porque a las tres nos ha pasado de cruzarnos con muchos artistas y, a veces, cuando uno está de este lado se pone un poquito más crítico, prejuicioso, pretencioso. 

–Después de este paso de las tres juntas por la Argentina, ¿cómo sigue Raíz?
–LD: Cada una vuelve a lo suyo y ya tenemos confirmado un show en México, para noviembre. Y pensamos armar una gira en donde podamos ir a la península maya. ¡Ya hay un promotor que nos quiere llevar! (risas). También queremos venir aquí, a la Argentina, a dar tres conciertos... Esperemos que lo podamos lograr.

 
Niña Pastori es una cantautora de flamenco, oriunda de San Fernando, Cádiz (España).
En sus casi veinte años de carrera, vendió más de dos millones de discos y ganó un sinfín de premios. Madre de Pastora y María, fue descubierta por Alejandro Sanz.   

No hace falta decir mucho sobre “El tifón de Arequito”, pero sí de Lila Downs, que también es productora discográfica y actriz. La mexicana no solo interpreta en castellano y en inglés, sino en idiomas nativos de su país, como mixteco, zapoteco, maya, purépecha y náhuatl. Influenciada por Lucha Reyes, Amparo Ochoa y Mercedes Sosa, se destaca por su vestuario, en el que combina trajes regionales mexicanos con estilos modernos y alternativos.


 

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