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Juego de luces


Por Revista Nueva.


Juego de luces 

En el Malba, una muestra homenajea a uno de los más grandes artistas argentinos de nuestro tiempo: Julio Le Parc. Una exhibición que merece un gran aplauso.

Visitar la muestra de Julio Le Parc, Le Parc Lumière, en el Malba es un festival para los sentidos. La puesta en escena es impactante, como siempre ocurre en ese museo. Le Parc nació en Mendoza y a los 30 años se instaló con una beca en París. En 1966 saltó a la fama cuando obtuvo el primer premio de la Bienal de Venecia. Para sintetizar su obra, unas palabras de Hans-Michael Herzog, curador de la muestra: “Sus juegos de luz en movimiento modifican el espacio, lo recrean en forma permanente y al mismo tiempo lo disuelven, incluyendo al observador en la obra de arte total”.

Empecemos el paseo virtual. En el hall de entrada, al lado de la escalera mecánica del museo, nos recibe una obra inmensa, la Sphère Jaune (Esfera amarilla), un sol argentino flotando en el gran ambiente. En el segundo piso, están las dieciséis instalaciones lumínicas que Le Parc creó en los años sesenta y pertenecen a la colección Daros Latinamerica. El salón es una gran caja negra y oscura, y solo se ven las luces de las obras. Un recorrido por ellas permite apreciar uno de los aspectos esenciales de su trabajo: la preocupación por las alteraciones de la luz. Le Parc recurre a iluminaciones artificiales, reflejos y movimientos para involucrar al espectador dentro de la obra. ¡Y lo logra con creces! Las instalaciones son de distinto tamaño; algunas cuelgan del techo, otras parecen cuadros. 

En todas, los efectos son increíbles. En un momento del recorrido, se entra en un túnel creado con láminas-paneles de aluminio muy fino que se mueven cuando pasa el público. Está levemente iluminado, y la gracia radica en los efectos de la tenue luz cuando rebota en el aluminio en movimiento. El público mira alucinado las obras y quiere tocarlas para descubrir cómo están hechas. Algunas son bandas que se mueven por dispositivos mecánicos ocultos; otras son con hilos de nailon y resortes de metal en movimiento. Todas impactan con sus juegos de luces. En el primer piso, hay tres obras emblemáticas de Julio Le Parc, que reflejan elementos fundamentales de su obra: la inestabilidad, la participación y la interactividad. Se trata de Mobile Sphère Jaune, Miroirs y Lames Réfléchissantes. Al final del recorrido, un grupo de chicos tratan de emular al gran artista, creando, en un pequeño taller, obras con luces y resortes. ¿Serán ellos los artistas del mañana?

La exhibición puede visitarse hasta el 6 de octubre en el Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415, CABA. www.malba.org.ar

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