TENDENCIA


Food trucks


Por Daniela Calabró.


Food trucks 

Son la nueva moda en gastronomía: camiones transformados en cocinas itinerantes que ofrecen propuestas gourmet. Una movida fast good.

En una mano, una servilleta en señal de alerta. En la otra, una empanada crujiente y jugosa que ofrece el placer de la carne y las especias en su justa combinación. El entorno no es la puna salteña ni los Valles Calchaquíes de Tucumán ni la capital mendocina. El momento sibarita se da, en realidad, en pleno Time Square, con los carteles de ese rincón neoyorquino brillando en los ojos de los transeúntes que deciden comer al paso. Allí, un argentino llamado Ariel Barbouth montó Nuchas, un food truck en el que se venden más de veinticinco mil empanadas por semana. “La recepción fue y es realmente increíble. La empanada que más se vende es la tradicional argentina, una clásica de carne, pero con una pizca más de picante. Las recetas son de German Lucarelli, un gran chef argentino que supo afilarlas para el público de Nueva York”, cuenta Ariel.

Su proyecto fue elegido entre más de setenta propuestas en una licitación para obtener un espacio en Times Square. Es que, en la Gran Manzana, estos puestos gastronómicos sobre ruedas son parte del entramado urbano y muchos cocineros del mundo quieren plantar bandera allí. Ya volveremos a este visionario que logró instalar uno de nuestros clásicos entre los apuradísimos neoyorquinos; pero, antes, bien vale ahondar en los simpáticos camioncitos gastronómicos surgidos en el país del norte y devenidos en tendencia global.

De Texas, al mundo 

Al igual que muchas de las grandes ideas, esta también surgió de la necesidad. El pionero de la comida itinerante fue un texano llamado Charles Goodnight, quien alrededor de 1865 montó una cocina en un vejo carro de carga del ejército para acompañar la travesía de los granjeros que trasladaban sus ovejas al oeste del país. Veinte años después, el modelo de negocio ya se había instalado en las grandes ciudades, en torno a ferias y parques de diversiones. 

El modelo de “carrito de comida” fue de exportación y cada país hizo lo propio: los tacos callejeros en México, las castañas asadas italianas y los choripanes de nuestra costanera son algunos buenos ejemplos. Pero lo que hoy llamamos food trucks (esos que disputan sus coronas en competencias televisivas como Food Truck Revolution, Food Truck Wars y The Great Food Truck Race) ganan terreno con otra impronta. No solo su estética busca llamar la atención con los camiones diseñados y decorados a pura imaginación, sino que muchos están regenteados por chefs de renombre y ofrecen platos dignos de la movida Fast Good. Es decir, comida al paso, pero saludable y de calidad. “La idea es ofrecer un buen producto, rico y sano, en un tiempo acotado”, introduce Martín Bouquet, chef del restaurante Croque Madame y creador, junto con su hermano Iván, de Bon Bouquet Crêperie, un camioncito porteño que ofrece comida francesa.
 
“Por otro lado, debido al costo que tiene un food truck en comparación con un restaurante, pueden manejarse precios más accesibles. Además, la posibilidad de que te cocine un buen cocinero frente tus ojos y ver cómo preparan tu comida es un gran sello de calidad”, agrega. “En ciudades dinámicas, donde la gente dispone de poco tiempo para comer y la oferta de comida rápida es tan acotada, los food trucks son una solución. La inmensa mayoría de las capitales más avanzadas del mundo han desarrollado legislación al respecto y ven a los food trucks como un aporte de valor al paisaje urbano”, dice Alejo Pérez Zarlenga, mentor, junto con Santiago Sabaté, de Hollywood Dogs, donde ofrecen panchos deluxe, con salsas gourmet y una mostaza especialmente traída desde Los Ángeles.  

Más por hacer

La legislación no es un tema menor frente a la sobrevida de los camiones de alimentos, ya que muchos países no actualizaron sus leyes de venta callejera y la actividad no está del todo regulada. Así sucede en México, en algunas ciudades españolas y en la ciudad de Buenos Aires. “El tema es complejo porque la ley de alimentos es muy vieja y va a contramano de todo lo que propone la ciudad en el día a día respecto de la comida. Es complicado cambiar un hábito de años, pero confío en que se hará”, vaticina el dueño de Hollywood Dogs, quien a la vez decidió crear la Asociación Argentina de Food Trucks, en donde se agrupó con otros colegas. Martín MacDonell y Pablo Erli se sumaron a la iniciativa. Ellos son los dueños de Morfa, un food truck en el que ofrecen sándwiches calientes y diferentes opciones de crêpes. Tal como el resto de sus compañeros de rubro, ante las complicaciones legales encontraron otra manera de llegar a la gente: “Trabajamos en eventos, fiestas privadas, ferias y exposiciones. De todas formas, seguimos en tratativas para poder implementar la modalidad en distintos lugares del país”, cuenta Martín, y agrega: “Desde el comienzo del proyecto, nos interesó llegar a lugares donde era poco frecuente contar con una alternativa de calidad. Fue así como decidimos tomar el concepto de food trucks y queremos sostenerlo”.

Basta acercarse a ferias gastronómicas, festivales musicales o grandes eventos callejeros para ver estos camioncitos allí. Entre quienes copan las filas también están Ernesto Lanusse (hijo de la conocida chef Dolly Irigoyen) a bordo de su truck llamado Nómade; y Lucas Álvarez y Paula Forteza, creadores de Manduca, en donde preparan riquísima comida francesa realizada a partir de productos orgánicos. 

Un argentino en Nueva York 

El olor a empanadas caseras nos lleva de vuelta a las calles de Manhattan. Ahora hay que decidir si vamos rumbo a Times Square o a Greeley Square Park, ya que el puesto de la esquina de las luces abierto en noviembre de 2011 por Ariel Barbouth no tardó en tener un hermanito: el camión de Nuchas inaugurado el año pasado en la calle 34. A este guiño de éxito, se sumó el premio Rookie of the year, que le dieron a Ariel en el marco de los Vendy Award, donde galardonan a los mejores vendedores ambulantes de la ciudad. Ariel es positivo respecto al crecimiento de este sector. “Creo que en la medida en que vaya madurando la industria, veremos mejores matrices”, concluye. Facebook y Twitter, siempre a la orden titulo

Los camiones de alimentos no suelen mantenerse en un solo lugar. Sin embargo, es usual que en las ciudades en donde la actividad está reglamentada se liciten ciertos espacios de privilegio o que los dueños de los camiones se enamoren de una esquina que les da más éxito que otra. En uno u otro caso, los menús, las rutas, los eventos y las novedades de los cocineros sobre ruedas tienen su mayor y mejor vía de comunicación en las redes sociales. Es más usual encontrarlos en la red de Marc Zuckerberg o en los enunciados breves del pajarito que en las guías gastronómicas o las páginas webs tradicionales.

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