ENTREVISTA


“Quiero tener más hijos”


Por Leo González.


“Quiero tener más hijos”
Luisana Lopilato cumplió el sueño de su vida: ser mamá. Embobada con el pequeño Noah, confiesa querer agrandar la familia con Michael Bublé. Para eso, proyecta una carrera enfocada en el cine: acaba de estrenar Las insoladas y se prepara para otro protagónico. Aquí abre las puertas de su intimidad.

Lejos quedó aquella nena que a los 5 años, jugando, hacía publicidades. O la que participó de los exitosos ciclos de Cris Morena, como Chiquititas o Rebelde Way, o la adolescente de tiras como Casados con hijos o Alma Pirata. Luisana Lopilato está convertida en toda una mujer que sabe muy bien lo que quiere para su futuro. Se casó muy joven –con una megaestrella de la música internacional– y se fue a vivir a otro país, pero nunca dejó de regresar a la Argentina. Dice que ser madre la completó y que convirtió su máximo deseo en realidad. Que tiene en claro que anhela ser una madre presente, pero sin dejar su vocación de lado. 

Su presente (y su futuro) apunta hacia el séptimo arte: recientemente, estrenó la película Las insoladas, del director Gustavo Taretto. Pero quiere más: por ese motivo, se prepara para seguir en los sets de filmación. “El cine es un nuevo camino que quiero ir descubriendo. Lo que me gusta mucho es que te da tiempo para poder estudiar, trabajar y mejorar el personaje. Además, este medio es compatible con el deseo de ser una madre que quiere estar las veinticuatro horas con su hijo. Esa es una ventaja para mi vida personal: me puedo tomar tres meses para rodar un largometraje, y el resto del año esperar que me llegue alguna propuesta interesante”, comenta la bellísima Luisana, tan enamorada de la familia que conformó con Michael Bublé como de su profesión. “A mí la actuación me llena por completo. Adoro mi trabajo y no podría dejarlo jamás. Me encanta poder transmitirle diferentes sensaciones a la gente: hacerlos reír, llorar…”.

–¿Soñás con Hollywood, Luisana?
–Mientras la propuesta sea interesante y me sirva para mi carrera, no me importa en dónde tenga que trabajar. No es mi meta conquistar Hollywood ni tampoco es algo que no me deje dormir de noche. Sí es cierto que, si se da, me facilitaría mucho los viajes porque me queda cerca de donde vivo en la actualidad. Pero si surge alguna posibilidad en España, Italia o incluso en la Argentina, no tendría ningún problema en trasladarme. 

–¿Te vas a dedicar solamente a la pantalla grande?
–Mi hijo todavía es muy chico y no quiero perderme nada con respecto a su crecimiento. Quiero ser una madre presente. Por ahora, la mejor opción es que vuelque mi carrera solo al cine. Tal vez, más adelante, podría aceptar hacer una temporada de teatro de seis meses. En este momento, veo muy difícil poder hacer otra cosa.

–¿Las insoladas puede ser un punto de inflexión en tu carrera?
–Espero con ansias que sea así. La verdad es que tampoco me llueven las propuestas. Para que eso pase, tiene que haber un trabajo previo y creo que Las insoladas es parte de mi crecimiento en la industria. Es como decir: “¡Acá estoy!”. Con el próximo film, Los que aman, odian, voy a subir un escaloncito más. Y con eso, buscar la aceptación en la mirada de los directores y productores, y lograr que, a la hora de hacer un libro, piensen en mí. Quiero hacer más películas. 

–¿Hay algún trabajo que ya no harías?
–Tal vez cantar; aunque si en una película o una miniserie me lo piden, lo hago. De todas maneras, una actriz tiene que poder hacer de todo. Y para eso me preparo. En este momento, es complicado que acepte encarar una tira que me demande doce horas diarias, aunque siempre está el miedito a que no te llamen más. Pero es mi elección. Quiero tener más hijos; tal vez pueda volver a hacer televisión cuando ellos sean más grandes. 

–Te pegó fuerte formar una familia. 
–Desde chica soné con casarme joven y tener muchos hijos. Siempre quise ser madre. No puedo explicar con palabras lo que siento por Noah. Nunca imaginé que tenía tanto amor para darle a una persona. ¡Y todavía tengo mucho más para dar! Sí, soy medio pesada (risas). 

–¿Cómo es tu día con él?
–Nos levantamos bien temprano, de-sayunamos juntos y después vamos al jardín. Esta ahí alrededor de cuarenta y cinco minutos, volvemos a casa y prendemos la televisión para mirar a Piñón Fijo, a Panam y los programas de la mañana. Al mediodía le preparo la comida y lo hago dormir una siesta. A la tarde lo llevo a la plaza. ¡Todos los días! Alrededor de las siete de la tarde lo baño y ya le pongo el pijama, y se duerme a eso de las diez u once. Esté en el país que esté, siempre hacemos esto porque es su rutina.

–¿Cuánto estás en la Argentina y cuánto afuera, Luisana?
–La verdad es que, aunque no lo parezca ni la gente se entere, voy y vengo todo el tiempo. Suelo centralizar todo en mi país. Cuando hay algún proyecto, o tengo que hacer algo, junto todas nuestras cosas y viajamos para acá. Mi marido también viene con nosotros porque así es más fácil.

–Al menos no extrañás tanto...
–¡Por suerte! No me puedo quejar... Tengo la posibilidad de visitar a mi familia las veces que quiera. Me pasa de encontrarme en el mundo con gente que hace años que no puede ver a los suyos. Yo no sé si podría aguantar eso. Me muero si no puedo verlos, pero sé que no es común lo que me pasa y agradezco que sea así.

–¿Cómo te llevás con tu esposo?
–Es un orgullo para mí estar a su lado. Ser testigo de su éxito, de cómo lo idolatra y lo quiere la gente… De cierta forma, me hace agrandarme. Me siento más importante estando al lado de Michael.

–¿En qué te ayudó?
–Él forma parte de mi seguridad como mujer. Me apoya mucho en todo lo que hago y confía más en mí de lo que confío yo. Todo el tiempo es muy positivo conmigo, con mis cosas, con mi trabajo. Creo que eso sí me cambió mucho: ahora pienso que puedo hacer cosas que antes decía que no podía, y eso es gracias a él.

–Leí por allí que no pueden estar mucho tiempo sin verse.
–Sí... ¡Más de dos semanas no podemos estar separados! Lo seguimos con el nene al rincón del mundo en donde tenga que cantar. Noah ya visitó más de cuarenta países; solo le faltaba ir a Asia y en enero ya tenemos previsto ir para allá. 

–¿Cambió algo la relación con el público desde que te fuiste?
–La gente cree que no estoy, pero paso mucho tiempo en la Argentina. Cada dos meses vuelvo, ya que tengo compromisos con varias marcas. Además, leo muchos proyectos que me mandan por Internet y nos reunimos aquí para ver si llegamos a un acuerdo.

–¿Qué sucederá cuando tu hijo sea más grande?
–Veremos qué hacer con el tema del colegio, pero van a ser seis meses en Canadá y seis meses en Buenos Aires. Me acomodaré y él hará homeschooling, o algo por el estilo. Iré a los lugares donde pueda desarrollarme como madre y profesional. No quiero trabajar tanto; gracias a Dios no tengo esa necesidad, pero me hace feliz también como mujer tener una ocupación. Aunque sea, que haya un proyecto, algo a futuro, mantener la mente ocupada y no estar tanto en la casa.

–Claro, no ser “la mujer de”…
–No, eso no me molesta. Creo que todas las mujeres necesitamos una ocupación, porque si no te volvés loca y también a la persona que tenés al lado. No tener un proyecto propio puede hacerte muy mal. Te pasás todo el día en tu casa, con tu bebé, con esto, con lo otro… Puede ser bueno y estar genial, pero no es algo para vos misma. Me gusta poder generar y tener mis propias cosas.

–¿Se te hace difícil?
–Para el hombre tal vez es más fácil. La mujer se dedica únicamente a la casa, a sus hijos, y con eso solo puede llegar a tener un vacío tremendo. No se siente feliz, tira a su familia para abajo... Si no se tiene la felicidad, no se puede hacer feliz a nadie que te rodee. Mike me apoya muchísimo en esto, y me dice que debo tener algo que ocupe mi mente y me complete como ser humano. 

–La última: ¿qué es lo que más disfrutan hacer en familia?
–Lo mejor es cuando dormimos los tres juntos. Pero nuestra debilidad con Mike es verlo reír a Noah. Lo más hermoso es ver esos momentos en que sonríe. El día ya vale la pena cuando escuchamos su carcajada. Nos llena completamente. Cuando se tiene un hijo, cualquier cosa que haga es lo más importante del mundo.

On-line 

Fanática de las redes sociales, Luisana Lopilato ostenta más de tres millones de “Me gusta” en su página de Facebook. En Twitter la siguen casi cuatro millones de personas. Allí suele subir fotos y comentarios de sus trabajos y, claro, de su vida con su hijo Noah (como cuando nació, el 27 de agosto de 2013) y Michael Bublé. Tal es el fanatismo por lo que sucede en la “Red de redes” que, el año pasado y junto a Unicef, presentó “El diario de Mini Bublé”, una aplicación en línea con información y consejos para llevar adelante un embarazo saludable. Lo que se dice: una fidelidad con su público las 24 horas.

Lo que pasó 

Luisana comenzó su carrera televisiva en la sitcom Mi familia es un dibujo. Después pasó a la troupe de Cris Morena, con un papel en Chiquititas. Pero la fama absoluta llegó con la tira para adolescentes Rebelde Way (junto a Benjamín Rojas, Camila Bordonaba y Felipe Colombo, conformó la banda Erreway, haciendo giras por Israel, Alemania y España). Siguió con Los pensionados, Los secretos de papá, Casados con hijos, Alma pirata, El capo, Atracción x4, Alguien que me quiera y Lobo. En el plano internacional, participó de la miniserie italiana Una buona stagione, transmitida por la RAI. En teatro hizo Arlequino, servidor de dos patrones y Princesa Cenicienta. En cine fue parte de Un amor en Moisés Ville, Chiquititas: Rincón de Luz,Erreway: 4 caminos, Papa por un día y Plumíferos (donde prestó su voz).

Lo que viene 

Basada en el libro de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, Luisana Lopilato protagonizará Los que aman, odian. A cargo de Alejandro Maci, guionista y director de la serie En terapia (donde Luisana encarnó magistralmente el papel de una chica que padece cáncer), estará acompañada por Leonardo Sbaraglia. Empezará a rodarla en febrero de 2015.

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