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“Si hay una buena idea, los recursos aparecen”


Por Agustina Tanoira..


“Si hay una buena idea, los recursos aparecen” 

Hace doce años Joaquín Sorondo creó una comunidad de emprendedores para hacer frente a la crisis. Hoy es un referente indiscutido que apuesta por un empresariado con una profunda conciencia social, ambiental y cívica.

Tenemos ciertas premisas de trabajo que hacen que nuestra acción sea lo que es”, explica Joaquín Sorondo cuando habla de INICIA, el emprendimiento que armó cuando empezó el siglo. Cobran por todo lo que ofrecen y no quieren posesiones; por eso trabajan en una casa alquilada en el partido de San Isidro, y consiguen aulas que las instituciones les prestan para dar una variada oferta de cursos, seminarios y otras actividades. “Podríamos aspirar a tener algo propio, pero la pregunta es para qué, ¿para generar un nuevo emporio propio? No, no”, remarca Sorondo, casado, padre de cuatro hijos y con larga experiencia en Recursos Humanos en las empresas más importantes del país. Para él, como para muchos, la crisis de 2001 fue un punto de inflexión en su vida. Especialmente cuando recibió la orden de despedir al 30% de los empleados de la empresa en la que trabajaba. Luego de profundas deliberaciones decidió no hacerlo, y renunciar. “En ese momento tuve una sensación hasta en el cuerpo de que nos íbamos a quedar sin país y que había que hacer algo al respecto”, dice. 

Así que como respuesta al desempleo masivo, comenzó a organizar encuentros entre personas sin trabajo. “Fue algo totalmente espontáneo”, cuenta. Le propuso a su hija, licenciada en RR HH, que acababa de perder su trabajo por reducción de personal, que convocara a todas las personas que conocía que estuvieran en su misma situación. “Ella me preguntó para qué y le respondí: ‘No sé, pero llamalos’. Mi idea era generar grupos de contención para esos jóvenes desempleados y asesorarlos. Además, invitaba a otra gente, sobre todo del sector empresarial”, explica.

–¿Qué tipo de asesoramiento les daban a esos jóvenes?
–El objetivo era levantarles la autoestima. Muchos se acababan de recibir en un país que se caía a pedazos, así que, además de reunirlos para que hablaran entre ellos, también convocábamos a psicólogos y asesores para que los orientaran. Antes, INICIA se llamaba Grupos de Jóvenes sin Empleo, pero el nombre era deprimente.

–¿Entonces?
–La contracara de eso es el emprendedor. Si la economía no te daba empleo y el Estado no te daba nada, había que convertirse en emprendedor, había que generar el propio negocio. No había vuelta. Había que ser “emprendedor por necesidad”. 

Nuevos líderes 

Cuando Joaquín Sorondo habla de INICIA lo hace en primera persona del plural: siempre es un “nosotros”. Solo cuando se refiere a una realidad social y política que lo perturba habla en nombre propio, pero luego vuelve a INICIA e insiste en sus objetivos: “fortalecer la conciencia” y  “crear una comunidad”. 

–¿Emprendedor se nace o se hace?
–A partir de nuestra experiencia y trabajando con ellos, hemos identificado siete características. Primero, la pasión, que es como una semilocura, una idea obsesiva sin la cual no puede haber emprendimiento.

–Algo muy común en los pioneros, ¿no es así?
–Sí. Como una vez me dijo el doctor Facundo Manes, a quien fui a ver más como emprendedor que como científico: “Para hacer estas cosas tenés que tener una idea obsesiva y bastante de locura”. Pero hay más; luego hay que tener ambición, que es la aspiración de que nuestro proyecto crezca, hay que ir para adelante muchas veces contra la lógica o contra el que dirán; la tercera característica es la iniciativa: el motor propio. Acá no hay jefe, no hay nadie que baje línea. Esto depende de mí. 

–¿La cuarta?
–El deseo de superación, que es esa fuerza interna que te hace confiar en que es posible lograrlo. Si uno piensa que no se puede o que la situación es muy difícil, entonces, no puede ser emprendedor. En quinto lugar, está la creatividad: crear algo que no existe; esto tiene mucho que ver con la intuición, ni siquiera es un tema racional. Es apostar por algo, es equivocarse. La creatividad se basa en el error. 

–¿Qué es lo más difícil, tener una buena idea o conseguir los recursos materiales para concretarla?
–Para mí todo lo relativo al proceso creativo es lo más difícil. Porque si uno tiene una buena idea y sabe expresarla y venderla, los recursos aparecen. El tema es esa buena idea, original, con valor agregado. No es fácil. 

–¿Y las últimas dos características?
–Liderazgo. Se trata de liderar gente, procesos, ideas. Eso requiere una necesidad de ponerse a cargo. Y por último, la organización ya que esto no depende solo de uno mismo. En una organización hay gente, hay procesos, hay conocimiento.

Con este nuevo paradigma en mente empezaron a trabajar en el desarrollo de emprendedores. De todo tipo: económicos, científicos, culturales... Al principio no fue fácil. Nadie los conocía, y muchos amigos y conocidos le decían que estaba loco y que eso no iba a funcionar. Hoy, doce años más tarde, a INICIA llegan todo tipo de emprendedores. “Aquellos que tiene una vaga idea y aquellos que tiene un emprendimiento funcionando y facturando bien”, cuenta Sorondo. 

A todos ellos les ofrecen servicios y programas. INICIA es una gran red; por eso, a su mentor le gusta usar la metáfora de la plaza pública. El ágora. “Allí la gente se encuentra y cuando esto sucede ocurre de todo”, explica. Porque no se trata de aprender con profesores sino de los mismos emprendedores. Entre todos intercambian información, conocimientos, experiencias, para así aprender unos de otros. El lema original de INICIA, “emprender para el futuro”, fue mutando por “comunidad de emprendedores”. 

–¿Ya no se trata, entonces, de una respuesta al desempleo?
–No, y eso es una cosa importante. Esa idea mutó, evolucionó. ¡Por suerte! Actualmente INICIA es una gran comunidad.

–¿Qué características tiene INICIA?
–Nos basamos en cuatro aspectos. El primero es el económico. La gente viene para que le enseñemos a tener una empresa rentable, le enseñemos marketing, finanzas... y nosotros  entendemos todas sus necesidades. Pero una vez dentro de INICIA empiezan a descubrir otros aspectos que entendemos que debe tener un empresario en el siglo XXI.

–¿Cuáles son?
–Que ya no se trata de una persona que solo mira su rentabilidad sino que también debe tener conciencia del medio ambiente, porque ya no se puede seguir produciendo de cualquier manera. Otro aspecto es el social: no es posible ser indiferente a una sociedad en la que cada vez hay más gente por debajo de la línea de la pobreza, porque eso, además de ser injusto, es una sociedad suicida. Un empresario, al estar generando riqueza económica, debe hacerse cargo de esa realidad. Y, por último, el cuarto aspecto es el cívico, ya que una sociedad tampoco puede ser indiferente a la política. O como decía un profesor que tuve en la facultad: “Uno puede ser indiferente a la política; el problema es que la política no es indiferente con uno”. Debemos hacernos cargo de las consecuencias de nuestra indiferencia.

–¿En definitiva, lo que planteás es que tiene que haber un mayor compromiso y responsabilidad?
–Sí, tiene que haber un sentido de comunidad. Somos parte de una comunidad, global y local. Si queremos que nuestra situación cambie, tenemos que empezar a pensar comunitariamente.

–¿Cómo se fomenta ese sentido de comunidad?
–Se enseña y se experimenta. Nuestra comunidad de emprendedores no es una reunión de amigos que se junta para hablar. ¡No! Justamente es un lugar de encuentro de gente que piensa distinto, porque estamos creando una comunidad, y no un club.

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