INVESTIGACIÓN


La primera musa


Por Mariano Petrucci.


La primera musa
La música siempre le rindió homenaje a la mamma. Descubrimos los entretelones de obras magistrales, en la voz de sus compositores y especialistas. Y repasamos algunas de las mejores canciones para celebrar el Día de la Madre.

En este día tan tuyo... Dios te bendiga mamá. Por tu nombre, que es el nombre que yo pronuncié primero; por tu sangre, que es mi sangre y la única verdad; por los besos que me diste, los más puros y sinceros, que en el vivir de mi vida nunca más ya me los dieron. En tu día inolvidable… Qué dulce es decir ‘Mamá’. Por el nido de tu pecho que mis sueños acunaron, por los mimos que me hacías para no verme llorar, por el bálsamo piadoso que el Señor puso en tus manos… Por todo lo que te debo, por todo lo que me has dado, ante tu imagen repito: ¡Dios te bendiga mamá!”.

No haría falta agregar más nada. Ya lo dijo todo don Sánchez. Roberto Sánchez. Sandro. Pero como no podemos abandonarlos aquí y dejar en blanco un par de páginas de la revista, seguimos adelante. “Dios te bendiga mamá” no fue la única pieza con la que el “Gitano” homenajeó a Nina. En “Martes día de damas”, el “Hombre de la rosa” revela el vínculo profundo que mantenía con ella. Y, por qué no, la causa por la que se volvió artista. “En las tardes de verano de calor insoportable, llevándome de la mano hacia allá iba mi madre... Destino: la biblioteca, donde me enseñó a volar. Leyendo supe montar una alfombra voladora, con un genio por piloto, de copiloto Aladino… Volamos tras mi destino y aún no pude bajar. (…). Y en mi alfombra voladora supe que había encontrado el destino perseguido, pues cuando fuera mayor, imitando a los galanes, yo sería un gran actor. (…). Y me convertí en actor y llegué hasta la pantalla. Y volé con Aladino como ella me lo enseñó…”.

“Mi madre era una mujer especial, que me dio una vida espiritual inmensa, leyéndome los cuentos de Las mil y una noches. Me llevaba a la Biblioteca Popular Sarmiento de Valentín Alsina, y sacábamos uno o dos libros por semana. Así leí a Emilio Salgari y la colección completa de Robin Hood, lo que me dio una capacidad de imaginación y vuelo muy fértil”, concedió el inolvidable Sandro en una entrevista. Y confesó: “Con ella tuve una relación apasionada, que algunos tildaron de edípica. Pero al año de haberme parido, ella contrajo una artritis deformante. Y la cuidé hasta su muerte. ¿Eso es un complejo de Edipo o hacer lo que corresponde como único hijo?”.

El astro no solo le dedicó canciones, sino hasta ¡un disco entero! Para mamá (uno de sus últimos álbumes) fue un tributo a diez años de la muerte de Nina. “Esperé un tiempo prudencial para que no se confundiera sentimiento con mercantilismo”, aclaró en aquel entonces. Lo cierto es que Sandro no fue el único que recaló en la figura materna. Y esto excede al plano nacional. Bien valen un par de anécdotas y un puñado de letras para comprender un fenómeno que viaja por diversas fronteras. 

Un caso emblemático fue el de John Lennon. “Dentro de su amplísima e inigualable discografía, hay dos canciones que hablan de su madre, cada una con su lírica particular: una –de la época en que aún estaba en Los Beatles– más romántica; otra –ya de su etapa solista– sorprendente por la sinceridad y la dureza de sus reclamos. Ambas, sin embargo, tienen en común la melancolía y un tizne de desamor”, devela Walter Domínguez, periodista y músico que se presentará el 8 de noviembre en el estadio GEBA. Y continúa: “Cuando John se decidió a escribir una canción para su madre, la llamó por su nombre de pila: Julia. Y dijo lo siguiente: ‘La mitad de lo que digo no tiene sentido, pero lo digo sólo para llegar a vos… Tu pelo de cielo flotante es brillante, resplandeciente en el sol... La luna por la mañana me toca, por eso canto una canción de amor, Julia… Cuando no puedo cantar, mi corazón solo puede decir lo que pienso’. Para ‘Mother’, ya separado de Los Beatles, Lennon admitía una neurosis, que trataba con la ‘terapia del grito’, del psicoanalista Arthur Janov. De hecho, el final del track es a puro alarido. En un tempo de blues hecho y derecho, podemos apreciar: ‘Madre, vos me dejaste, yo nunca te dejé a vos. 

Yo te quise, vos nunca me quisiste. Así que tengo que decírtelo: adiós’. Hay que recordar que Julia prefirió encargarle el cuidado del pequeño John a su tía Mimi, pensando que ella podía darle mayor seguridad. De cualquier manera, las canciones no siempre son la pura y dura verdad. En la realidad, John siempre declaró su amor por Julia, y la protegió económica y afectivamente hasta su fallecimiento. Aunque queda claro que no fue una relación plácida, y que dio bastante tela para cortar… Y dos obras maestras”.
“Las madres suelen ser decisivas a la hora del rock, ya que son o el referente antagónico –la que impide, la que no permite, la que está en contra– o el objeto de la devoción. Este género tiene toda clase de letras donde, explícita o veladamente, la madre es el centro de la creación. Freud colapsaría de contento”, aporta Sergio Marchi, autor del libro Room Service. 

Arrabaleros y románticos

La veneración a la mamma no solo atravesó los cuatro puntos cardinales del rock. Lo hizo con cada uno de los estilos, ritmos o como de-see etiquetarlos. El 2x4, por supuesto, no podía (ni debía) quedarse afuera. “El tango le pide a la mujer que sea incondicional, como la mamá. Porque como ella no hay. El tango es híper edípico”, dice Adriana “La Gata” Varela.   

Es interesante lo que aparece en el libro Canciones argentinas 1910-2010, de Sergio Pujol. Allí puede leerse: “¿Cuántos poetas populares tomaron el tema de la madre para reproducirlo ad infinitum en el catálogo tanguero? Unos cuantos, basta con mencionar ‘Madre hay una sola’, ‘Yo te recuerdo madre’ o la ‘Desde alma’ en su primera versión”. Repasemos otro fragmento del texto del historiador, crítico musical, docente e investigador del Conicet: “Pero tal vez no haya que exagerar tanto el amor a la madre de aquellos santos varones. Después de todo, el elogio a la progenitora encubre una feroz crítica a todas las demás mujeres, en especial a las que el payador y el tanguero flirtearon sin éxito. Novios y cafiolos llorarían hasta el fin de los tiempos la partida intempestiva de esa mujer que, obviamente, en nada se parece a la madre. Como el tango sabe y no se cansa de cantarlo, la madre es la única mujer que ‘sabe amar y no abandona’”.

El ala sensiblera del universo de las negras, blancas y corcheas –con el pop y la balada como banderas– tampoco es la excepción a la regla. Noel Schajris, quien días atrás anduvo regalando su talento por diferentes rincones de nuestro país, le obsequió dos de sus perlas a su querida Liliana: “Aquí” y “Momentos”. En la primera, el cantautor argentino nacionalizado mexicano entona: “Estas aquí cada mañana, en mi forma de hablar. En cada poro de mi alma siempre conmigo vas. (…). Vives aquí, iluminándome, mostrándome que hay mucho por vivir. Dentro de mí, siempre puedo escuchar tu voz hablándome de amor”. En la segunda: “Hay risas eternas, hay siestas contigo, hay largos otoños que hoy tienen abrigo. Si tuviera que elegir, te elegiría a ti, besándome, cuidándome, sintiéndote. Tan solo esos momentos son los que guardo dentro”. 

Paradójicamente, al Paz Martínez, prolífico compositor tucumano, no le nació naturalmente inspirarse en la madre, sino que tuvo que hacerlo a pedido de Los Nocheros. Qué más da: sirvió como excusa para sentarse con la guitarra, el piano… y dejarse llevar. “Aun siento tu mano aquí sobre mi frente, es el mejor remedio para mi dolor. Cuando te necesito siempre estás presente, mi mundo se transforma al oír tu voz. Así fueron las cosas desde que era un niño: a cada interrogante, tu palabra, al fin, me daba una respuesta sabia. Tu luz me iluminaba el alma y no existían dudas para mí. ¡Mamá, mamá! Es tanto lo que tú me das. Es una deuda tierna, amorosa, eterna, imposible de pagar. ¡Mamá, mamá! Es tanto lo que tú me das que no me alcanzaría con tener diez vidas para amarte más y más”, reza una partecita de “Mamá, mamá”. “Mi vieja me marcó mucho y fue muy importante para mi carrera. Aunque ella no quería que cantara, ya que no consideraba que fuese una profesión con seguridad económica. Pero heredé de ella los dones para la música, ya que cantaba fantástico. ¡Tenía un oído!”, recuerda el Paz. Y cierra: “Cuando Los Nocheros me pidieron una canción en honor a la madre, le comenté a Kike Teruel que no era una tarea sencilla. Estuve como quince o veinte días para encontrar una idea. Hasta que me acordé de una imagen: cuando estaba enfermo, con los ojos a media asta, sintiendo que me moría, mi mamá me ponía una mano en la frente y se iban los dolores. Mágico. Con esa escena en la cabeza, la canción fluyó”.

Soneto a mamá 
(Joan Manuel Serrat)

No es que no vuelva porque me he olvidado de tu olor a tomillo y a cocina.De lejos, dicen que se ve más claro, que no es igual quién anda y quién camina.Y supe que el amor tiene ojos verdes, que cuatro palos tiene la baraja.Que nunca vuelve aquello que se pierde, y la marea sube y luego baja.Supe que lo sencillo no es lo necio, que no hay que confundir valor y precio.Y un manjar puede ser cualquier bocadosi el horizonte es luz y el rumbo un beso.No es que no vuelva porque me he olvidado: es que perdí el camino de regreso. Mamá.

Te voy a decir una cosa (Amaia Montero). La más bonita sin duda eres tú, la más auténtica de todas, tú. 
Si tú me abrazas no existe el dolor, si tú me hablas yo entro en razón. 
Con solamente mirarme una vez, guías mis pasos allá donde voy. 
Y es que el pilar de mi vida, tus ojos azules son mi religión. 
Cantaré por una sola razón: ver la luz que envuelve tu corazón. 
Cantaré al alba nuestra canción, te diré que siempre serás el alma de mi corazón… Me das tanto amor.

Los caminos de la vida
(Vicentico)

Que mi madre preocupada se esmeraba por darme todo lo que necesitaba, y hoy me doy cuenta que tanto así no es. Porque a mi madre la veo cansada de trabajar por mi hermano y por mí. Y ahora con ganas quisiera ayudarla, y por ella la peleo hasta el fin. Por ella lucharé hasta que me muera y por ella no me quiero morir. Tampoco que se me muera mi vieja, pero yo sé que el destino es así.

La única voz
(No te va a gustar) 

Algunos siguen dudando si existe el amor y se siguen preguntando adónde llega la razón, pero yo no me olvido de todo lo que me diste. Solo confío en su voz, solo le creo a esa única voz. Porque te ganaste el cielo y nos cubriste a los dos,y no me olvido de tus caricias y no me olvido de tu dolor.
Que pensaste en nosotros primero, no te acordaste solo de vos.Para que hubiera para almorzar y que tuviéramos en qué soñar:no lo dudes, de todo eso no me voy a olvidar.

Mi vieja
(Pappo)

Mi mamá todas las mañanas con el café me viene a despertar.
Me trae el desayuno a la cama, no existe nadie como mi mamá. 
Mi vieja es una jubilada, toda su vida laburó sin parar.
Nadie se atreva a tocar a mi vieja. Porque mi vieja es lo más grande que hay.

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