ACTUALIDAD


Póker boom


Por Revista Nueva.


Póker boom
Es el deporte mental con mayor crecimiento en el mundo. El fenómeno incluye centenares de torneos, millones de participantes, libros y programas de televisión. Sin embargo, este juego-ciencia excede al divertimento: aquí, sus bondades a nivel neurocientífico, social y psicológico.   

Tal vez usted sea uno de los cien millones de individuos que pertenece a la comunidad activa de jugadores de póker. La cifra impacta, pero no es arbitraria: las dos salas online más prestigiosas del mundo registran, en conjunto, ochenta y seis millones de usuarios. Al número mayor arribamos con los restantes que pululan por la Web y quienes despuntan el vicio de manera presencial.

El boom puede constatarse, ya que la oferta de torneos, a nivel local e internacional, es abrumadora. Y la información que prolifera alrededor del tema es también una fuente inagotable: libros, revistas, videos, cursos, programas de televisión (con celebrities como Ronaldo y Rafael Nadal)… Hay de todo, como en botica. ¿O nunca encontró en la cocina a su hijo y su caterva de amigos desvelándose por una escalera real, de color, un full o un trío? “El fenómeno que atraviesa este juego-ciencia responde a varios motivos. Para empezar, es propio del ser humano mantener el espíritu lúdico. Por otra parte, es de simple acceso: quien quiera experimentarlo puede hacerlo, en vivo o por Internet, en cualquier momento y lugar. Además, muchos advirtieron que puede ser una ocupación lucrativa, ya sea dedicándose profesional o semiprofesionalmente”, esgrime José Litvak, autor de los textos Texas Hold’em Poker NL, todo lo que hay que saber para aprender a jugarlo, El Bankroll y Los Stacks.

Las antiguas denominaciones “juegos de salón” o “de tablero” fueron sustituidas por la de “deportes mentales”. “Atención, preparación, actitud competitiva, rapidez mental, fair play y disciplina son algunos de los valores que están implícitos en ellos. Paralelamente, son valores que están íntimamente vinculados con el modelado de la conducta, la formación de estructuras mentales, y el desarrollo de la lógica, la memoria y la comprensión. Inclusive, en las últimas décadas, una cantidad considerable de países comenzaron a incluirlos en la currícula de sus escuelas”, aporta Litvak.

Como puede notarse, las bondades superan lo que se refiere específicamente al divertimento. Hay tres aspectos para entender por qué fascina tanto: el terapéutico, el social y el monetario. “El cerebro es un órgano que cuanto más se lo ejercita, mejor actúa en cada uno de los órdenes de la vida. El póker incide tanto en lo racional como en lo emocional, acondicionándonos para enfrentar satisfactoriamente los desafíos cotidianos. Investigaciones científicas concluyeron que retrasa sustancialmente la aparición de enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson –sostiene Litvak–. Por otro lado, impulsa la sociabilización. Y quienes tienen talento se disponen, practican y estudian, con el fin de generar recursos económicos”.

En la cabeza 

Aunque no lo crea, el póker encierra más misterios. En su publicación Cómo ganar al póker, conociendo la influencia que tiene la mente, la psicología y el cuerpo en los deportes mentales, Litvak analiza cómo se entrelaza lo neurocientífico, lo psicológico y lo deportivo. Ya lo afirmó el escritor y sociólogo Tilmann Hepp: “El psiquismo es el músculo más fuerte en una actividad deportiva”.

“Aquí se pone en jaque la creatividad, el coraje, la intuición, la adaptación. La práctica no solo forja estas capacidades, sino que las potencia. El póker excede al juego: en él podemos encontrar resiliencia, pensamiento crítico, analítico y lateral, protagonismo de serotonina –popularmente conocida como la ‘hormona de la felicidad’–, y componentes neurológicos, endocrinológicos y bioquímicos del participante”, acota Melissa Mazza, licenciada en Psicología y profesora en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES). 

“Hay un refrán que reza: ‘El póker no es un juego de cartas jugado por personas, sino de personas jugando con cartas’. Este es uno de los postulados básicos. Se trata de un deporte de estrategia en el que se compite contra otro; por eso, las condiciones personales adquieren una relevancia fundamental. La inteligencia, la memoria y el razonamiento son determinantes en los procesos de decisiones –sobre todo, en las que deben efectuarse bajo presión o muy rápidamente–. Y el póker consiste, esencialmente, en tomar decisiones”, comenta Litvak. 

Confianza, tolerancia, audacia, agresividad, codicia, pereza, nervios, ansiedad, aburrimiento, euforia, lástima, ira. El póker es democrático: no deja nada de lo enumerado afuera de la partida. Y sí, adivinó, las emociones son otro punto clave de esta cuestión. 

“Como en cualquier deporte, para llevarse los laureles –y la plata– hay que tener mentalidad de ganador y motivación. Hay emociones negativas perjudiciales y hay condicionamientos emocionales necesarios para progresar. Por ende, si no sabemos cómo influye el estado de ánimo en nuestro comportamiento, cuáles son nuestras fortalezas y cuáles las debilidades, nos volvemos más vulnerables e indefensos. A la vez, hay que tener habilidad para reconocer aquello que sienten los demás. No es fácil, pero es imprescindible. Para eso, hay que escuchar lo que manifiestan, ‘leer’ sus gestos, observar el comportamiento…”, dice José Ignacio Barbero, uno de los más emblemáticos jugadores argentinos del Team Pro de PokerStars. Y prosigue: “En mi experiencia en tantas competencias, comprobé algunas conductas típicas provocadas por el estado emocional. Por ejemplo, alguien enojado tiende a despilfarrar el dinero. Aquel que está frustrado puede jugar con una sensación de que ya nada le importa y regalar las fichas. 

El miedo y el fracaso bajan la autoestima, pero jugar creyéndonos invencibles lleva a cometer graves errores. La cantidad de desaciertos que el ego ocasiona son muchos, y todos dañinos: entraremos en juego en más manos que las aconsejables, llegaremos a instancias no recomendables, y aceptaremos apuestas con cartas que deberíamos tirar”. 
Los especialistas concuerdan en que las emociones se transfieren de un modo más sencillo que los pensamientos, debido a que tienen una frecuencia vibratoria más alta. “Las emociones son inevitables. Somos seres humanos y ellas emergen indiscriminadamente. Pero el secreto es lograr que no nos dominen y tratar de que no despierten nuestro peor juego”, subraya Barbero. Litvak coincide: “La transmisión de nuestras emociones se puede moderar, con algo de entrenamiento y autocontrol. No todo pensamiento es comunicado sin filtro. 

La bautizada ‘teoría de la mente’ es un nuevo concepto que ayuda a aprender sobre ellas, a desnudar tanto las propias como las ajenas. Se trata, en realidad, de un tipo de inteligencia que es diferente entre sujetos, pero que puede ejercitarse. Si la relacionamos con los deportes mentales –y, especialmente, con el póker–, se comprenderá su utilidad. ¿Por qué? Porque manejarla implica reflexionar sobre nuestro estado mental y el de terceros”. 

Hay un último atributo que esconden las barajas: la precognición y la predisposición a asumir sus designios. Traducimos: sensibilidad para predecir, mediante mecanismos subconscientes, ciertos acontecimientos futuros. En la jerga, se lo llama “el tercer ojo”. “Una vez le preguntaron a Diego Maradona por qué fue el más grande futbolista de su tiempo, y él contestó: ‘Porque yo veía la jugada dos segundos antes’”, cierra Litvak.

Cómo lanzarse a la aventura

“Es muy fácil jugar al póker, lo difícil es hacerlo bien”, sentencia Ernesto Panno, jugador profesional, ganador de numerosos torneos y columnista en medios especializados. Y acota: “¿Consejos? Estudiar, ejercitar, entrenar y preparase responsablemente, tanto a nivel de conocimientos como de automotivación y control emocional”. Por su parte, José Litvak comenta: “Hay secretos para lograr desentrañarlo. Primero, es menester conocer en detalle probabilidades matemáticas, tácticas, ventajas estratégicas de posición, tipo y valor de apuestas y manos, lectura, estilos de juego, etcétera. Hay que investigar y mucho, pero no es suficiente. No alcanza tan solo con saber; además, es indispensable tener experiencia. Observar, jugar y volver a intentarlo. Prueba y error. Escarmentar. Asimilar las vivencias y registrarlas en algún recoveco de la cabeza. Este es un deporte mental de información incompleta, cuyas reglas son sencillas de incorporar, pero que nunca se termina de aprender”.

Póker versus ajedrez 

“En el ajedrez, juego mental por excelencia, siempre se juega ‘mano a mano’, con las mismas fichas –blancas o negras–. Es una disciplina predominantemente racional, y el conocimiento y la experiencia marcan la distancia entre hacerlo bien o mal”, aporta al debate José Litvak. Y agrega: “En el póker, la elección de cada acción depende de un inmenso número de factores. Por ejemplo, de las cartas que puedan recibirse. Una misma combinación no se juega igual desde la small blind (primera posición de la mesa) que desde elbutton (última). El stack propio y los ajenos (cantidad de fichas), la etapa del torneo que se transita, el estado del bankroll (fondo destinado al juego), los estilos propio y ajenos, la cantidad de oponentes que hay en la mesa y quiénes y cuántos están ubicados a la derecha y a la izquierda, entre otras circunstancias, condicionan cada decisión”.

Sexo y edades

Hay diferencias entre hombres y mujeres a la hora de jugar al póker. “Nosotras contamos con atributos como la empatía, mayor facilidad para ‘leer’ –conocer– al otro y mejor reflexividad. Pero somos más conservadoras y menos audaces que los varones”, sostiene Melissa Mazza, licenciada en Psicología. En cuanto a las edades, Ernesto Panno aporta: “No hay límites. Cuando un chico tiene la maduración para comprender el mecanismo del juego, ya puede hacerlo. Y es importante destacar que el premio no necesariamente debe ser dinero. Por otra parte, como el póker posee una notoria influencia de las matemáticas y requiere la facultad de tomar buenas decisiones en tiempos perentorios, las neuronas tienen que estar lozanas y con un funcionamiento óptimo. Los jóvenes, en esto, tienen ventajas comparativas”.

Más información:
www.pensarpoker.com  

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte