ENTREVISTA


Con el corazón en la mente


Por Aníbal Vattuone..


Con el corazón en la mente
Elsa Punset reflexiona sobrecuán importantes son, en este siglo XXI, la inteligencia social y la emocional. La escritora y filósofa española, autora de best sellers, presenta un nuevo libro donde no solo reparte armonía, sino que brinda claves para hacer un mundo más ameno.

Con el mundo en sus manos. Relajada, satisfecha. Solo una palabra, que todas las bocas del mundo querrían decir, puede enmarcar su rostro y su alma hoy: “feliz”. En la terraza de una usina cultural porteña, y con el techo como cielo, Elsa Punset está sentada sobre una de las mesas bajas de madera. En su primera visita a la Argentina, parece ser la directora cabal de su vida, que lleva adelante con pasión y convicción. Así, segurísima de lo que dice y hace, la escritora y filósofa española reflexiona sobre la inteligencia social y la emocional. Sobre lo “plástico” que se torna el cerebro cuando nos enamoramos, y sobre por qué el amor es la inspiración más fuerte para sobrellevar cualquier adversidad.

“El ser humano es tan complejo como frágil. Estamos a medio camino entre un ser individual y un ser social. Para mí, esto fue un gran descubrimiento, ya que tiendo a tener una buena habilidad emocional, pero lo social me resultaba un terreno desconocido. Dentro de un grupo, una tribu o una manada, encontramos fortaleza y protección física. Posteriormente, desarrollamos el cerebro para convivir en redes sociales muy extensas, con motivaciones emocionales como el amor. Y, a esta altura de las circunstancias, lo que más dispara nuestra capacidad de superar obstáculos es el afecto de los demás”, dispara Punset, autora del flamante libro El mundo en tus manos y de Una mochila para el universo (best seller que fue traducido a más de trece idiomas, con ediciones en Japón, México, Italia, Turquía y Grecia).

–¿Se aprende a ser hábil socialmente? 
–Se aprende cuando eres pequeño, en la infancia. Y depende, básicamente, de cómo te hayan tratado de chico, porque así te reflejarás en los ojos de los demás. Lo primero que hay que hacer es entender cómo hiciste para vincularte con el resto del mundo. Tengo confianza, tengo un vínculo de apego: ¿es seguro o es inseguro? Si es inseguro, ¿de qué manera? ¿Qué hago? ¿Evito a los demás, ya que en el fondo me dan temor? ¿O soy muy dependiente, y me aferro a la gente? Además, hay otro tema: cómo “leemos” al prójimo. Es bastante fácil vivir como si nuestras decisiones no afectasen al resto, y no hay nada menos real que eso. Nos contagiamos de las emociones del resto. Sin dejarnos avasallar, eso es un equilibrio que hay que trabajar.

–Un equilibrio muy sutil…
–Sí, totalmente. Y cambiante. No es lo mismo con un hijo que con una persona mayor. Cambia minuto a minuto y día a día, incluso con un mismo individuo. Por lo tanto, tiene que ser una sensibilidad “viva”. Esto es notorio con los padres: se relacionan con sus hijos como si fueran chicos toda la vida, y eso es totalmente grotesco. También se da el fenómeno de quienes, ya adultos, siguen recibiendo órdenes de su madre. Son aquellos que nunca lograron ser asertivos con sus progenitores. Hay una escuela de psicología que recomienda, a cierta edad, llamar a los padres por su nombre. Poder decirles… A ver:?¿cómo se llaman tus padres?

–María Cristina y Miguel Ángel…
–Poder decirles: “María Cristina, yo opino tal cosa…”. Debemos repensar los vínculos que establecemos en nuestra infancia. A lo mejor fue muy sano lo que aprendimos, pero debemos ser capaces de calibrarlo.

–Alguna vez dijo: “Terminamos muriendo, emocionalmente, de aburrimiento”. ¿Cuál es la explicación que le encuentra a eso?
–Más que emocionalmente, las parejas terminan muriendo de aburrimiento. Es lógico. Cuando te enamoras, todo el proceso se estrecha con la novedad y la creatividad. Con una nueva oportunidad. De hecho, el cerebro se vuelve más “plástico” cuando estás enamorado. Siempre me pareció una metáfora muy apta para lo que es el amor. Es uno de los pocos momentos en tu vida en el que estás dispuesto a cambiar algo por otra persona. Si quieres hacer determinados cambios, nada mejor que los primeros tiempos…

–¿Cambios de qué tipo?
–Desde vivir en un lugar distinto hasta mejorar tu manera de gestionar la ira. Lo que sea. Ese es el instante en que tienes tu cerebro listo para hacer el esfuerzo y cambiar. Para eso, el enamoramiento es magnífico. ¿Qué ocurre? Más que anímico, el enamoramiento es químico, y para mantener este estado químico, necesitás algo, de tanto en tanto, novedoso. Lo que siempre te dicen es: “Intentá no caer en la rutina”. Pero todos sabemos que, cuando te acostumbrás a vivir con alguien, es fácil caer en ella. Los humanos tendemos a esquematizarnos. Es una forma cómoda, y nuestro cerebro lo es. Te ordena dos cosas: sobreviví y sentite cómodo.

–Quizá tenga una connotación negativa, pero hay rutinas buenas…
–(Piensa). ¡Hay rutinas que son excelentes! Una es la que sugiere John Gottman, un psicólogo norteamericano que menciono en Mochila…. Él encierra a unas parejas en una sala y las observa a lo largo de quince minutos. Después de eso, sabe qué parejas se van a divorciar en los próximos cinco años. ¿Qué es lo que ve? Él cuenta qué cantidad de emociones positivas intercambian frente a las negativas, a través de miradas, gestos, lenguaje verbal y no verbal. Sería una muy buena rutina aquella que nos permita generar una cantidad considerable de emociones positivas.

–Haroldo Conti, un escritor argentino, decía que escribía para contar las vidas que no podía vivir… ¿Usted por qué escribe, Elsa? 
–Me di cuenta de que, en la vida, muy a menudo, cometía errores, como con patrones. Siempre me pasaba lo mismo por más que cambiase de entorno. Tenía mucha curiosidad y necesidad de entender cómo funcionamos, y comprendí que era relativamente fácil. Lo que pasa es que los especialistas tienden a ponerlo en palabras muy complicadas, y eso hace que la gente, al final, rechace estos temas. Lo que quería era darle esta pequeña llave de libertad al lector. En cuanto comprendés algo, es mucho más fácil transformarlo.

–Para aplicar a nuestra vida diaria…
–Exacto. Mi misión, mi pasión para ser más sincera, es dar herramientas sencillas para que la gente pueda hacer esos cambios y no desgastarse en cosas que pueden resolver.

Ser asertivo, toda una definición 

En el transcurrir de la charla con Elsa Punset, surge una palabra: “asertivo”. La encuadra como una palabra esencial en el ser humano y en el tiempo que nos atraviesa. Y sostiene: “En la actualidad, es importantísimo conocer y manejar la forma de expresar nuestras necesidades. Podemos ser muy autoritarios, pasivos y tímidos, podemos ser asertivos. ¿Qué es ser asertivo? Imaginemos un gran escenario: podría ser el mundo. Uno, el actor que sale a escena. Alguien asertivo compartiría el escenario con dos o diez actores, y no le pasaría nada: lograría hacerse escuchar y recitar su papel rodeado de sus compañeros. Un autoritario llegaría y necesitaría que todos se callasen –incluso, los echaría–. Quien que no se atreve a ser asertivo iría al rincón y dejaría que cada uno recite su papel. Eso en la vida lo ves muy fácilmente: quién se atreve y quién, realmente, consigue superar ese difícil equilibrio entre lo social y lo individual”.

El lado oscuro del corazón 

Elsa Punset habla de los beneficios de las emociones... y sus desventajas. “Por qué de repente rompemos estos mecanismos de empatía los unos con los otros, y qué peligros conlleva no tener la capacidad de ponernos en el lugar de otro. Cuando disentimos con la mayoría, cuando no estamos de acuerdo con los que nos rodean, se encienden en el cerebro los mismos circuitos que cuando nos equivocamos. Eso siempre me pareció muy llamativo, ya que es el propio cerebro quien nos dice ‘cuidado’. Esto requiere una reflexión para que no per-damos de vista lo que somos, por qué hacemos las cosas, la tendencia que tenemos a excluir a los demás, a defender a los que son de nuestro grupo”.

Quién es Elsa Punset 

Licenciada en Filosofía y Letras, tiene tres maestrías: en Humanidades por la Universidad de Oxford, en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid, y en Educación Secundaria por la Universidad Camilo José Cela. Sus libros: Brújula para navegantes emocionales, Inocencia radical, Una mochila para el universo y El mundo en tus manos. En estos dos últimos, se aboca a las habilidades emocionales y sociales. ¿Cuánto debe durar un abrazo? ¿De qué sirve llorar? ¿Qué podemos hacer para cambiar nuestra suerte? ¿A partir de qué edad empezamos a mentir? ¿Podemos evitar estresarnos sin necesidad? ¿Cómo podemos eludir la epidemia de soledad que acecha a nuestro siglo? ¿Cómo enfrentarse a los conflictos con los demás?  Punset responde cada interrogante.


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