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El boom del CrossFit



El boom del CrossFit
De repente estalló y todos sabemos de alguien que practica este entrenamiento físico de alto impacto. En el país, en el año 2012 había solo dos sedes y actualmente hay más de ochenta. ¿Por qué es tan atrapante?

Hasta que descubrí el CrossFit, un año atrás, había abandonado toda actividad física fuera de mis caminatas diarias alrededor del lago, en Palermo. El CrossFit me cambió la vida”, comenta Ricardo Cazón, un especialista en temas bursátiles, mientras sale del recinto en el que, durante la última hora, levantó pesas, hizo sentadillas, subió y bajó su cuerpo agarrado de unas argollas e hizo flexiones, en series de movimientos registrados y cronometrados por un instructor. Son las diez de la mañana en la City porteña y Cazón se siente en forma para enfrentar otra jornada de trabajo y estrés. Cazón había abandonado las rutinas de los gimnasios convencionales (“Me aburría”) y ahora se distiende con una de las actividades físicas más exigentes del mundo, una disciplina que se ha extendido notablemente en la Argentina, en parte impulsada por el boca a boca entusiasmado de sus aficionados, y también por el glamour que transmiten algunos de sus cultores célebres: Brad Pitt, Gwyneth Paltrow, Cameron Díaz, Madonna, Luisana Lopilato, Nicole Neumann y el Chino Darín.

¿Qué tiene el CrossFit, más allá de la moda, para entusiasmar a famosos y gentiles, para “cambiarles la vida” a personas como Cazón? ¿En qué consiste este entrenamiento?
“Se trata de movimientos funcionales que varían constantemente y ejercidos a alta intensidad”, dice Federico Battilana, creador de cinco espacios de CrossFit de los ochenta y tres que existen en el país (en 2012 solo había dos). “El Crossfit te ofrece la capacidad de trabajar en diferentes tareas, concluirlas en tiempos cada vez más rápidos y pasar de una a otra a la mejor velocidad posible”, dice Blas Raventos, un histórico del CrossFit local, orientador de la academia Underdog. “Nuestro objetivo es desarrollar y perfeccionar esas capacidades, para que las personas puedan manejar distintas contingencias físicas, cotidianas o excepcionales cada vez mejor. Se trabaja fuerza, resistencia cardiovascular, resistencia muscular, flexibilidad, coordinación, precisión, agilidad, equilibrio, velocidad, potencia; también la voluntad, la capacidad de asumir y concretar estos objetivos que mejoran nuestra vida y producen seguridad psicológica al comprobar que pueden cumplirse”, concluye.

En la práctica, una hora de este entrenamiento comienza con unos minutos de calentamiento y luego un estiramiento mientras el coach certificado indica cuál será el trabajo del día (wod, en la jerga: abreviatura de work of the day). Los wods no son rutinas: cada día tiene su wod. “Nuestros atletas no saben lo que les vamos a pedir ni cómo estarán combinados los desafíos, del mismo modo que un bombero no tiene manera de conocer de antemano la casa a la que va a tener que ingresar”, explica Raventos. “De este modo desarrollamos la capacidad de sobreponernos a desafíos que nos exponen de improviso a cosas en las que no somos buenos. Así ocurre en la vida. La vida no responde a rutinas sino a de-safíos imprevistos”.

Un wod puede incluir trabajo con pesas convencionales o con kettlebells, también conocidas como “pesas rusas”, medicine-balls, soga de escalada, argollas, barra de dominadas, combinadas en movimientos de alta intensidad que varían constantemente. “Estás levantando una pesa, pasás a hacer flexiones o abdominales, luego trabajás con las pesas rusas o hacés sentadillas, todo rápidamente”, describe Cazón. “Estás en movimiento constante, quemando calorías, recibiendo el estímulo de tus compañeros y dándoles estímulo”. Battilana amplía el concepto: “El entusiasmo se explica porque los que practican CrossFit comienzan a hacer cosas que pensaban que estaban fuera de su alcance, como treparse a una soga, saltar en cajones, caminar en vertical. Y pueden verificar esos avances, ya que el cambio físico y estético se da rápidamente y las performances van mejorando también rápidamente. Eso mejora la seguridad personal y la autoestima”.

¿Todos practican la misma rutina? No, cada participante hace el wod según su capacidad. Cuando termina, grita “listo”, y el entrenador registra el tiempo empleado. Esos registros sirven para verificar los avances de una semana a otra. “La eficiencia de cualquier programa de entrenamiento depende de la velocidad con la cual se consiguen resultados”, comenta Raventos. “El CrossFit provee un propósito medible observable y repetible, ofrece resultados según este propósito planteado a priori, y los consigue rápido. Más rápido que ninguna otra disciplina”.

¿Para todos? 

Pero ¿puede cualquiera, sin importar su edad o estado físico, embarcarse en una actividad tan intensa como el CrossFit? La respuesta de Battilana es afirmativa: “La práctica es adaptable a cualquier persona y de cualquier edad. Pueden practicarlo niños, mujeres y personas mayores sanas. Por supuesto que se requiere previamente un apto médico y además siempre hay que trabajar con la supervisión de un coach que adaptará la actividad en función de las características de cada alumno”. Raventos coincide y amplía: “El CrossFit es apto para cualquiera, solo hay que ajustar específicamente los trabajos. El organismo responde de manera idéntica al estrés, aunque difiera en el grado. Un abuelo que camina ochocientos metros a una intensidad percibida como elevada recibe la recompensa de una capacidad cardiorrespiratoria mejorada, de igual manera que un hombre de mediana edad mejora su capacidad cardiorespiratoria por correr cinco kilómetros a una intensidad alta. En nuestra academia, además del imprescindible apto médico que se solicita siempre, realizamos una serie de clases introductorias para evaluar las capacidades iniciales de cada alumno, enseñar los parámetros principales de los movimientos básicos, y exponerlos a la intensidad de manera muy gradual”.  

El doctor Diego Iglesias, deportólogo y miembro del Servicio de Cardiología del Hospital Italiano considera: “Como otros deportes que manejan cargas e intensidades similares, el CrossFit estimula mejorías en la resistencia cardiovascular, la fuerza-potencia, la fuerza-resistencia, la velocidad de reacción, la agilidad y la coordinación y, además, acerca a la gente a hábitos saludables. Cualquier persona adulta sana puede realizar este deporte, pero no es aconsejable en niños prepúberes y en ancianos mayores debido al alto impacto articular que tiene. En personas obesas es recomendable que empiecen con otro deporte o actividad física hasta lograr un peso saludable para no exponerse al riesgo de lesiones por impacto”, explica Diego. Fuera de esas recomendaciones, Iglesias afirma: “El CrossFit no presenta más riesgos que cualquier otro deporte desde el punto de vista cardiovascular, y específicamente en relación con la muerte súbita. Aquellos que corren riesgos son los deportistas que no se han evaluado y que no tienen un apto médico deportivo, como lo recomiendan todas las sociedades científicas específicas del tema”, concluye.

Por su parte, el doctor Mariano Sartoris, médico cirujano que es, además, practicante de CrossFit, coincide en que se trata de un entrenamiento completo que ofrece grandes beneficios, y advierte: “Siempre debe realizarse en un lugar certificado, con un coach idóneo, y con un control médico previo y anual”. Creciendo a un ritmo vertiginoso, el CrossFit es una manifestación más de los hábitos saludables con los que la población combate el mal del sedentarismo. Si termina siendo solo una moda, seguramente será reemplazado por alguna otra práctica más intensa aún. La revolución del físico.

Los orígenes 

El CrossFit fue desarrollado hace cuarenta años por el profesor de gimnasia y expolicía Greg Glassman en la costa oeste de Estados Unidos. Hoy es una organización internacional con más de 10.000 sedes en el mundo. En 2007 se lanzaron los CrossFit Games, una competencia de alcance mundial con una participación y popularidad que ha crecido mucho: este año fueron difundidos en directo por la cadena ESPN. En los últimos juegos solo hubo un equipo argentino: el del espacio que comanda Roberto Battilana. En la Argentina hay más de ochenta sedes –en julio del año 2012 había solo dos–, pero en Europa y Estados Unidos la práctica es mucho más masiva.

CrossFit vs. Sedentarismo*

“Toda la comunidad médica y los entes gubernamentales reconocen al sedentarismo y al sobrepeso y la obesidad como un grave problema sanitario, por lo que se van intensificando la campañas para su prevención y tratamiento. El Hospital Italiano es líder en estas políticas. Por lo tanto, debemos ser muy cautos a la hora de notificar las muertes súbitas en los medios. Por varias razones, primero, por que no hay más muertes súbitas que en décadas pasadas. Segundo, porque hay mucha gente sedentaria que, por el miedo que le provoca la desinformación que generan los medios, no puede salir de la trampa del sedentarismo. No hay que demonizar a ningún deporte, ni decirle a la gente que los deportes de alta intensidad son riesgosos por el solo hecho de la intensidad. La intensidad de un deporte no le confiere riesgo. Los médicos debemos ser facilitadores de la actividad física y no una barrera”.
Doctor Diego Iglesias, del Servicio Cardiológico del Hospital Italiano.

Masividad y glamour 

En el Rosedal, en Buenos Aires, se congregaron más de cuatro mil personas en los primeros juegos BAFit–CrossFit auspiciados por la ciudad de Buenos Aires. Participaron ciento veintiocho atletas.  Hubo actividades paralelas, como un recital de La Bomba de Tiempo y un stand de Sony con talleres de reciclaje. El CrossFit genera pasión, y sus sedes, una sensación de pertenencia parecida a la del rugby, en donde hay amateurismo, la fidelidad es alta y la comunidad entre clubes, muy fuerte.


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