ENTREVISTA


Mejor que a los 20


Por Belén Herrera.


Mejor que a los 20 

A los 40 años, Eleonora Wexler se siente íntegra. Lejos de cualquier crisis, asegura estar pasando la mejor etapa de su vida. Enfocada en el crecimiento de Miranda, su única hija, comenzó a grabar Día y noche, la nueva ficción de Polka.

Calle Corrientes. Jueves, seis de la tarde. El sol comienza a caer y el centro porteño va tomando otro encanto. Mientras muchos empiezan a emprender el camino a casa, otros tantos van llegando para disfrutar de la noche. Lentamente las luces de los teatros se van encendiendo y todo va adquiriendo otro color. Dentro del Paseo La Plaza, Eleonora Wexler no pasa inadvertida. La gente, que se distiende en sus bares o camina por sus callecitas, la descubre. Vestida con jeans, un suéter celeste y unas plataformas altísimas, se muestra simpática ante cada saludo e incluso, en un alto de la sesión fotográfica, accede a sacarse fotos con un grupo de adolescentes que se le acercan. Es que resulta casi imposible que alguien no la reconozca: Wexler lleva más de tres décadas dedicada al mundo de la actuación. Aunque por su diminuta figura no lo parezca y su piel no lo refleje, este año celebró los 40. Enérgica, intensa e impulsiva, a Eleonora hoy se la ve más segura. A días de haber finalizado su papel en El toque de un poeta, junto a Lito Cruz y Susú Pecoraro, ya se encuentra grabando Día y noche, la nueva ficción que prepara Polka para la pantalla de El Trece.

–En El toque de un poeta interpretabas a una chica bastante más joven que vos. ¿Te gusta que te sigan llamando para hacer personajes así?
–Sí, la verdad que sí (risas). Me parecía interesante no fingir ni hacerme la nena porque esas cosas se notan. Simplemente creo que las situaciones y las circunstancias llevaban a mi personaje a contar de determinada manera lo que sentía, lo que le pasaba; de esa manera se iba a notar que era una chica más joven. Pero claro que me gusta que me sigan llamando para esos personajes.

–¿Cómo viviste el cambio de década y la llegada de los 40?
–Nada. Es lo mismo. Con más experiencia. Que sé yo, no tuve ningún tipo de crisis ni nada de todo eso. Es más, me siento mejor ahora que a los 20, mucho mejor. Más tranquila, más segura, aunque con algunas inseguridades por dentro. Pero si me preguntás: “¿Etapa preferida de mi vida?”, es mucho más interesante esta etapa, con elecciones más concretas, con menos torbellino en la cabeza. Me gusta mucho más esta década que la de los 20, por ejemplo. Mucho más; se disfruta de otra manera.

–Es una década en la que mucha gente hace un balance de su vida, descarta lo que no quiere y toma lo que le gusta. ¿A vos te pasó eso?
–Sí, de hecho lo hice. Lo que sentí que no me servía o no me hacía crecer lo dejé de lado. Tuve varios cambios que empezaron antes, a los 37, con una búsqueda más profunda de un montón de cosas, tanto en lo laboral como en lo personal. Y todavía sigo buscando... Pero no fue un balance negativo sino más bien una búsqueda interior. Tengo más claro por qué hago las cosas y en lo personal también tengo más definido lo que no quiero hacer. No sé qué es lo quiero,  pero sí sé lo que no.

–¿Fue un momento también para romper con algunos mandatos?
–Claramente. Yo tengo a mis padres juntos hace cuarenta y pico de años; entonces, mi separación fue un tema. Tuve que romper con determinados mandatos internos que tenía, no porque alguien me obligara a hacer algo, sino simplemente porque internamente los tenía…

–¿Y qué cosas elegís ahora?
–Compartir más tiempo con mi hija. Es mi prioridad absoluta. Desde que ella nació es el centro de todo y yo dejé de ser un poco el ombligo del mundo. Pero a medida que va pasando el tiempo, eso es más fuerte todavía, aunque sé que en algún momento mi hija va a volar, que es un ser individual y que no soy la dueña de su vida. Esto tiene que ver con priorizar su bienestar, su crianza y darle las mejores herramientas. Ahora también tengo la posibilidad de elegir mis trabajos, y eso está buenísimo. Poder decir esto sí, esto no. Por más que a veces me equivoque, tengo la certeza de haber elegido lo que me gusta. Siempre elegí desde el corazón, pero ahora elijo más desde la intuición.

–¿Cómo te definirías hoy?
–Todavía soy muy impulsiva. ¡Ay, qué difícil es definirse! Me tendrían que definir los demás. Soy una persona alegre, disfruto de las cosas, de una buena comida, de un buen vino, de una buena compañía, de amigos. Soy bastante selecta con los amigos. No me gustan las fiestas. Me gusta mucho el cine, el teatro. Soy ansiosa. Amo los animales. Creo que soy una mamá presente, más allá de mi trabajo, y eso lo disfruto y me siento bien. Mi hija es muy importante para mí en este momento. Me siento íntegra.

–¿Cómo enfocás el futuro?
–La verdad no me lo imagino. Este último tiempo me he dedicado a vivir más el hoy, trato de no proyectar. Todo es tan relativo, tan sorprendente. Creo que lo más difícil es vivir el hoy. Estoy acá, estoy disfrutando de la nota, contando lo que me pasa, me encuentro con amigos y listo.

–¿Eso te ayuda a bajar ansiedades?
–Un montón. Y a disfrutar mucho más, porque estar pensando todo el tiempo a futuro es muy difícil, ya que nunca se van a cumplir las expectativas que tenés dentro de tu imaginario, nunca.

–¿Cómo manejás la exigencia que se vive en el ambiente con respecto a la imagen?
–Es terrible. Veo que grandes actrices se desfiguran por esa cosa de tener una imagen joven cuando ya no lo son. Hay toda una camada de actrices jóvenes que son talentosas y empujan, pero uno tiene que entender que uno está para otros personajes, la vida te lleva a otros lugares. A mí no me genera una preocupación; la verdad que no. Creo que lo interesante es poder pararse en el lugar adecuado. O sea, tengo 40 años y me llegan personajes para los cuales se necesita madurez a la hora de enfrentarlos. Seguramente que en otro momento de mi vida no me habrían llegado. Quizá ya no puedo ser Julieta pero sí puedo ser Hedda Gabler.

–En la obra El toque de un poeta, tu personaje tenía un lazo muy conflictivo con su papá. ¿Cómo es tu relación con tus papás?
–Tengo mucho vínculo con mis padres, con los dos. Hablo todos los días con ellos y con mi mamá ¡hasta dos veces por día! Tengo mucho apego familiar. Viví mi etapa de rebeldía, obviamente, de mucha rebeldía, a los 18 más o menos. De hecho, me fui muy joven de la casa paterna. Crecí un poco armada por mis padres, pero después lo hice sola. 

–¿Tu maternidad tuvo que ver con el cambio en tu relación?
–Muchísimo. El día que fui mamá entendí un montón de cosas. Entendí a mi mamá, a mi papá; perdoné un montón de cosas también, temas con los que estaba enojada, con los que no estaba de acuerdo, y ahí me di cuenta de que realmente los padres hacen lo que pueden y que nos dan todo el amor del mundo. Ellos son incondicionales conmigo. Pude valorar muchísimo más eso a partir del momento en que fui mamá. 

–¿Cómo sos como mamá?
–Soy cariñosa con Miranda, me gusta mucho que dialogue conmigo. Ella es más introvertida que yo; yo soy de expresar mucho mis sentimientos y ella es muy sensible y tiene como una máscara para resguardarse, pero es hipersensible. Eso me preocupa, me preocupa su sensibilidad frente al mundo, pero va a tener que aprender a convivir con eso. Las dos sentimos un gran amor por los animales; creo que yo se lo inculqué un poco y otro poco vino en su ADN. De hecho, mi mamá también ama los animales. Tenemos dos perras y un gato, pero su pasión es la equitación, su caballo. No tenemos un caballo, no puedo comprar ni la herradura, pero tiene el caballo con el que toma clases, y si llueve, va a la clase teórica... le fascina. Soy comprensiva, la escucho, estoy muy atenta, a veces soy gritona, muy impulsiva, pero soy una mamá bastante libre.

–Desde que te separaste, ¿sentís que cambió tu relación con Miranda?
–Sí. Ahora somos nosotras dos y cuando está con el papá comparte el tiempo con él, pero el tiempo nuestro nos gusta compartirlo las dos juntas y solas. Cambió para bien.

–¿Te gustaría volver a tener pareja? 
–No sé. Cuando se dé que se dé. No lo tengo como objetivo.…

Sobrelas tablas

Wexler acaba de terminar de actuar en la obra El toque de un poeta. “Me encantó hacerla. Tenemos una diversidad de teatro enorme y esta posibilidad de contar un (Eugene) O’Neill, que es un clásico, con una obra de época en teatro comercial, fue toda una jugada súper interesante que hizo Julio Gallo junto a Lito (Cruz)”.

Vuelta a la tevé

Por estos días, Eleonora está grabando los primeros capítulos de Día y noche, el nuevo policial de Polka. “Voy a ser una policía que se llama 
Martina. Es bastante oscura y también víctima.Es oficial en un grupo de elite y trabaja en una brigada. Es amante de un comisario sumamente poderoso, trucho, que personifica Oscar Martínez. Él la está ayudando a encontrar a su hijo que desapareció, porque el padre se lo llevó de un día para el otro y no lo ve hace un año. Él la mete infiltrada en esa brigada porque, a su vez, quiere averiguar sobre el personaje de Romina Gaetani, que es su hija no reconocida”.


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