ENTREVISTA


Gravedad Cero


Por Mariano Petrucci.



Gravedad Cero 

Danny MacAskill subió un video a Internet en el que hacía acrobacias con su bicicleta: lo vieron casi cuarenta millones de personas. Convertido en uno de los riders de street trial más importantes del mundo, el escocés visitó la Argentina para filmar una película en la desolada Villa Epecuén.

La ciudad quedó debajo del agua y fue olvidada”. El relato pertenece a Pablo Novak, un baqueano de boina gastada y rostro surcado por arrugas profundas, que desnudan el paso de las décadas. La nostalgia invade sus ojos cuando habla de Villa Epecuén, un pueblo termal ubicado en la provincia de Buenos Aires, al que los entusiastas accedían por tren, en busca de las bondades terapéuticas del lago homónimo. 

El recuerdo se remonta a la madrugada del domingo 10 de noviembre de 1985, cuando una sudestada destruyó un dique cercano, abriéndole las compuertas a una inundación sin precedentes. En menos de lo que canta un gallo, Epecuén se volvió inhabitable: la crecida llegó hasta los diez metros. En 1993 más de la mitad de la ciudad estaba cubierta de un agua que tiene niveles de sal apenas por debajo de los que ostenta el mar Muerto, y diez veces mayores que los de cualquier océano. 

Pero de un lustro a esta parte, el agua emprendió su descenso, dejando a la vista las ruinas de lo que alguna vez fue un rincón turístico popular. Sí, el paisaje actual –tan inhóspito y desolador como atractivo– es para filmar una película. Y eso es lo que hizo Danny MacAskill, acaso uno de los riders de street trial más importantes a lo largo y a lo ancho del planeta. El escocés viajó hasta este punto cardinal argentino para explorar con su bicicleta cada recoveco de la mística Epecuén. “Sinceramente, no veo lo que este lugar puede ofrecerle”, se sorprende Novak. Sin embargo, a este muchacho de 176 centímetros, que el 23 de diciembre cumplirá 29 años, se le ocurrieron un par de ideas...

Durante los diez minutos y medio que se extiende el corto, dirigido por Dave Sowerby, MacAskill dibuja unos lines increíbles, incluyendo el famoso Bump Front Flip (al describirlo se pierde el encanto, así que googléelo y quédese boquiabierto usted mismo). Lo hace sobre troncos, en la cornisa de edificaciones destrozadas, entre viviendas derrumbadas, mobiliario oxidado y hierros corroídos. “Hace un par de años, me topé en Internet con fotos de Villa Epecuén. El lugar me conquistó al instante y empecé a soñar con todo su potencial: sabía que tenía que ir hasta allí y ser el primer individuo en recorrerla en bicicleta. Es una de mis experiencias predilectas”, reconoce MacAskill, que nació en Dunvegan, en la isla de Skye, al noroeste de Escocia.

Como Epecuén, su historia también tiene esos giros inesperados que pega el destino. En su caso, para bien. ¿Cómo pasó de mecánico de bicicletas a ser un emblema dentro de su disciplina? El 19 de abril de 2009, con 23 años, cargó en YouTube un video de street trial. Esos cinco minutos y medio de duración, al son de la canción “The Funeral”, marcaron un antes y un después en su hoja de ruta. Ícono de ese fenómeno llamado “viralización”, Inspired Bicycles, realizado por su compañero de departamento (adivine: sí… Dave Sowerby), sumó cientos, cientos y cientos de clics. No exageramos: hasta la fecha, acumula más de treinta y cinco millones de visitas. Un numerito para no despreciar.
A partir de allí, y a un ritmo frenético, todo cambió para MacAskill: apareció en The New York Times y en otras publicaciones prestigiosas; se incorporó al universo Hollywood como doble; lo contrataron para protagonizar publicidades de marcas de elite; comenzó a patrocinarlo una de las compañías más fuertes del mundo; y fue nominado al premio Laureus como “Mejor deportista extremo internacional”, y como “Mejor aventurero” por la revista National Geographic. Por lo tanto, no tuvo más que armar las valijas y trasladarse a Edimburgo para subirse a su bici por tiempo completo. El cielo, en sus manos... 

El equilibrista

Que está en la cresta del street trial, no hay duda. Aunque uno lo observe y su comportamiento se asemeje al de esos adolescentes que se reúnen en las esquinas de los barrios para agotar las horas arriba de un skate o de una bici, estamos ante una estrella (según los marketineros, la clave pasa por ser y parecer). Pero no es de esas celebrities efímeras que las redes sociales nos regalan cotidianamente y se esfuman en un suspiro. No. Por ejemplo, MacAskill fue elegido para llevar la antorcha de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 o para encabezar el documental Daredevils: Life on the Edge, emitido en el horario central de la cadena británica Channel 4. 

“Nunca sospeché atravesar este momento ni poder abocarme a esto seriamente. De chico fantaseaba con ser un experto en demoliciones. Me fascinaba eso de hacer añicos los edificios. Me gusta romper cosas, hacer pedazos una ventana o que explote algo (risas). Pero como no creía ser lo suficientemente inteligente para dedicarme profesionalmente a eso, opté por pedalear”, concede con una sonrisa. Y agrega: “Para mí, la bici era una diversión: hacía un par de wheelies y no más. Como en donde me crié no había tanto para hacer, me lo pasaba callejeando, así que progresé a la fuerza. No pensé que un video que había hecho para mí y mis amigos podía causar semejante revuelo en la gente. Menos que menos, inspirar a alguien a lanzarse a esta aventura, como me han comentado”. 

Vale la aclaración: lo de MacAskill es bastante más que un par de acrobacias insólitas. Casi que es un arte, en donde su cuerpo y la bicicleta son las dos caras de una misma moneda, y donde la palabra “gravedad” es solo eso: una palabra. Para muestra basta un botón. O un video. En Imaginate (otro récord:?más de veinticinco millones de visitas), un niño se entretiene con un muñequito que hace mil y una piruetas entre los juguetes que se apilan en su habitación. Su imaginación se acelera a la velocidad de la luz, y el muñequito cobra vida en la piel del propio MacAskill, quien hace equilibrio al filo de los lápices, escala cubos de colores, salta pelotas, elude a soldaditos de guerra o sortea naipes gigantes. Para él, los límites no existen sobre dos ruedas.

“Hicieron falta semanas para construir lo que demandó esa producción. Fue muy diferente a lo que estaba acostumbrado, a mi manera de grabar habitual: en exteriores, solo el camarógrafo y yo. El trabajo en estudio resultó durísimo: desde diseñar los objetos –había una pared de sesenta metros de longitud– hasta detalles de iluminación. Me dan gracia los que creen que todo me sale fácilmente. ¡A veces hay que hacer como trescientas tomas seguidas!”, revela. Y asume los golpes de las mieles del éxito: “Me quebré varios huesos; sobre todo, los de los pies y las muñecas. A la vez, me lesioné tres veces las vértebras y tuve que operarme de la columna. Aunque se suponga lo contrario, manejar una mountain bike es peligroso, pero es parte de la actividad. ¿Si ciertos trucos me dan miedo? Y… es un temor que hay que superar. Hay muchos de ellos que no me atraen ni me motivan, pero son maravillosos para el espectador”. 

MacAskill, que cuenta con la colaboración de un equipo que cuida cada uno de sus movimientos, entrena de dos a cuatro horas por día (“No hago ningún tipo de ejercicio específico; simplemente me sujeto al manubrio y me entrego al placer”). Y nos confiesa que, cuando está en el aire, no siente nada en particular, ya que su mente está enfocada en pisar el suelo… sano y salvo. “Son maniobras tan técnicas que requieren una concentración máxima para poder aterrizar de la mejor forma”, advierte. Y no sueña en grande. De hecho, sus aspiraciones transitan más por tierra que él. “Me pone contento que, a través de mis videos, más personas conozcan este deporte y se animen a disfrutar de la bici. Con eso me conformo”, concluye.

Para conocerlo más

Fecha de nacimiento:23 de diciembre de 1985.
Lugar de origen: Dunvegan, una isla de Escocia.
Comida favorita: Quiche (tarta salada, proveniente de la cocina francesa).
Un gustito: Las hamburguesas gigantes de Burger House.  
Bebida predilecta: IrnBru.
Escucha a: Judas Priest.
Una mascota: Los perros. 
Un sueño hecho realidad: Realizar sus acrobacias en la mismísima mansión Playboy (sí, con las conejitas incluidas).
Otros deportes para practicar: Escalar o andar en kayak.
Defecto: “Soy fatal a la hora de tomar decisiones. Lo paso mal hasta para elegir qué pantalonesme voy a poner cada mañana”. 


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