ACTUALIDAD


Con los ojos abiertos


Por Agustina Tanoira..


Con los ojos abiertos
Antonio Berni decía que el artista debía estar en al calle y plasmar esto en su obra. La muestra en el Malba.

Una mera interpretación estética podía llegar a ser una traición, advertía. Antonio Berni amaba el arte y entendía que la pintura era una forma de transmitir ese sentimiento. “Si no hay amor que transmitir, no hay pintura, no hay arte, no hay nada”, decía. Lo suyo era aún más: un manifiesto en el que visibilizaba injusticias y desigualdades de la sociedad. "El artista está obligado a vivir con los ojos abiertos”, clamaba.  Y en una época en que la desocupación, la miseria, las huelgas, las luchas obreras y el hambre se veían por todas partes, sentía que esta tremenda realidad le “rompía los ojos”.  Sus obras Desocupados y Manifestación serían las primeras en plasmar esa problemática social que a fines de los cincuenta daría nacimiento a dos de sus personajes más entrañables y emblemáticos: Juanito Laguna y Ramona Montiel, el joven marginal y la costurera devenida en prostituta. Ambos, representantes de la desigualdad que Antonio Berni condenaba. 

En la muestra, curada por Mari Carmen Ramírez y Marcelo Pacheco, el Malba –juntamente con el Museum of Fine Arts, Houston (MFAH)– reúne 150 obras (pinturas bidimensionales, grabados, xilocollages y xilocollage-relieves, ensamblajes y construcciones polimatéricas) creadas por Berni entre 1958 y 1978.  Muchas de ellas son completamente desconocidas en nuestro país. De entre todas las obras se destacan cinco grabados sobre Juanito Laguna que Berni presentó por primera vez, en 1962, en la Bienal de Venecia y por los que obtuvo el Gran Premio de grabado y dibujo. 

Antonio Berni nació en la ciudad de Rosario en 1905 y debutó en el mundo del arte precozmente, de la mano de virtuosos maestros. Era el menor de tres hermanos, hijos de inmigrantes italianos, y  un niño prodigio: a los 9 años dio sus primeros pasos como aprendiz en un taller de vitrales para ayudar a su familia, a los 15 hizo su primera exposición y, unos años más tarde, gracias a una beca estudió en Europa y vivió en España y París. A principios de los años treinta regresó a la Argentina, donde hizo a un lado el surrealismo en el que se había formado –que cada vez más le resulta hermético, críptico– para dar comienzo a la etapa del “realismo social”. En esto, mucho tiene que ver el contexto político y cultural de esos años, que lo llevan a reformular su concepción del artista como actor social. Entonces –como explica Guillermo Fantoni, autor del libro Berni, entre el surrealismo y Siqueiros–, elabora una forma de realismo con una intención política muy precisa, pero que no está despojada de una apelación a la imaginación. Los entendidos coinciden en que lo más notable de este genial artista fue que, a pesar de volcarse a un trabajo mucho más comprometido, que cuestionaba injusticias y desigualdades, siempre se expresaba con poesía, ternura, humor y piedad. 

“Juanito es un chico pobre pero no un pobre chico”, explicaba. “No es un vencido por las circunstancias sino un ser lleno de vida y esperanza, que supera su miseria circunstancial porque intuye vivir en un mundo cargado de porvenir”. Inspirado en los cientos de niños que vio en las villas miseria y barrios periféricos humildes que existían en la ciudad de Buenos Aires, Juanito fue concebido como hijo de un trabajador obrero, peón de la industria metalúrgica, que vivía en el barrio ubicado en el bañado de Flores y que pasaba el tiempo jugando libremente en la calle. Si bien Ramona Montiel era tan pobre como el pequeño niño marginal, su vida era mucho más vacía. Berni comenzó a desarrollar este personaje a principios de los años sesenta, época en que vivía y trabajaba en París. Ramona era una joven de barrio que vivía en el corazón de la gran urbe y que, agobiada por su trabajo de costurera y seducida por los lujos y los esplendores, así como por las falsas promesas de “una vida mejor”, se vio tentada de dar “el mal paso”. 

Además, por medio de estos dos personajes, Berni comenzó a experimentar con nuevas técnicas de grabado y ensamblado, y fue narrando sus historias a través de otros materiales: papeles, madera, cartones y desechos que recolectaba de basurales y obras de construcción, así como residuos industriales. Estos objetos desechados le permitieron plasmar de una manera brutal la dura realidad –y el costo– del aceleradísimo crecimiento urbano. “A Juanito y Ramona los hice precisamente en collage, con materiales de rezago, porque era el entorno en que ellos vivían”, dijo Berni de sus personajes. “Yo les puse nombre y apellido a una multitud de anónimos, desplazados, niños marginados y mujeres humilladas; y los convertí en un símbolo. Los rodeé de la materia en que se desenvolvían sus desventuras, para que de lo sentido brotara el testimonio”. Estos personajes cobraron proyección internacional en el año 1962, cuando ganó el Gran Premio Internacional en grabado y dibujo en la Bienal de Venecia. 

Este pintor, grabador y muralista argentino fue un hombre de una enorme sensibilidad, de un gran sentido del humor y de una desesperada necesidad de un mundo más justo. Unos días antes de su muerte, en 1981, en una entrevista declaró: “El arte es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura, es una forma de amor, de transmitir los años en arte”.  Sin duda, su gran talento, sus técnicas innovadoras y su compromiso social lo consagran como uno de los pintores argentinos más relevantes del siglo XX.

Homenaje 

Inspiradas en la obra de Berni que se exhibe en el Malba, las diseñadoras de Perfectos Dragones desarrollaron dos líneas exclusivas de edición limitada: Ramona y Juanito, que se venden en la tienda del museo. “Nos motivó su obra, su técnica”, explican las diseñadoras Leticia Churba, Debora Hirsch y Mara Zuckermann. “Reinterpretamos su estética en estas piezas de colección. Es un proyecto donde tuvimos la posibilidad de reutilizar elementos de descarte, como soga, acrílico y cuero ecológico, al igual que él; y de homenajear humildemente a este talentoso referente del arte argentino”.

La muestra puede visitarse hasta el 23 de febrero de 2015 en el Malba.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte