INVESTIGACIÓN


El gran cambio está en los docentes


Por Agustina Tanoira..


El gran cambio está en los docentes 

En su libro, Axel Rivas hace un pormenorizado diagnóstico de la educación argentina y brinda alternativas para ganar la batalla educativa. Según el especialista en educación,  el rol de los docentes juega un papel central.

El sentido de la docencia hoy es más que nunca abrir la voluntad de aprender de los alumnos, llenarlos de inquietudes, preguntas, deseos de aprender. Los buenos docentes no son los que saben dar buenas clases, sino los que encuentran vías para llegar a cada alumno con los contenidos de su materia”, explica Axel Rivas. “Son los que convierten a sus contenidos en buscadores de los deseos de aprender de sus alumnos”. Por eso, en su libro Revivir las aulas. Un libro para cambiar la educación (Editorial Debate), este licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA), máster en Ciencias Sociales y Educación no solo hace un diagnóstico cabal del estado de la educación en la Argentina sino que propone alternativas posibles para “ganar la batalla educativa y prepararnos para el mundo que viene”. Hace quince años que Rivas recorre escuelas en el conurbano bonaerense y ha dado clases en un colegio secundario, lo que recuerda como una experiencia fabulosa y frustrante a la vez: “Era joven, tenía muchos deseos de enseñar y apasionar a mis alumnos, pero el contexto institucional y social era duro y adverso”. Hoy se anima a arriesgar: “Es la hora de la docencia, de la justicia educativa para enfrentar esta sociedad despiadada. Es tiempo de que un país entero mire a sus aulas para revivirlas”. Y agrega:“La gran ruta del cambio son los docentes”. 

–¿Cómo fue tu experiencia como docente en la escuela secundaria? 
–Fabulosa y frustrante a la vez. Me tocó trabajar hace más de diez años en una escuela del conurbano. Era joven, tenía muchos deseos de enseñar, innovar, apasionar a mis alumnos. Pero el contexto institucional y social era duro y adverso. Me gustaría volver pronto a la docencia secundaria y espero poder hacerlo en los próximos años.

–¿Existe hoy la “vocación docente”?
–En muchos docentes hay vocación y pasión por enseñar. Pero el oficio se ha vuelto muy duro para buena parte de la docencia, dados los cambios sociales y culturales de los alumnos. 

–¿Es posible recuperar el prestigio de los maestros? 
–Sí, claro que es posible. Se necesitan políticas de fondo, que fortalezcan la docencia, que mejoren su formación, selección y salarios. 

–¿Qué debería hacerse para reivindicar la docencia y dejar de pensarla como una “profesión de riesgo”?
–Debe ser una política integral. Requiere mucha decisión política, acuerdos y mucha inversión. Pero también es posible desde abajo, desde cada escuela, reconstruyendo el colectivo docente, trabajando en equipo, hablando de pedagogía, haciendo apuestas renovadas a enseñar con nuevas herramientas.

Pasión por enseñar

La formación es un tema central al que Rivas destina muchas horas. Entre otras cosas, aunque desde 2006 se amplió la cantidad de años de formación de los maestros de tres a cuatro años, afirma: “Necesitamos tres años de formación de base –escribe–. Un año de especialización y un año de residencia: cinco años en total”. Por eso, para Rivas es necesario promover y coordinar una reforma integral de la formación de los maestros. “La formación docente está dispersa en unos mil doscientos institutos formadores, mitad públicos, mitad privados”, escribe el especialista, y aclara que también hay algunas universidades que forman profesores. Todos estos institutos –provinciales– constituyen un entramado fragmentado con diversos niveles de calidad, planes de estudio y orientaciones. En su libro, Rivas compara nuestro sistema con el de otros países, como Cuba: “La formación docente está al servicio del aprendizaje de los alumnos, mientras que en Brasil y Chile –al igual que en la Argentina–, los docentes se forman en universidades o instituciones aisladas del sistema, que no están compenetradas con la realidad de las aulas donde darán clases los docentes”. 

–¿Cómo debería ser?
–Los institutos de formación docente deberían ser grandes centros de pasión por enseñar y aprender. Lugares donde se respire el conocimiento, donde haya constantes actividades culturales, donde se investigue, donde se experimente, donde se conecte con las prácticas del sistema desde una visión realista y crítica a la vez.

–¿Cuál es la fórmula para que aprender sea una experiencia fascinante? 
–No hay una fórmula, pero seguro que hay un requisito: que el conocimiento sea algo fascinante para los propios docentes. No se puede enseñar algo que uno mismo no disfruta.

–En materia de formación docente, ¿qué es lo que podríamos tomar de las experiencias de otros países? Finlandia, por ejemplo, tiene altos resultados en calidad de aprendizaje y en equidad entre las escuelas. 
–Hay mucho para aprender de otros países, pero ninguna fórmula mágica. De Finlandia se puede aprender la importancia crucial que tiene el primer grado para todo el sistema educativo y la formación de los docentes en el eje de la política educativa.

Con miras al futuro

Como parte de la formación de base de los docentes es vital incorporar lo que Rivas denomina “la cuarta revolución educativa”, que es esa en la que entra a jugar Internet. En la era del auge de la tecnología y con una conectividad cada vez más masiva, que genera una multiplicación infinita de las fuentes de conocimiento y entretenimiento, él propone usar y apropiarse del lenguaje digital. Dominarlo. Prepararse para el futuro. Vivimos en un mundo cambiante al que hay que adaptarse todo el tiempo. Rivas coincide y sostiene que el futuro puede ser muy distinto a todo lo conocido. “Nuestros alumnos cambiarán muchas veces de trabajo. Incluso gran parte de los trabajos que harán todavía no se han inventado”, comenta. De hecho, en su libro cuenta que quienes investigan las habilidades necesarias para los trabajos del futuro subrayan las siguientes: “Capacidad de crear sentido; inteligencia social,  habilidad de conectarse con otros; pensamiento original y capacidad de adaptación a nuevos ambientes”. Pero también destacan las habilidades para operar en diferentes escenarios culturales; el pensamiento computacional; los saberes interdisciplinarios; la capacidad de diseño; la habilidad de filtrar y seleccionar información. Internet está cambiando todo en nuestras vidas y claramente un cambio educativo se hace imprescindible. Por esa razón, Rivas destaca los motivos por los que, hoy en día, vale la pena ser docente: “Estamos ante la inédita tarea de educar sujetos que viven con amplias libertades en entornos democráticos, con herramientas al alcance de sus manos, que les abren infinitas puertas al conocimiento”.

–Los contenidos curriculares son “demasiado quietos”. ¿Qué se espera de los chicos que terminan la escuela?
–Que sean capaces de actuar, que tengan confianza en sí mismos y deseos de seguir aprendiendo, que cuenten con herramientas para moverse en distintas direcciones y no reproducir su posición de clase social. 

Quién esAxel Rivas

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA), máster en Ciencias Sociales y Educación (FLACSO) y doctor en Ciencias Sociales (UBA). Es investigador principal de CIPPEC, una organización independiente, apartidaria y sin fines de lucro, que trabaja por un Estado justo, democrático y eficiente que mejore la vida de las personas. Ha sido docente en escuelas secundarias y profesor de Sociología de la Educación en la UBA. Actualmente es profesor de Política Educativa en la Universidad Pedagógica de Buenos Aires; profesor titular de Política Educativa en las universidades de San Andrés y Torcuato Di Tella, y dicta cursos sobre federalismo y economía de la educación en FLACSO. Es autor de varios artículos sobre perspectivas comparadas y políticas de la educación, y de ocho libros, entre los que se destacan Gobernar la educación, Radiografía de la educación argentina y el reciente Viajes al futuro de la educación.

Caso Finlandia 

Este país nórdico, en el que prácticamente toda la educación es estatal, es uno de los que tiene los mejores resultados, tanto en calidad de los aprendizajes como en equidad entre las escuelas. “Es un verdadero sistema educativo –confirma Rivas–; nadie se escapa adelante y nadie se queda atrás. Y todos aprenden”. 

¿Uno de los secretos de su éxito? La formación de los docentes y su prestigio en la sociedad. “Solo dos de cada cien aspirantes llega a ser docentes”, escribe Rivas acerca de esta profesión  –la más buscada del país para las mujeres y la segunda para los hombres–.  Ellos tienen absoluta libertad en los contenidos que van a enseñar, pero esta libertad va de la mano del control interno. “Primero está el control de sus colegas y después el de los padres. Si un docente da malas clases, se sabe; tienen un sistema que se apoya mutuamente. Que se apoya en la sociedad”, concluye.

Experiencias compartidas

“Todas las investigaciones indican que los mayores aprendizajes didácticos de los docentes se dan en la práctica concreta, una vez que empiezan a enseñar”, escribe Axel Rivas. Según el especialista, si todos los docentes compartieran sus experiencias con sus pares y se generasen espacios de discusión colectiva de la didáctica, las transformaciones educativas serían inconmensurables. Por eso, más que nunca, hay que empezar a hablar de pedagogía en las escuelas. ¿Qué significa esto? “Salir del aula, donde han quedado encerrados muchos docentes”, afirma. Esto implica mirar las propias clases, invitar a los colegas, a los directivos, a los superiores, a los capacitadores; filmar las clases para verse con los ojos de los alumnos...“La enseñanza debe ser un oficio colaborativo. Funciona en equipo no en soledad”, concluye.



nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte