ACTUALIDAD


Eternos


Por Mariano Petrucci.


Eternos 

Los Simpson cumplen 25 años. ¿Por qué Homero y su familia se convirtieron en semejante fenómeno mundial? Claves para entender la serie que marcó un antes y un después en la historia de la televisión.

“D’oh!”. Son solo tres letras, que no forman siquiera una palabra. Apenas un gruñido, una muestra de fastidio, decepción. Pero en la boca de ese señor gordo, perezoso, incompetente y amante de las rosquillas y la cerveza Duff, se volvió un hit. A tal punto que fue añadida al Oxford English Dictionary (aunque sin el apóstrofe): “Expresión de frustración al advertir que las cosas han salido mal o que no salieron como estaba previsto, o que uno acaba de decir o hacer algo tonto”. Sí, Los Simpson todo lo pueden.
El paso de los años no mermó la vigencia de la creación de Matt Groening, que cumple nada más y nada menos que veinticinco primaveras. Habrá quien considere que nació el 19 de abril de 1987, cuando los cortos, producidos por James L. Brooks, pasaron a formar parte de The Tracey Ullman Show. Pero no. Los entrañables episodios de media hora de duración dieron su puntapié inicial el 17 de diciembre de 1989. En pleno prime time, el capítulo “Simpsons Roasting on an Open Fire” causó un furor absoluto. A partir de allí, este tanque de fines de siglo XX no detuvo jamás un andar glorioso que excedió los límites de la pantalla chica.

El particular clan de ojos saltones se transformó en una irrefrenable máquina de apilar billetes: derechos de transmisión vendidos a lo largo y a lo ancho del planeta, merchandising al por mayor, CD, DVD, videojuegos… y la lista sigue. No se gaste en hacer cuentas: solo la película, estrenada en el año 2007, recaudó más de quinientos millones de dólares. ¿Pero por qué será que los queremos tanto? ¿Por su agudeza e ironía para ridiculizar a la sociedad norteamericana –sí, y las otras también–? ¿Porque sus más de quinientas emisiones sortearon la monotonía y el aburrimiento? ¿Porque nos acerca, nos empatiza? Fernando Ariel García, escritor, periodista y coautor del libro Memorie dell’Eternauta, intenta develar el misterio alrededor de tanto fanatismo. “Como sus tramas y gags, el impacto global de Los Simpson lo abarca todo. Es un cóctel metacultural con distintos niveles de lectura, que necesitan de nuestra inteligencia, complicidad y sensibilidad para construir esa mirada abierta y desestructurada sobre los conflictos inherentes a la actualidad. La fiebre amarilla desatada por Groening es la síntesis perfecta entre arte y entretenimiento”, sostiene el responsable del blog La Bitácora de Maneco (labitacorademaneco.blogspot.com.ar).

Federico Reggiani, guionista de Tristeza –una historieta que hizo junto con Ángel Mosquito para la revista Fierro–, se suma al debate: “Los Simpson se convirtieron en ‘lo que vimos todos’ y en una fuente inagotable de citas o frases –mis preferidas: ‘Hay tabla’ y ‘¿Y si era tan listo, por qué se murió?’–. Supongo que es porque son ‘aptos para todo público’: tienen algo específico para cualquier espectador. ¿Te interesa la ciencia, la historia, los chistes con doble sentido, la comedia de cachetazos y trompadas, la cultura pop, la alta literatura, el coleccionismo de cristal antiguo, la política internacional? Lo que sea está en Los Simpson”. García, asociado al colectivo La Bañadera del Cómic y director de la revista Sonaste Maneco, asiente, y agrega: “Los Simpson enterraron ese falso concepto establecido de que los dibujos animados eran cosas de chicos y para chicos. A fuerza de irreverencia y una sana incorrección política, derrumbaron estereotipos filiales, medioambientales, políticos, mediáticos y religiosos, restituyéndole a la sátira su punzante capacidad de interpelación social”. Y acota: “No obstante, lo más revolucionario de esta serie es su apuesta por los valores tradicionales en una época en la que la institución familiar es testigo de cómo mutan sus características constitutivas y cómo se modifican sus formas de organización. Ya sea clásica, monoparental o ensamblada; con la maternidad reelaborada y la figura del pater familias puesta en tela de juicio, la familia sigue siendo eso que se cimenta y se elige a diario. Es el último refugio del Hombre para resguardar su humanidad. Y Los Simpson son el espejo que devuelve nuestro mejor reflejo, disfuncional y amoroso”.

El padre de la criatura 

Groening encontró la fórmula. Y la reveló. “Fui tomando una decisión creativa tras otra, que me fueron conduciendo al resultado final. El secreto no radica en la excelencia de una animación. Al comienzo, los dibujos eran muy simples, casi primitivos. ¡Hasta parecía que los había hecho yo! (risas). En rigor fue así, pero, por suerte, fuimos optimizándolos. A mi entender, lo fundamental son los guiones, las actuaciones y la música. Si todo eso es de calidad, se puede llegar a buen puerto”, confiesa quien hizo de lo autorreferencial un culto. ¿No lo cree? Fíjese las iniciales que forman el pelo y la oreja de Homero... 

No terminan allí los guiños de este dibujante y productor que, en febrero pasado, sopló sesenta velitas. Los miembros de la familia más polémica de Springfield (aunque los Flanders y los Van Houten no se quedan atrás) llevan el nombre de sus propios parientes: Homero era su padre; Margaret –Marge–, su madre; y en el documento de sus hermanas puede leerse Lisa y Margaret –Maggie–. Hay más: algunas de las callecitas de su ciudad natal –Portland (Oregón)– son NE Flanders St., Lovejoy o Burnside. Y por qué no imaginarlo correteando por el parque Montgomery. De casualidades, nada.

“Aclaremos que no me basé estrictamente en mi familia. Si hubiera sido así, no me habrían dejado entrar a mi casa (se ríe). Me inspiré en las sitcom que consumía en mi infancia, en títulos como The Adventures of Ozzie and Harriet, The Life of Reilly, The Phil Silvers Show o The Many Loves of Dobie Gillis. Otra de mis preocupaciones era que en las series nunca aparecía un niño malo. ¡Y proyecté a Bart! Yo solía ser como él, pero cada año me asemejo más a Homero”, concede quien tiene una hija con la artista argentina Agustina Picasso (una de las fundadoras de Mondongo). Y sentencia: “Yo les agradezco a Los Simpson. Basta con comparar lo miserable que era mi cotidianidad antes de dar a luz a estos personajes, y con la tranquilidad con la que subsisto desde que aterrizaron en mi vida”.

Groening alternó diversos empleos (repartió pizzas, atendió una discográfica) con sus estudios de Bellas Artes en Washington. Después, se mudó a Los Ángeles para sacarle punta a esto de ser escritor. “De niño, ansiaba ver en la televisión algo como Los Simpson; por eso los inventé. Mi duda era en qué momento los adultos empezarían a ‘comprarlos’, ya que, hasta ese entonces, no existían los dibujos animados dirigidos a ese tipo de audiencia. Siempre supe que serían exitosos, aunque mentiría si dijera que fantaseaba con un fenómeno semejante. Eso, aún hoy, me asombra”, desliza. Y sigue: “Creo que la clave está en Homero. Todos amamos a Bart y a Lisa, pero hay algo que a él lo hace único. ¿Cómo no identificarse con alguien que se mueve exclusivamente por impulsos? Él no tiene ningún sentimiento de culpa… Quizás un poco de remordimiento, pero nada más (risas). Eso nos provoca un tantito de envidia, porque nos encantaría poder hacer lo que queremos cuando queremos”.

La pregunta que flota en el aire, bien la conoce Mirtha Legrand: ¿Hasta cuándo? Y las respuestas son similares a las de la?“Chiqui”: ni sí, ni no. “No quiero ser quien acabe con ellos –avisa Groening–. Mientras nos divirtamos, no hay razón para dejar de hacerlos. Igual, son reflexiones que varían de acuerdo al día. Suelo pensar que podrían mantenerse eternamente, sobre todo si los actores que prestan sus voces están disponibles. Hay un mecanismo de defensa que se activa siempre: cuando hablamos de concluir la serie, se me ocurren mejores ideas para continuarla. ‘Nos faltó narrar esto y lo otro’, convenzo a mi equipo. ¡Y me convenzo! (risas). En otras ocasiones, me deprimo y me invade la sensación de que estamos más cerca del desenlace que de atravesar otros veinticinco años. Tal vez, cruzar la barrera de las treinta temporadas ya esté bien, ¿no?”.

Curiosidades en cifras

•El 1º hijo de Matt Groening se llama… Homero.
•Premios y distinciones: 25 Emmy, 24 Annie, 1 Peabody. La revista Time la calificó de la mejor serie del siglo XX, y tiene 1 estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
•¿Por qué son amarillos? Hay 2 teorías. A: Querían algo “diferente” en televisión, que el espectador detuviera el zapping al verlos. B: Cuando Groening los dibujó por primera vez, lo hizo sobre un papel de ese color.
•Rumor: Groening creó a Los Simpson en tan solo 15 minutos, mientras esperaba para entrar a una reunión con los ejecutivos de The Tracey Ullman Show.
•Los personajes tienen 4 dedos, sencillamente “porque son más fáciles de dibujar” (Groening dixit). El único que tiene 5 es Dios.
•Para conmemorar los 20 años del programa, Marge apareció en la portada de la revista Playboy.
•La lista de invitados que participaron “simpsonizados” asciende a más de 600.
•La clásica música de la apertura fue compuesta en 2 días, por Danny Elfman.
•El nombre Milhouse es en honor al 37º presidente de los Estados Unidos, Richard Milhous Nixon.
•El guión de la película se reescribió más de 100 veces.

Para sentirse un Simpson más 

En Universal Studios, uno de los parques de diversiones más emblemáticos de Orlando (en los Estados Unidos), se encuentra la recreación exacta de Springfield. Inaugurada en 2008, cuenta con una montaña rusa alusiva al payaso Krusty. Obvio, está la estatua de Jeremías Springfield, el Kwik-E-Mart y un carrito de comidas “a cargo” del Hombre Abejorro. Así que los que quieran tomarse una cerveza Duff en la taberna de Moe, ya lo saben.

Argentinizados 

Parafraseando a Joan Manuel Serrat, entre los argentinos y estas criaturas amarillas “hay algo personal” (basta comprobar cómo se convirtieron en un caballito de batalla del canal de las pelotas: el rating sube cuando aparecen en la pantalla, tal como sucede con Chespirito o El Zorro). A Matt Groening, este detalle no se le escapa: “Siempre deseamos hacer un capítulo relacionado con la Argentina. Allí, Los Simpson son más populares que en cualquier otra parte del mundo”. De alguna u otra manera, cumplió, ya que las referencias a estos pagos son innumerables: desde destinos (Buenos Aires, Bariloche, Tierra del Fuego, Islas Malvinas) hasta celebridades (Lionel Messi, Susana Giménez, Juan Domingo Perón, el “Che” Guevara).


nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte