INVESTIGACIÓN


El otro yo


Por Tamara Smerling.


El otro yo
La mayoría de las celebrities, como Chávez, Amigorena, Estevez, Aznar, Coppola, dedican la mayor parte de su tiempo a la profesión que eligieron, pero también profundizan en otras formas de la creación como la escritura, el arte o la música. Ejemplos al día.

Daniel Day Lewis ganó un premio Oscar por su brillante actuación en la película Mi pie izquierdo. Sin embargo, como la fama no le pareció una alternativa suculenta y se cansó rápidamente del mundo de la farándula, decidió refugiarse en el taller de Stefano Bemer, un maestro zapatero que vive en Italia, para crear calzados de calidad. Ya durante su adolescencia había mostrado un interés especial por la ebanistería. Woody Allen, por su parte, lejos de los sets de filmación, demostró que tiene tiempo para dedicarle a la música. Un club de Nueva York es el escenario donde monta los espectáculos para desgranar, con su clarinete, las más hermosas melodías del jazz. Francis Ford Coppola –otro de los más grandes directores de cine de todos los tiempos, con películas como Apocalypse Now o El Padrino– también dedica sus horas a plantar y cosechar uvas en lugar de escribir guiones. Sus viñedos en Napa, California, le otorgaron renombre internacional más allá de sus méritos como realizador de películas. 

En la Argentina, los directores de teatro o de cine, los actores, los músicos o los deportistas que brillan habitualmente en las tablas o las canchas también muestran sus pasiones más allá de su trabajo. El actor y director Julio Chávez se dedicó a la pintura durante los últimos años. Su más reciente exposición, en la Galería Rubbers, recibió además críticas muy elogiosas. Los dibujos y pinturas que presentó el actor de Farsantes en la galería de arte de la avenida Alvear los fueron realizados hace algunos años: entre 1987 y 2003. Y no fue la primera muestra; ya expuso en el Centro Cultural Recoleta (Buenos Aires), la Galería Scheffel (Frankfurt), la Galería Euroamericano (Caracas, Venezuela), la Galería Lisenberg-Art Frankfurt (Alemania) y la Galería Lisenberg-Art Miami (Estados Unidos).

Mike Amigorena es otro de los actores  que tiene al arte como hobby. Este año presentó, en el Centro Cultural Recoleta, su exposición “No soy amigo de la palabra”, compuesta por una serie de pinturas al óleo en pequeño formato. El protagonista de Guapas también se dedicó, años atrás, al diseño, y además fue durante años el frontman de una banda llamada Ambulancia. La conductora de Telefe Noticias, Cristina Pérez, mostró su amor por el teatro y se animó a protagonizar una obra sobre la avenida Corrientes. También publicó, el año pasado, su primer libro de relatos, al que tituló Cuentos inesperados. Su colega, Erica Fontana, además de locutora y periodista, se dedica a pasar discos como DJ en las noches que su profesión la deja libre. 

Música, fotos, libros

Omar Hasan jugó como pilar derecho en la Selección Nacional de Rugby, Los Pumas, hasta que dejó el deporte y se dedicó a su otra pasión: el canto lírico. Su condición de barítono la descubrió de chico en su Tucumán natal: “El hecho de haber elegido el canto como otra de mis pasiones fue algo natural. Ya desde chico ¡solía cantar todo el tiempo! No dejaba pasar ninguna ocasión para participar en las fiestas de la escuela. Más tarde, cantaba en las reuniones con los amigos, quienes siempre me decían: ‘Tenés que aprender a tocar la guitarra para acompañarte’. El canto es mi alimento, necesito cantar siempre, me encanta transmitir cosas a partir de la voz”. 
Hasan, que después de dejar el deporte se radicó en Francia, todas las semanas lleva adelante un espectáculo al que denominó Café Tango –junto a la Orquesta de Cámara de Toulouse– y reparte su tiempo en recitales líricos que realiza por todas las ciudades de la región. Su anhelo es volver a cantar en la Argentina. El exbasquetbolista de Atenas de Córdoba y la Selección Nacional de Básquet –además de algunos de los equipos más importantes de la NBA–, Fabricio Oberto, también dejó la pelota y se dedica a tocar canciones. En el último Cosquín Rock compartió escenario con los Illya Kuryaki. También reparte su tiempo en un programa de radio llamado Bestias mediterráneas, que se emite por Vorterix, y un programa de televisión titulado Lado Oberto, que se transmite por la señal TyC Sports. 
Pedro Aznar montó, también en el Centro Cultural Recoleta –como su colega Amigorena–, su propia muestra de fotografías, “Tú eres eso”. Se trata de una serie de veintidós imágenes que tomó el ex-Serú Girán en su trabajo como fotógrafo. 

Inés Estevez –más de veinticinco años como actriz de cine y de teatro– le dio rienda suelta a su pasión por la escritura y publicó una serie de cuentos y relatos que tituló La gracia y que publicó la Editorial Sudamericana. También se animó a los libros de cuentos (Grandes chicos), los poemas (Señores de la Tierra) y hasta artículos para revistas (Wipe y Negra). “Me crié en un hogar de clase media con recursos limitados, pero bajo la influencia de dos padres con inclinaciones artísticas marcadas; la música y la literatura eran parte de la vida cotidiana de un modo muy natural. No podían comprar un televisor; en su lugar había una biblioteca. Tanto mi madre como mi padre tenían aptitudes para la escritura. Eso me llevó a despuntar el vicio de las letras desde muy pequeña”.

La relación que se da entre el oficio de la escritura y el del actor también está latente en sus obras: “Los dos permiten adentrarse en otros mundos, otras vidas, una realidad paralela que se vuelve palpable y existe mientras se la transita”, dice. “En cambio, para interpretar un personaje, uno depende de millones de personas y es una expresión limitada por tiempo, espacio, topes financieros, e incluso por las capacidades e incapacidades del resto de la gente implicada. Escribir, en cambio, es absolutamente ilimitado. Y es una tarea que se plasma en soledad, un estado que me nutre y en el que fluyo más que en ningún otro”.

“Del hobby a la obra de arte” 

Las actividades que se hacen por placer son un escape a las obligaciones, la rutina y los sinsabores de la vida. Hay veces en que la fantasía se adueña de alguien y lo impulsa a plasmarla en el papel, la pantalla, el lienzo, la piedra o un pentagrama. Puede que lo disfrute, y si tiene el don de ser un creador, vivirá momentos de extrema felicidad. Pero no faltarán momentos difíciles por no encontrar la traducción de lo que está en su interior, y lo acechará la amenaza de que el don, a veces llamado ‘inspiración’, lo ha abandonado para no volver. Sigmund Freud, en El poeta y los sueños diurnos, ve en lo creativo la continuación del juego de los niños, que al jugar crean un mundo propio a la medida de sus deseos. Ya adulto, el creador logra crear, con sus fantasías, un mundo paralelo a la realidad. Las creaciones son, entre otras cosas, sueños transformados en obras que, a través de un placer estético, aluden a fantasías que los demás sentimos pero no sabemos expresar. Algo del misterio de la creación sigue intacto: a pesar del tiempo transcurrido, la sonrisa de la Mona Lisa continúa intrigándonos a todos por igual sin que sepamos a ciencia cierta por qué ocurre esto; solo reconocemos que estamos frente a una obra de arte. 
*Gloria Gitaroff. Escritora y psicoanalista. Miembro de la APA. Entre sus libros figuran Claves para escribir sobre psicoanálisis.

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