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¿“A mano” es mejor?


Por Dolores Gallo.


¿“A mano” es mejor?
En pleno reinado de las computadoras, distintas investigaciones demuestran que escribir a mano fomenta el aprendizaje y la habilidad para la lectura. Cuándo fue la última vez que agarró una birome para escribir algo? Seguramente, casi todo lo que escribe lo tipea en la computadora, la tablet o el smartphone. Es que cada vez más, los teclados reemplazan al papel y entonces… ¿vale la pena seguir enseñándoles a los niños a escribir a mano? ¡Parece que sí! A pesar de que para muchos la letra manuscrita no es hoy más que un arte, distintas investigaciones destacan la importancia de esta práctica antigua en el proceso de aprendizaje y la habilidad para leer.

El papel, ganador 

Pam Mueller, profesora asistente en la Universidad de Princeton, todos los días cargaba su laptop al trabajo. Pero un día se la olvidó y tuvo que tomar apuntes “a la antigua”, con lápiz y papel. El resultado fue asombroso: la clase le resultó mucho más productiva. “Sentí que al escribir a mano había podido aprender mucho más. Así que, con mi grupo, decidimos investigar el tema”, cuenta. Se pusieron manos a la obra y realizaron pruebas experimentales con los estudiantes. A algunos les pidieron que acudieran a clase como lo hemos hecho toda la vida: con lápices y cuadernos. A otros, que llevaran la laptop. Los resultados, que publicaron recientemente, fueron determinantes: quienes habían tomado apuntes con computadoras alcanzaban peores resultados porque eran más proclives a transcribir textualmente las clases. “Tomar apuntes en una compu requiere un menor procesamiento del contenido. Quienes, en cambio, toman nota a mano son más selectivos en lo que escriben, y por eso están obligados a procesar el contenido más profundamente”, explica la autora. Y agrega: “Escribir a mano es más beneficioso para las tareas en las que se necesita comprender los conceptos más profundamente, tales como clases o conferencias”. 

Mueller y su equipo también quisieron probar que Internet no era el único responsable del bajo rendimiento y peor desempeño del grupo que utilizó las computadoras. “En nuestros experimentos los alumnos no tenían acceso a la Web, y utilizaban sus laptops solo para tomar notas. Así y todo, descubrimos que los resultados seguían siendo menos satisfactorios”, sentencia la investigadora. Juan Lupiáñez, director del grupo de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada, coincide en que tomar apuntes a mano tiene sus ventajas porque requiere elaborar la información, ser más flexible, y además permite hacer conexiones con cosas ya escritas. “No obstante, no creo que sea bueno ‘demonizar’ el tomar notas en la computadora; podemos hacerlo de forma constructiva e integradora también. Para ello sería bueno que enseñáramos a los estudiantes a hacerlo integrando el texto, y no copiando de forma automática”, aconseja Juan Lupiáñez.

Para el especialista, escribir a mano es también una herramienta valiosísima a la hora de enseñar a los niños a leer, tal como lo demuestran varias investigaciones anteriores. En la Universidad de Indiana, por ejemplo, realizaron un estudio con chicos que aún no sabían leer y escribir: les mostraron letras y formas que luego debían reproducir siguiendo una línea de puntos, en una hoja en blanco o con un teclado. Al escanear la actividad cerebral en los niños que lo habían hecho manualmente, notaron que había sido mucho mayor y que, al igual que en los adultos, se habían activado las áreas asociadas a la lectura y la escritura. En los chicos que habían escrito en la computadora, la actividad en esa zona había sido mucho más débil. “El escribir a mano requiere que el sistema cognitivo utilice representaciones que ayudan en la asociación entre grafemas y fonemas, que es esencial en la lectura. Además, en la escritura a mano cada letra no es igual cada vez que se escribe. Por tanto, exige un mayor esfuerzo de categorización de las grafías concretas en categorías significativas, que nos distinguen significativamente una de otra. Además, la lectura de la escritura a mano, que es más complicada porque es más variable, prepara al sistema para una mayor generalización de los distintos tipos de letra”, explica el experto.  

Por otro lado, aunque con el tiempo escribir se transforma en una actividad casi automática, si nos detenemos a pensar cómo utilizamos nuestro cuerpo –más precisamente nuestras manos y dedos– al usar lápiz y papel, nos daremos cuenta enseguida de que no es lo mismo que apretar un botón en un teclado. Y esta diferencia en lo motriz también tiene sus consecuencias en el proceso de aprendizaje, asegura Anne Mangen, del Centro Nacional para la Educación e Investigación de la Lectura, de la Universidad de Stavanger en Noruega. “Cuando escribimos una letra a mano, necesitamos cierta información sobre la forma de la letra al realizar el movimiento. Esto no pasa al usar una computadora, donde el movimiento de los dedos es casi igual para dos letras que se encuentran al lado en el teclado, y la información sobre cada letra se refiere a su ubicación espacial en el teclado. Como demuestran distintos experimentos de las neurociencias, el movimiento motor que implica escribir una letra a mano es de gran ayuda para el aprendizaje de las formas visuales de las letras”, explica. 

Para generar más ideas, ¡escriba a mano!

Si quiere ser creativo, tome un lápiz y un papel y escriba, porque parece que se generan más ideas que frente a una pantalla. A esta conclusión llegaron varios investigadores de la Universidad de Washington. Para comprobarlo, en uno de sus experimentos pidieron a los niños que hicieran una composición, algunos en versión digital y otros a la vieja usanza. Notaron que quienes lo hacían a mano escribían más palabras, lo hacían más rápido y expresaban más ideas que quienes utilizaban la computadora. Pero eso no es todo: “Años de investigación del aprendizaje de la lectura y la escritura han demostrado que, además, formar letras a mano mejora la percepción de las palabras y beneficia la ortografía”, asegura la psicóloga educativa Virginia Berninger, a cargo de la investigación. La especialista destaca que también hay diferencias según el tipo de letra: imprenta, cursiva, a mano, digital… “Por eso, no se trata de enseñar o lo uno o lo otro. Al escribir a mano, lo hacemos trazo a trazo. Cuando escribimos en imprenta las letras están separadas; en cambio en cursiva están juntas. Cuando utilizamos un teclado, seleccionamos una tecla. Cada modo beneficia distintos aspectos de la escritura. Por eso, debemos enseñar los dos. Aunque se use cada vez más la tecnología, a veces se puede caer el servidor o cortarse la luz y no podemos usar las computadoras. Incluso por cuestiones prácticas, es bueno tener un modo de escritura de back up”, sentencia.

Los teclados, ¿perjudican la ortografía? 

“La ortografía no es una cuestión que dependa de los dispositivos en los que se escriba. Sin embargo, no cabrían dudas sobre la precariedad en la escritura que impulsan los dispositivos tecnológicos, ya que en las nuevas tecnologías se privilegia la rapidez y las abreviaciones por sobre la correcta escritura. La ortografía tiene que ver con la escritura, que es una actividad intelectual y espiritual que se sostiene más allá de las herramientas utilizadas. No son los dispositivos los que imponen a priori un modo de escritura, sino las apropiaciones culturales y sociales de cada contexto, más las disposiciones de las personas, las que definen modos de escritura. Debemos fortalecer la enseñanza y el uso de las reglas ortográficas para que los chicos puedan distinguir contextos de uso del lenguaje y modos de escritura. 

En temas ortográficos, los procesadores de texto, por ejemplo, tienen correctores ortográficos, que en alguna medida colaboran en la toma de conciencia de los chicos sobre las faltas ortográficas. Asimismo, en términos de coherencia y cohesión del texto, los soportes electrónicos ofrecen la posibilidad de borrar y volver a escribir. Hace unos años, los docentes se quejaban porque los chicos no escribían. En la actualidad, la queja se produce porque no escriben de la manera en que sería deseable. De todos modos, creo que el eje es adaptar la lengua escrita al contexto de uso. Es un desafío para la educación actual la enseñanza de la escritura en el marco de las nuevas tecnologías. Es necesario que se incorporen los soportes digitales a las aulas, siempre y cuando sean potentes como recursos que posibiliten la adquisición de las habilidades vinculadas a la escritura y la lectura”. Gabriela Azar, directora de Currículum y Enseñanza del Ministerio de Educación de la CABA y directora del Departamento de Educación de la UCA.


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