ACTUALIDAD


A puro riesgo


Por Tamara Smerling.


A puro riesgo 

Intrépida y curiosa, Elis Nielsen comenzó su carrera como actriz y modelo a los 16 años. Sin embargo, su pasión por las carreras de autos y motos, el estudio de artes marciales o los deportes extremos la llevaron a otra profesión más peligrosa: doble de riesgo.

Unos ojos poderosos, una musculosa blanca, el pelo largo lacio y negro. Nada, en Elis Nielsen, delata a la chica intrépida y desafiante que aparece –de manera avasallante– cuando alguien habla solo unos pocos minutos con ella. Es que esta mujer, además de su trabajo como actriz y modelo, que le permitió recorrer desde que era muy joven las pasarelas y los sets de filmación de distintas ciudades de Brasil, Cuba, Sudáfrica, Italia o Estados Unidos, suele desempeñarse en una profesión poco común y más peligrosa: doble de riesgo. ¿Su especialidad? Las escenas de choques, persecuciones y colisiones en cadena, aunque no descarta las motos, los autos de carrera o los camiones. Por si esto fuera poco, también se aventura en las montañas –con escalada o rappel–, o en la puntería, donde midió su precisión, en más de una oportunidad, en el club Tiro Federal. 

“Nací en Buenos Aires, pero viví pocos años en la Argentina. La escuela secundaria me pareció muy aburrida. En poco tiempo rendí todas las materias; tenía 16 años. En un desfile, en Tandil, donde viví algunos años, alguien me descubrió, me llevó a una agencia y comencé a trabajar como modelo. En poco tiempo viajé a San Pablo, en Brasil, y comencé a tener mucho trabajo en Cuba, Sudáfrica, Estados Unidos, Chipre, Italia. La mitad de la vida me lo pasé viajando. Es una experiencia muy diferente: increíble. No es lo mismo irte de vacaciones a un lugar que conocerlo mientras trabajas como actriz o modelo”, dice   Nielsen sobre los comienzos de su increíble carrera.

–¿A qué edad empezaron a interesarte los deportes extremos? 
–Crecí en Olivos, en la provincia de Buenos Aires, en una familia tradicional. Mi papá siempre fue muy deportista y un poco intrépido. Tuve una vida clásica, solo que en la adolescencia comenzaron a gustarme las motos. Entonces, con un noviecito que tenía en Tandil, me compré una moto y empecé a correr. En los pueblos eso era bastante común. Solo que mis padres me descubrieron y no les gustó mucho. Pero ya no había vuelta atrás. Ahí empecé con los deportes extremos, a escalar, a andar en motocross. A los 14 empecé a tomar clases de karate, y seguí durante diez años. También hice patín artístico... todo siempre relacionado con los deportes de alto riesgo. Mi mamá nunca estuvo de acuerdo con eso y mi papá tampoco pero sé que en el fondo le gustaba. Cuando fui más  grande, cerca de los 30 años, comencé a manejar kartings, y poco tiempo después arranqué en la Fórmula 7, sin copiloto. 

–En una vida tan inquieta, ¿en algún momento estudiaste una carrera en la universidad?
–Sí, me encanta estudiar. Hice la carrera de Derecho completa, en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, pero nunca ejercí como abogada. También estudié Cine y Dirección de Fotografía en el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA). Este año, por ejemplo, hice una especialización en Realización Cinematográfica en la New York Film Academy, en los Estados Unidos. En cambio, como antes no existían las escuelas de doble de riesgo, me fui formando sola en el oficio…

En 2011, hace más de tres años, Nielsen comenzó a dirigir sus propios proyectos: La cinta de Moebius, Te salvaré María o Campo de prisioneros. Para eso montó una productora audio-visual para cine y televisión, Juana de Arco Visual Corp. “En estos momentos estamos terminando la posproducción de una película de acción, Campo de prisioneros, que, si todo sale bien, se estrenará en marzo de este año –relata la realizadora–. También llevamos adelante un cortometraje, titulado La cinta de Moebius, que ganó algunos premios en distintos festivales.  Estamos planeando una gran cantidad de proyectos para 2015”.

–¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar como doble de riesgo?
–Ocurrió casi por casualidad. Yo trabajaba habitualmente como actriz, y en los castings, cuando pedían una actriz que supiera conducir una moto, enseguida gritaba: “¡Yo!, ¡Yo! ¡Yo!”. Si necesitaban a alguien que saltara por una ventana, volvía también a decir que sí. En un momento me dijeron: “¿Por qué no trabajás de doble de riesgo?”. Era ideal porque en muchas ocasiones los deportistas no tienen conocimiento de cámaras, de encuadres, y yo llevaba las de ganar: ya era actriz y eso le sumaba un plus porque, además de saber cómo caer desde una ventana o manejar a alta velocidad, también tenía la noción de la actuación, la mirada a cámara y todo eso. Empecé a tener trabajo al toque: encontré una veta que estaba desierta, un nicho, como se dice ahora.

–¿Cuál es tu especialidad dentro de este oficio?
–Me encanta hacer todo tipo de choques. También las persecuciones, los vuelcos, los choques en cadena, todas las acciones que tienen relación con los vehículos. Aprendí con la experiencia: conduzco autos desde los 9 años y después empecé a manejar motos, camiones, kartings, automóviles de Fórmula 7, de todo. También trabajo como coordinadora de driver de precisión, las peleas o el manejo de armas, tanto en cine como en televisión. ¡Me apasiona! 

–¿Y cómo se cobra: por riesgo, por acción, por película?
–En realidad depende de la acción que haya que realizar, el riesgo que implique, aunque esa acción también depende de otros factores, como el cachet que tiene cualquier actor. 

–En tantos años de trabajo, ¿sufriste algún tipo de accidente? 
–Sí, todos hemos tenido algún accidente. En una oportunidad me quebré la columna en tres partes; fue muy duro pero –por suerte– logré volver a caminar. Eso ocurrió hace siete años, mientras hacíamos un salto de un cuarto piso, a unos veinticinco metros de altura, en una caída libre para una serie en un set de televisión. Por eso, en este trabajo, es muy importante tener mucha confianza en el equipo que te acompaña, lo que permite que se dé un vínculo muy fraternal con todos tus compañeros. 

–¿Cómo es la mirada de los hombres frente a tu trabajo? ¿Te costó relacionarte con ellos? 
–En cuanto al tema del cuidado, no importa si sos hombre o mujer. El cuidado es igual entre los compañeros, ya que nuestras vidas no están solo en nuestras manos, sino que también dependen de los compañeros que nos asisten. Lo que sí me costó mucho fue ser driver (el manejo de vehículos) para las acciones extremas porque al hombre le cuesta mucho ceder el espacio de manejo. Por suerte, con el tiempo me fui haciendo un lugar y entendieron que manejaba como ellos o, quizá, mejor.

La relación con sus compañeros, la labor en equipo, no fue lo único que aprendió Elis Nielsen en su trabajo como doble de riesgo. En el rol de actriz rodó, también, una gran cantidad de películas, entre las que figuran La plegaria del vidente, Negro Buenos Aires, o Socios por accidente. En televisión, sumó distintos papeles en series como Alguien que me quiera, Valientes, Epitafios, Patito Feo o Tratame bien para productoras como Pol-Ka o Ideas del Sur. En noviembre pasado, además, completó el rodaje de una coproducción entre la Argentina y España, que se filmó en Buenos Aires: Cien años de perdón, dirigida por Daniel Calparsoro, y cuyo protagonista fue Rodrigo de la Serna. 

–¿Por qué decidiste volver a vivir y trabajar en la Argentina? 
–Hace seis años vine a visitar a mi familia y me enamoré. Nos fuimos a vivir juntos y quedé embarazada. Entonces decidí quedarme: es que la familia tira… De todas formas, me las ingenio para viajar. Siempre digo que se puede trabajar, estudiar, viajar y ser madre, todo al mismísimo
tiempo. Sí, se puede...

–¿La maternidad no alteró tu percepción de los riesgos?
–Sí, como mamá, uno siempre tiene miedo de que a sus hijos les pase algo… Sin embargo, creo que hay que dejarlos hacer, hay que enseñarles y que conozcan sus limitaciones. Uno no los puede proteger del mundo, y ellos deben intentar, probar todas las cosas: yo los dejo ser… 

–¿No les llaman la atención los deportes extremos? ¿Qué dirías si los vieras en alguna prueba muy riesgosa?
–Nunca les llamaron la atención los deportes extremos. Lo vivieron tan de cerca, lo tienen tan a mano por el trabajo que realizo, que no les interesa. Mi hijo, de 13 años, juega al básquet. Mi hija, de 5, solo hace gimnasia artística. 

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte