TENDENCIA


Para tomarte mejor


Por Aníbal Vattuone.


Para tomarte mejor 

El siglo XXI no deja de sorprendernos. A la cultura de la buena alimentación y el “relax”, se le suman las bebidas orgánicas: infusiones, jugos desintoxicantes, yerba, smoothies. También, vinos y cervezas. Para refrescarse.

A veces, pareciera que el mundo se detiene… y qué bueno hacer una pausa entre tanto frenesí. Gracias al movimiento Slow, mucha gente ha decidido volcarse a las fuentes. A las raíces. Desde ferias hasta megaeventos, la conciencia ciudadana ha crecido enormemente hacia el bienestar. En una lucha implacable contra el estrés, practicar yoga, usar la bici, comer sano, natural, veggie, y bajar un cambio han invadido la cotidianidad. Podríamos decir que un estilo “hippie light” está entre nosotros… y dentro de esta movida, las bebidas orgánicas también comienzan a ocupar un lugar de relevancia. Ante todo, se entiende por orgánico todo aquello que se quiera ingerir sin aditivos, rellenos, conservantes, azúcar y químicos. Dentro de ese universo, las bebidas orgánicas son saludables, ya que se hacen sin productos químicos dañinos, sin jarabe de maíz ni edulcorantes artificiales, y si bien esto puede llegar a ser más oneroso para el bolsillo, la salud es la principal beneficiada.

Kefir, kiwi y detox

Entre las bebidas orgánicas, se pueden mencionar el kefir probiótico, un muy buen brevaje para la salud intestinal. Proveniente del Cáucaso, es más energética que el yogur y con un número mayor de bacterias buenas. Es posible colocar kefir en la leche de coco. Asimismo, se pueden hacer bebidas refrescantes que incluyan limón, agua y azúcar, además de, claro, granos de kefir. Hace una década y algo más, el kiwi era ajeno y extraño a los argentinos. Hoy, si bien no ocupa un sitio de preferencia, es un fruto que tiene un numeroso grupo de seguidores. Se cita al kiwi, entonces, como uno de los productos no tan nuestros pero sí accesible y habitual en la mesa argentina. Este ofrece las ventajas de su jugo y la pulpa en su versión orgánica. Básicamente, lo que engrandece al kiwi es ser la fruta que contiene la mayor cantidad de vitamina C, la cual es fundamental para el desarrollo de nuestro organismo, por lo que consumirlo es una cita obligada para conservar una robusta y óptima salud. A la vez, funciona como antioxidante, facilita la absorción de otras vitaminas y minerales, y evita la arteriosclerosis, el cáncer, y las enfermedades cardíacas, así como aquellas degenerativas, tales como el mal de Alzheimer. Por último, refuerza el desarrollo de dientes y encías, de cartílagos y huesos, además de favorecer el crecimiento del tejido conectivo, la metabolización de grasas y la cicatrización de heridas.

En Norteamérica se los conoce como juice detox porque se usan en programas de desintoxicación. Acaban de anclar en Buenos Aires, quién sabe por cuánto tiempo… ¿se quedarán para siempre?
Fueron un auge en Estados Unidos y Europa porque prometen depurar el organismo desde una dieta que amalgama jugos naturales de distintas frutas y vegetales. Las dietas líquidas depurativas basadas en los jugos de frutas, verduras y hortalizas se han masificado en los últimos años y reciben, poco a poco, nuevos adeptos entre las filas de los foodies (N. de la R.: se llama foodies a los consumidores muy atentos a todo lo que tiene que ver con su alimentación) conscientes. Aunque en la Argentina recién comienzan a circular los juice detox, ya se venden envasados en botellas individuales y son entregados a domicilio en packs prestos a ser bebidos. Se elaboran con ingredientes 100% orgánicos, naturales y crudos.

Yerba también hay 
Otro de los elementos orgánicos que importa (y mucho) en nuestro país es el de la yerba. El mate es un compañero más para un enorme sector de la población. En este caso, también existe la yerba orgánica, que, desde el mismo momento de su plantación hasta su procesamiento, no se expone a insecticidas, plaguicidas o agrotóxicos. Muchas veces se utilizan ovejas para el control de yuyos indeseados en lugar de los herbicidas. El estacionamiento es enteramente natural sin usar cámaras artificiales. De esa forma, la yerba orgánica no se ve expuesta a agregados o métodos artificiales. Además, el packaging también respeta las normas ecológicas y está atento a ellas, ya que se elabora con papel reciclable. Quienes producen la yerba orgánica son en general pequeños productores; esto se entiende ya que el capital que se invierte se ve “paralizado” por un tiempo más extenso que el que se maneja para las yerbas industriales. Estas pequeñas pymes, más allá de tener una rotación de plata menos rápida, cuentan con la motivación de que la yerba orgánica es la única que se aprueba en ciertos mercados internacionales.

La razón por la que es más difícil acceder a este tipo de yerba en los supermercados es que, simplemente, no hay volumen suficiente para que se distribuya de manera masiva. En lo que respecta a cómo cae al paladar, muchos de los que han probado la yerba orgánica coinciden en la completa falta de acidez en el sabor, a lo que se suma que tiene un gusto que se mantiene, balanceado, delicado y a la vez homogéneo. Es más: muchos de los que toman mate dulce de yerbas industrializadas creen que no es necesario agregarle azúcar. Y aquí puede estar un poco el quid de la cuestión, y la gran diferencia. Las yerbas de elaboración industrial poseen una fuerte y marcada acidez debido a los procesos artificiales.

Vinos y cervezas 

Los vinos orgánicos son un ejemplo nítido de los vinos ecológicos: utilizan técnicas de cultivo orgánicas y el trabajo en los viñedos se hace de forma manual. Para la fertilización se recurre al estiércol y el suelo se protege con coberturas vegetales. En estos vinos se autoriza el uso de levaduras sin modificaciones genéticas, el empleo de frío, la clarificación por medio de proteínas naturales, la filtración con tierras filtrantes y el empleo restringido de dióxido de azufre, siendo esta proporción casi idéntica a la de la vinificación tradicional.

En cuanto a la cerveza, la tendencia verde se propaga por todo el mundo y también en este campo, con productores y consumidores preocupados por ingerir bebidas cada vez más sanas. Fue el interés de algunos maestros cerveceros por elaborar cervezas más naturales y sanas, sin residuos químicos que afectaran la fermentación, lo que trajo de vuelta al mercado esta opción de cerveza más natural. Desde mediados de 1990 las cervecerías artesanales de estadounidenses y europeos comenzaron a experimentar cambios para así elaborar la cerveza de manera orgánica, sin utilizar ingredientes modificados genéticamente. Técnicamente, las orgánicas tienen una claridad excepcional sin necesidad de agentes químicos o de filtración, ya que las maltas orgánicas poseen un contenido proteínico más bajo, lo que produce una mezcla pura. Por otra parte, estas maltas tienen una fermentación más eficiente y una mezcla más rápida. Y como ni la malta ni el lúpulo contienen residuos químicos que interfieran con la fermentación, el resultado es una cerveza orgánica limpia y sin impurezas. En la opinión de muchos cerveceros, estos lúpulos orgánicos darían cervezas de un aroma más intenso.

Estas características propias del aspecto y su tipo de elaboración han hecho que el mercado de cervezas orgánicas haya crecido con fuerza en la última década. En Estados Unidos, hoy representa un mercado de más de veinte millones de dólares que gana cada vez más adeptos, gente que las elige conscientemente, ya que son elaboradas con sustancias naturales y es una forma de apoyar un tipo de agricultura sustentable. Dicen que es moda, pero no se impone: se afianza con convicción. No usa la fuerza. Así son las nuevas buenas costumbres. Dentro de ellas, con el propio peso de esa idea y sus propios anhelos, las bebidas orgánicas son un sorbo de un nuevo horizonte. 
Vinos orgánicos para todos titulo

El 25 de octubre pasado se realizó en la Ciudad de Buenos Aires la primera feria de vinos orgánicos de la Argentina. El acontecimiento reunió a los productores más sustentables del país. La idea tuvo como objeto gozar de un buen vino y dar cuenta de cuáles son las bodegas argentinas que se inclinaron hacia un sistema de producción que asume más responsabilidad. La idea fue arrimar al mundo de lo orgánico a los amantes de la bebida nacional y promover las buenas prácticas ambientales en la producción de bebidas, que tiene estrecha relación con la tierra y quienes que la producen.

La poción mágica

La investigación se realizó en Heidelberg (Alemania) y posibilitó que un simple jugo fresco con solo cuatro ingredientes prevenga el avance de las células cancerosas. Hasta se llegó a conocerlo y nombrarlo como “poción mágica”. Los herbolarios chinos han venido usando esta bebida desde hace un tiempo. La llamada “bebida milagrosa” es una combinación sencilla: limón, zanahoria, manzana y remolacha. Hay un espectro amplio de otros problemas de salud que pueden tratarse con éxito con esta bebida, entre los que figuran reducir el dolor luego de un ejercicio deportivo intenso; mejorar el funcionamiento del colon, la salud general de la piel (en especial,la piel propensa al acné), y la salud ocular y la visión; robustecer los pulmones y regular la presión arterial alta; prevenir enfermedades del páncreas, patologías renales y enfermedades del hígado, y fortalecer el sistema inmunológico.

Un smoothie cool

No porque algo sea orgánico debe pensarse que es insulso o insípido. Más bien, todo lo contrario. Aquí va la receta de un smoothie de manzana y leche de arroz al aroma de canela y vainilla. Recomendado especialmente para iniciar la mañana, para una pausa o una merienda.

•Un litro de leche de arroz
•4 manzanas orgánicas
•1/2 cucharadita de canela en polvo y esencia de vainilla al gusto (mejor poco para que no predomine)
•Endulzante natural


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