ENTREVISTA


“Tengo la vida que elegí”


Por Belén Herrera.


“Tengo la vida que elegí” 
Enamorada y alejada de la exposición política, Florencia Peña se siente renovada. Después de un gran año en Tu cara me suena, ahora Casi diva la tiene de protagonista en Villa Carlos Paz.

Una nueva etapa de su vida. No es poco lo que dice atravesar Florencia Peña en este verano que la encuentra en las sierras cordobesas. No es difícil advertir esa renovación. Se percibe en cuanto empieza a hablar. No es que ella haya cambiado en esencia, no. Se trata de la madurez que le trajeron los años. Sus flamantes 40 la encuentran en un muy buen momento laboral y personal. Haberse enamorado del abogado salteño Ramiro Ponce de León le permitió descubrir que existen otro tipo de parejas. Ella, con dos hijos –Tomás (11) y Juan (6)– de su matrimonio anterior, y él, aportándole toda la calma de quien no vive en Buenos Aires, logran mantener una relación a la distancia que lleva casi dos años. Tanto o más sexy que a los 20, Florencia sigue igual de apasionada. Es esa energía la que la hace aceptar varios trabajos simultáneos sin reparar en el tiempo que le demandarán. Es ese mismo ímpetu el que la llevó a expresarse políticamente a pesar del dolor que le terminó causando. Hoy sigue pensando lo mismo, pero elige disminuir su “nivel de audio”. En un gran presente (su versatilidad pudo verse tanto en Tu cara me suena como en Viudas  e Hijos del Rock&Roll), Flor está a full protagonizando la comedia musical Casi diva en Villa Carlos Paz.

–En la obra te reís del mote. ¿No te sentís una diva?
–No, justamente acepté este proyecto para reírme de eso. La situación del divismo es una construcción de la que estoy bastante alejada. Pero me burlo de mí misma, no hago referencia a otra persona. Siento que lo que en mi caso me hace sentir genuina es no tener ninguna construcción alrededor de lo que soy, sino ser la que soy. Las construcciones hay que sostenerlas y no sirvo para eso. Me divierto pensando que si quisiera serlo no sabría cómo sostenerlo.

–¿El musical es donde más estás encontrando tu lugar?
–No, es un lugar que tengo. No es el “más” de nada. Me gusta mucho hacer comedia, pero no es lo único que soy. He hecho muchas obras dramáticas. Es loco, porque es como que la gente necesita encasillarte todo el tiempo. Yo trato de salirme de los corsets, me aburren. Entiendo que para mucha gente soy comediante y que su cercanía conmigo tiene que ver con que los hago reír... Pero no quiero quedarme solo en ese lugar. Como tampoco quiero quedarme únicamente en el de hacer musicales. Sí es un espacio que, en este momento de mi vida, me está dando mucha felicidad. Y siempre hago lo que tengo ganas, más allá de lo que suceda después con eso.

–¿Tu cara me suena te ayudó para que la gente no te encasille?
–Sí, y fue lo que hizo que me decidiera y dijera: “Hagamos este espectáculo ahora”. Muchas de las cosas que me están pasando las descubrí en Tu cara me suena. No porque no hubiera cantado o bailado, sino porque hay cosas que no había hecho nunca. En general, cuando canto lo hago para un trabajo específico; entonces, me preparo para eso, canto esas canciones, tomo clase y bailo esas coreografías. El programa me dio la posibilidad de hacer todas las semanas cosas totalmente distintas. Creo que esa diversidad que me propuso el ciclo es como veo el arte, como lo vivo. 

–¿Volverías a participar en Bailando por un sueño?–No, no. Me parece que estuvo bien. Era un año en el que estaba muy triste y bailar me hizo muy bien, pero es una experiencia intensa. Ahora estoy en Tu cara..., que también es una experiencia intensa, pero desde un lugar diferente. El afuera del Bailando... se pone muy intenso. En Tu cara… el afuera se pone hermoso, es todo amor. Pero igual lo pasé muy bien en ShowMatch. 

–Después de tantos años de trayectoria, ¿el deseo por actuar sigue intacto? 
–Sí. Es muy loco. Acabo de cumplir 40 y, espontáneamente, comencé a hacer balances:?una de las cosas que me pasaron fue darme cuenta de que mi amor por lo que hago sigue intacto. Es más: está como fortalecido porque estoy en una madurez artística que tiene que ver con la edad, con lo vivido. Los actores somos mejores actores cuanto más vivimos, cuanto más dejamos que nos atraviesen las emociones porque trabajamos con eso. Siento que es mi mejor momento artístico y que lo mejor está por venir. Así que un poco con la llegada de las cuatro décadas revalidé los votos de amor por lo que hago. Está bueno que me pase eso.

–Ya que lo blanqueás, ¿cómo estás viviendo el cambio de década?
–Muy bien. He vivido tanto, me han pasado tantas cosas... Siempre sentí que tuve muchas vidas en una, así que llego de una manera muy óptima y muy preparada para lo que se venga. Los 40 me pegaron muy saludablemente. Miro para atrás y veo que tengo dos hijos, estoy muy enamorada, amo lo que hago, puedo vivir de eso, tengo salud, mis hijos también la tienen, tengo una familia hermosa, unos amigos divinos... Tengo realmente la vida que elegí.

–¿Por eso sentís que estás en una nueva etapa de tu vida?
–Sí, absolutamente. Creo que todas las cosas que me fueron pasando en estos últimos años –que fueron intensas y algunas muy duras– me sirvieron para entender determinadas realidades que, de otra manera, quizá no habría entendido. Y siento que esta es otra vida, como si hubiese empezado una nueva.

–Es fuerte lo que decís. ¿Cómo definirías a la Florencia de esta vida?
–Como mi mejor versión. No quiere decir que sea la mejor versión de acá hasta que me muera. Soy mi mejor versión de estos cuarenta años. Sí, lo confieso casi sin pensarlo. Creo que tengo más entendimiento de las cosas, me aferro menos a todo. Trato de analizarme introspectivamente todo el tiempo para que si llegara a cometer los mismos errores del pasado, por lo menos pueda afrontarlos de otra manera. Otra cosa:?estoy muy atenta a cómo ser mejor mamá. Hablo mucho con mis hijos sobre eso. Todo el tiempo les pregunto si hay algo que me quieran decir que estoy haciendo mal. Entonces, por más que cometa errores, porque soy una persona normal y porque tengo miserias como cualquier otra, por lo menos me doy cuenta y los puedo subsanar.
 
–Te alejaste bastante de la exposición política. ¿Pensás que eso te benefició para ser esta nueva Flor?
–Creo que fue muy complejo todo lo que pasó. Solo necesité expresarme y sigo necesitando hacerlo. Pero ahora bajé un poco el “audio”. 

–¿El costo de hacerlo fue alto?
–Sí, muy alto. Sinceramente, no creo que estemos preparados todavía para que cada uno sea libre de decir lo que piensa. Sobre todo, alguien que ocupa un lugar importante en la vida pública. Quizás el dolor fue que muchos que no viven su vida con libertad creen que uno solo puede trans- mitir una idea si hay algo detrás de eso, si hay una recompensa... ¡Y yo vivo la vida tan de otra manera! Soy tan libre que creo que por eso grité tan fuerte. Fue recontra genuino. Si  hubiese sido más estratega, tal vez ni siquiera lo habría hecho. Milité por ideas en las que estuve de acuerdo. Me involucré con algunas cosas que pasaron en la Argentina de estos últimos años, que van más allá de quién gobierna. No tengo ninguna relación con el poder. Nunca la tuve ni la tendré. Se hizo una especulación sobre que yo me siento a comer al lado de un presidente. Y eso no pasó.

–¿En esta nueva etapa también entra Ramiro Ponce de León?
–Sí, en este momento, Ramiro es alguien muy importante en mi vida. “Rama” es, básicamente, un ser muy libre. Creo que solo una persona así podría estar conmigo, por todas las cosas que traigo y por cómo soy. Él me quiere como soy y me banca a muerte. Es súper compañero. Tiene la calma de quien no vive en Buenos Aires. Esa calma para mí es como un bálsamo. Es hermoso tener a alguien así porque yo soy un torbellino.

–¿Cómo es  mantener una relación a la distancia?
–Viajamos todo el tiempo. Está bueno porque cada vez que nos vemos es como una luna de miel. Yo venía acostumbrada a una pareja de diez años, un matrimonio con el que fui muy feliz. Esto es como vivir otra vida, es romper con el paradigma de que las parejas solo pueden ser de una manera. No. El amor puede ser de tantas maneras... Así que eso también me está enseñando esta relación.

–¿Te gustaría volver a ser mamá?
–Sí, pero no sé cuándo. Todavía no es el momento. Tampoco puedo esperar tanto, pero dos años tal vez sí.

Diva del humor 

“Autobiográfico” o “catártico”. Las dos palabras aplican para definir el espectáculo con el que Florencia Peña brilla en Carlos Paz. Acompañada por el genial Sebastián Almada, demuestra toda su versatilidad como artista: canta, baila y actúa en diferentes cuadros musicales y monólogos en los que repasa su vida arriba y abajo del escenario. “Nos burlamos de los corsets que existen en esta profesión. 

Me río mucho de mí misma y de lo que me fue ocurriendo en esta profesión, en la que siempre me faltaron cinco para el peso para ser una diva”, bromea la propia Flor. En Casi diva lo que sobra es humor, quizá la nota que mejor sabe tocar. Para comprobarlo, hay que acercarse al Teatro Del Sol (General Paz 250).
 

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