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Lo que el sol nos deja


Por Belén Herrera.


Lo que el sol nos deja
¿Qué hacer para recuperar la piel y el cabello después de unos días a puro sol, mar y pileta? Cuidar correctamente la dermis es la clave para conseguir una buena piel y un bronceado sentador y duradero.

Las vacaciones van llegando a su fin. Atrás quedaron los días de reposo en la playa o al borde de una piscina. Ahora tenemos solo un sinfín de buenos recuerdos. Rostros descansados y algún kilo de más serán parte del saldo que habrán dejado las jornadas de ocio. Pero no será lo único. Hay algo que, al mirarnos en el espejo, nos transportará casi directamente a esas tardes en las que el sol y el agua eran los protagonistas: nuestra cara y nuestro cuerpo dorados. 

Pero “el vernos más lindos” es un efecto únicamente visual porque para que eso suceda la piel probablemente haya estado expuesta a factores que no son los mejores para su cuidado. Es así como detrás de ese bronceado tan deseado puede esconderse una piel manchada, reseca, opaca e incluso ajada. Este es el momento indicado para empezar a ocuparse y recuperar la piel después de las vacaciones. La doctora Giselle Claros, médica dermatóloga del equipo de la doctora Patricia Troielli, señala que hay que tener en cuenta una serie de cuidados, más allá de la edad. “Es necesario limpiarla todos los días con productos suaves, sin perfume y con pH neutro; utilizar aguas termales, que tienen la propiedad de ser dermocalmantes; colocar cremas humectantes por la noche e hidratantes en el día y no olvidarse de aplicar el protector solar al salir a la calle. Si seguimos esta rutina, logramos que nuestra piel no se reseque ni se descame y mantenga el color”, indica Claros.

Para mantener una piel sana y joven, es recomendable ingerir alimentos naturales, con bajo contenido de colesterol, grasas y azúcares; reducir la cantidad de alcohol y no fumar.

Para lograrlo, explica la especialista, es necesario saber que las cremas hidratantes contienen sustancias que imparten o restauran el agua de la piel, como la vaselina y la lanolina, mientras que las humectantes incluyen elementos que absorben o ayudan a retener el agua, como la urea, el glicerol y el pantenol.

Si cuando termina el verano notamos que nuestra piel se tornó más gruesa y está deshidratada, opaca y deslucida, es importante ponerse en acción cuanto antes para buscar su recuperación. “Existen tres pasos que resultan efectivos”, asegura la doctora Cristina Pascutto, médica dermatóloga del Hospital de Clínicas. Se trata de  la exfoliación, la hidratación y la nutrición. “Una higiene profunda que incluya una correcta exfoliación es el primer paso para conseguir eliminar todas las células muertas”, explica la especialista. “La hidratación, a través de la utilización de cremas hidratantes, logra mantener las propiedades de la barrera cutánea devolviendo agua y lípidos a la piel. Tiene que ser intensiva y es fundamental para su reparación. Hay que seleccionar productos a base de activos que favorezcan la retención de agua y reconstituyan el film hidrolipídico; podemos mencionar entre ellos  los complejos conformados por  vaselina más glicerina, activos de alta capacidad emoliente e hidratante. Las mascarillas también son aconsejables para permitir una mejor  entrada de esos activos, y dejan la piel suave, calmada y resplandeciente”. 

Como último paso hay que seguir una correcta nutrición: “Esto sirve para revertir la sequedad, la descamación y el cambio de color que el sol ocasionó, y así preparar la piel para el invierno”, detalla Pascutto. Por otro lado, al terminar el verano, cuando la exposición al sol más intenso disminuye, se pueden comenzar a utilizar cremas más eficaces y específicas que sirven para mejorar el aspecto y la textura de la piel. Estas son las cremas que contienen ácido retinoico y ácido glicótico. “Por tratarse de ácidos que en ocasiones provocan intolerancia, es el médico dermatólogo quien debe indicar el porcentaje y modo de aplicación”, dice la doctora Lilian Fosatti, Secretaria Científica  de la Sociedad Argentina de Dermatología. Y agrega que siempre conviene estar asesorada por un dermatólogo.

Nada es para siempre

Por más que nos empeñemos en mantener el dorado en nuestra piel, la realidad indica que es imposible. Aunque si cuidamos la dermis correctamente durante la exposición al sol y, luego, la protegemos con los productos adecuados, esto podría ayudar a conservar el tostado un tiempo más. Si bien la doctora Fosatti explica que mantener el color sin exposición solar no es posible dado que por la renovación de la piel inevitablemente se irá perdiendo, aclara que igual existen maneras de prolongar el tono dorado. “Una forma para tener buen color es acudir a las cremas autobronceantes, que son muy buenas. Debe recordarse que no protegen del sol salvo que incluyan factor de protección. No suelen  ocasionan ningún inconveniente; es como un “teñido” de la piel”, detalla la experta. Por otro lado, en caso de que hubiesen quedado manchas o color desparejo por no haber usado la protección adecuada, la especialista recomienda apelar a las bases con color y protección solar. “Las marcas de calidad las ofrecen; suelen venir con protección 30, y brindan un aspecto parejo y muy natural”.

También la alimentación es un factor clave para tener en cuenta. Los alimentos como la zanahoria, el zapallo, la espinaca, el tomate o el melón, que son ricos en betacarotenos, ayudan a la producción de melatonina en el cuerpo. El consumo de líquidos es otro punto muy importante. Lo ideal es ingerir dos litros de agua por día para que de esta manera la hidratación no sea solo externa. Después de todo, como dice la doctora Fosatti: “El sol es bueno, indispensable para la vida; es la fuente más importante de vitamina D, que se sintetiza en la piel. Como en tantas cosas, lo malo no es el sol sino el exceso”. 

Por eso, una vez más es necesario recordar algo que ya se ha dicho infinidad de veces pero que según Fosatti siempre es importante: “No hay que exponerse al sol en las horas pico; si es posible, hay que tomar sol en movimiento y no prolongar más de una hora la exposición. Una hora por la mañana y una por la tarde pueden lograr un muy buen tono en la piel sin ocasionar daño. No hay que olvidar que la piel roja es piel dañada. Se debe lograr un buen tono sin pasar por el rojo. La piel que enrojece evidencia la presencia de un proceso inflamatorio, que no es algo normal”.

El pelo también sufre

Los rayos ultravioleta dañan las cutículas, del mismo modo en que causan daño en la dermis. Por eso, hay que protegerlas, tal como se hace con la piel. “Para evitar que en verano el pelo se vea poco saludable, lo mejor es mantenerlo hidratado en todo momento”, explica Juan Manuel Cativa, dueño de Mala Peluquerías. Pero si ya estamos de vuelta, lo importante es empezar a ocuparnos de nuestra melena cuanto antes. Para estos casos, Cativa sugiere: “Además del champú y la crema de enjuague, es esencial aplicar ampollas reparadoras que harán que en poco tiempo el pelo vuelva a lucir como antes de exponerse al sol”. En la misma línea, los profesionales del salón de Leo Paparella ubicado en Mar del Plata recomiendan que, para recuperar el pelo después de las vacaciones, se pueden hacer baños de crema y nutriciones. Sin embargo, aclaran: “Siempre es recomendable prevenir el deterioro usando cremas de tratamiento durante la exposición al sol ”. Y agregan: “Hay que hidratar el pelo constantemente. Pero no todos los cabellos pierden elasticidad; en  general, los tratados químicamente son los más dañados en esta época del año. Sugerimos hidratación con buenos productos; es importante usar un buen champú y una buena crema de enjuague. Lo ideal es que algún profesional pueda recomendarle a la mujer el producto adecuado según el tipo de cabello”.

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