INVESTIGACIÓN


Cine Boom


Por Alejandro Duchini..


Cine Boom 

Hoy, cuando se realice la ceremonia de entrega de los premios Oscar, la Argentina estará presente a través de la película Relatos salvajes, y de los guionistas Armando Bo y Nicolás Giacobone, por Birdman. Sea cual fuere el resultado, estas nominaciones demuestran que el cine argentino pasa por un momento único.

Corría marzo de 2010 cuando se anunció que El secreto de sus ojos se quedaba con el Oscar a la Mejor Película Extranjera. Había sido estrenada el año anterior. Las críticas no dejaban de exaltarla. Los cines se llenaban con un público deseoso de verla y comentarla. Fue un fenómeno que tuvo como referentes a los actores Ricardo Darín, Guillermo Francella y Soledad Villamil, y al director Juan José Campanella. La historia policial, con un toque de fútbol, se basaba en un libro escrito por Eduardo Sacheri: La pregunta de sus ojos. La industria cinematográfica argentina volvía a tocar el cielo con las manos. La primera vez había sido a mediados de los ochenta con La historia oficial, en el mismo rubro. El país era otro. Nuestro cine también.

Ahora, en la antesala de la 87a entrega de los Oscar, la Argentina vuelve a estar presente. Por una parte, con el boom de 2014, Relatos salvajes, dirigida por Damián Szifrón y con un elenco compuesto, entre otros, por (de nuevo) Darín, Oscar Martínez, Leonardo Sbaraglia, Érica Rivas, Rita Cortese, Julieta Zylberberg y Darío Grandinetti, que se presenta como candidata a Mejor Película Extranjera. El otro film es Birdman (Estados Unidos), del director mexicano Alejandro González Iñárritu, que entre sus nueve nominaciones tiene la de Mejor Guión, escrito por la dupla argentina integrada por Armando Bo y Nicolás Giacobone.

“Vivimos un momento excelente de nuestro cine, algo que se fue dando de manera progresiva, atrayendo a un público muy variado. Desde 2008 o 2009 se ha recuperado un espacio. Y 2014 fue paradigmático, resumido en la candidatura al Oscar de Relatos salvajes. Sin ninguna duda, el que pasó fue un año muy prolífico”, explica Vanessa Ragone, productora ejecutiva de El secreto de sus ojos y directora de INCAA TV, el canal del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Coproducción argentino-española, esa película se convirtió en una de las más taquilleras en la historia de nuestra industria cinematográfica, con casi tres millones de espectadores. Relatos salvajes no se queda atrás: cerca de 450.000 espectadores la vieron en su primer fin de semana de exhibición y más de tres millones y medio desde su estreno. 

Cannes, Toronto, San Sebastián y Londres son algunos de los quince festivales internacionales en los que se presentó. “Nuestras películas compiten en todos los lugares posibles. Corea, Estados Unidos, Berlín. Donde sea”, acota Ragone, y explica: “Relatos salvajes es un gran ejemplo de lo que se vive en esta industria. Es una película que trasciende el divertimento, que se ha vuelto social, porque en cualquier charla o reunión de amigos se habla de ella. Lo mismo pasó con El secreto de sus ojos”. Y agrega: “Tener una película candidateada al Oscar es excelente desde todo punto de vista. Porque eso hace que el mundo mire nuestro cine. De hecho, en este momento debe de haber algún productor chino que está viendo una película argentina para promocionar en su país. Y lo mismo se repite en todo el mundo”.

Nuevos tiempos

Ya a principios de este siglo se perfilaba una nueva etapa para nuestro cine, con la nominación al Oscar como Mejor Película Extranjera para El hijo de la novia, de Campanella, rubro en el que se impuso el film bosnio En tierra de nadie. Algunos dicen que este momento comenzó antes. “Desde mediados de los noventa se pegó un gran salto de calidad. Por un lado, gracias a la ley del cine. Y por otro, debido a la aparición de muchas escuelas de cinematografía, que generaron una gran profesionalidad, reflejada en las nominaciones y premios internacionales. La calidad técnica de nuestro cine es muy buena”, opina el periodista Gustavo Noriega, exdirector de la revista El amante.

En los noventa se hablaba de un nuevo cine argentino, que había despertado el interés del público con películas como Rapado (Martín Rejtman), Pizza, birra, faso (Bruno Stagnaro y Adrián Caetano) y Mundo grúa (Pablo Trapero). Desde los 2000, entre otros títulos de buena repercusión, se estrenaron El bonaerense (también de Trapero), El abrazo partido y Derecho de familia (Daniel Burman), El aura (Fabián Bielinsky), Carancho (Trapero), Aballay (Fernando Spiner) e Infancia clandestina (Benjamín Avila). Al mismo tiempo, se afianzaron otros directores, como Lucrecia Martel (su película La ciénaga fue producida por Pedro Almodóvar) y Lisandro Alonso. Y además se generó una fórmula del éxito compuesta por apellidos que se volvieron ilustres: Darín, Francella, Campanella y Szifrón. “El cine argentino tiene por un lado las películas de Francella y Darín y por otro las subsidiadas. En el medio hay una franja de films a los que les cuesta insertarse”, advierte Noriega.

A Guillermo Hernández, otro crítico especializado, director de La cosa cine, periodista de Vorterix y Director de Programación en el Centro Cultural General San Martín, cuando se lo consulta acerca del momento actual de esta industria en el país, opina: “Siempre me pregunto qué entendemos por ‘un buen momento’. Me pregunto si ‘un buen momento’ tiene que ver con una o dos películas que logran buenas recaudaciones o si hablamos de la calidad. Se puede especular con la idea de que está mejorando el nivel del cine local gracias a la llegada de más películas, alguna de ellas operas primas de nuevos directores y, por ende, algunas de buena factura. Esto, sin duda, va a mejorar la calidad de nuestro cine”. ¿Por qué sucede? “La verdad es que no existe una sola razón –responde–. Lo primero que creo es que hubo una apertura a otros cines desde la organización de los premios Oscar. También entiendo que en el caso de La historia oficial fue un guiño político de Estados Unidos a nuestro país, muy golpeado por la dictadura. El secreto de sus ojos tuvo lo suyo por calidad y porque se esforzaron por hacer el lobby necesario. Las otras nominaciones fueron oportunas y valederas. Veremos qué pasa ahora con Relatos salvajes”.

Nieto del legendario director, Armando Bo también puede ganarse un lugar en la historia del cine argentino junto a su primo Nicolás Giacobone. Realizaron el guión de Birdman, que, junto con El Gran Hotel Budapest, son las más nominadas en esta edición de los Oscar, en un total de nueve rubros. Además, Birdman –protagonizada por Michel Keaton– va también por mejor película, actor y dirección. Juntos, Bo y Giacobone habían incursionado en el mismo rubro con el film Biutiful, en 2011, cuando la candidata a mejor película extranjera se quedó con las ganas. Ahora el panorama es otro. Birdman cuenta con el aval de haber ganado un Globo de Oro al mejor actor.  Noriega opina que los números son claros al referirse a la actualidad de nuestro cine, aunque no todo es color de rosa: “Hay muchos estrenos por año, alrededor de ciento cincuenta. Pero la mayoría del público se reparte en muy pocos títulos, unos cinco. Eso es un problema porque los más viables, más exitosos, son los que tienen a Francella y Darín, pero al mismo tiempo hay sobreproducción”.

El futuro

“Algunas películas tienen valores interesantes y, como en todas las latitudes, hay otras que son para el olvido. Pero eso pasa también en los Estados Unidos, en Europa y, podríamos decir, en el mundo entero. En todos lados hay buenas y malas películas. Muchas de las que se estrenan acá son las buenas o más o menos buenas y, por eso, parece que afuera son todas de calidad. Porque las horribles nadie las compra para estrenar”, explica Hernández al hablar de la calidad a nivel global de las producciones que llegan a nuestro país.

En tanto, Ragone hace hincapié en las mejoras técnicas que derivaron en este presente alentador para los films argentinos y todo lo que gira a su alrededor: “También ha mejorado la técnica para hacer películas. Por ejemplo, hay mayor equipamiento, lo que redunda en una mejor calidad del producto terminado. Las mejoras son muchas. Un ejemplo puntual es el sonido, que era una gran deuda de nuestro cine. En eso se avanzó muchísimo. Por otra parte, se trabaja más y mejor en los guiones. Hay también más cine de autor, que tiene un público menos masivo. Y más profesionalidad. Son muchos, entonces, los factores que alientan lo que se vive. Se puede hablar puntualmente de un cambio en la forma de hacer las cosas”. Noriega destaca: “De todos modos, no podemos apuntar a Hollywood, porque eso es algo inalcanzable, es una excepción a nivel mundial, junto con la India”.

Acerca de lo que se viene tras esta etapa de cine, y más allá de lo que ocurra con Relatos salvajes, Guillermo Hernández afirma: “En el futuro, si cien nuevos directores llegan a su primer film, con que uno –solo uno– haga una buena película, el cine nacional mejora. No puede empeorar”. Con una mirada algo más global sobre el mismo tema, Ragone  agrega: “El objetivo es mantener este nivel. Es una apuesta del Instituto Nacional del Cine, que es la base. Pero debemos trabajar en ese sentido: actores, guionistas, directores, productores. Porque todos tenemos responsabilidad”.Y luego, como resumen de lo conversado, suelta: “Por más que se produzcan muchas películas, no hay que dejar de pensar en el público. El compromiso es pensar siempre en el espectador”. 

Gran año
Por Antonella Denegri*

“El año 2014 será recordado como uno muy importante para el cine nacional, y esa gran performance podemos verla expresada tanto en las cifras récord que alcanzó nuestra industria cinematográfica como en los acontecimientos que afirman la creciente valorización de las producciones nacionales en el país y en el exterior. En 2014 se produjeron más de 140 películas nacionales, entre ficciones y documentales, y se vendieron más de 48 millones de entradas, al tiempo que creció y se consolidó la preferencia del público por las producciones argentinas. Por primera vez en la historia, el cine nacional alcanzó casi el 20% total de la taquilla, lo que significa que de cada diez entradas que se vendieron en el último año, dos fueron para films argentinos. 

La nominación de Relatos salvajes es la séptima en la historia de nuestro cine, y eso nos llena de orgullo. Pero lo más importante es que ese mismo público haya elegido masivamente llenar las salas para acompañar la película de Damián Szifrón, que con más de 3.600.000 espectadores alcanzó una recaudación de más de 151 millones. Para llegar a este boom del cine nacional, el INCAA lleva adelante políticas de coproducción muy abiertas, con acuerdos con países latinoamericanos y del resto del mundo”. 
* Titular del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales).

Darín, el actor nominado

Mirtha, la gran diva de la televisión, antes de terminar cada emisión de su programa, comenta: “Y recuerden: este programa trae suerte”. Lo mismo podríamos decir del premiado actor Ricardo Darín. En 2010, El secreto de sus ojos, de la que el actor era protagonista, se alzó con la tan ansiada estatuilla. Corría el año 2002 y, en aquella entrega de los premios Oscar, la dupla Campanella-Darín también cruzaba los dedos. Pero esa vez, El hijo de la novia tuvo que conformarse solo con la nominación. Hagan sus apuestas: ¿el Oscar será para Relatos salvajes? Si es así, las acciones del actor Ricardo Darín se irán a las nubes. Se lo merece: es un actorazo.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte