ENTREVISTA


“Desde que corro, soy mejor persona”


Por Nicolás Armellín.


“Desde que corro, soy mejor persona”
Sus best sellers lo transformaron en uno de los autores de libros de running más populares de nuestro país. Crítico de cine de profesión, Santiago García repasa su historia y explica por qué es tan importante animarse y arrancar con esta actividad física.  

Ninguna de esas películas de las que se hizo fanático y lo hicieron emocionar lo salvó de su “desastre emocional”. Eso solo lo logró al calzarse las zapatillas y empezar a dar un paso más rápido que otro. Santiago García admite que fue el running el que lo sacó “de la cueva”, el que lo reconcilió consigo mismo. Con el tiempo, y como también le pasó con el séptimo arte, se volvió un experto. A tal punto que publicó dos libros que fueron un boom editorial, convirtiéndolo en uno de los autores de running más populares por estos pagos.

Santiago nos confiesa que comenzó a correr para que no le “estallara la cabeza” con sus preocupaciones. “Me iba desde Floresta a Liniers, y volvía. En mayo de 2009 comenzó el running propiamente dicho, con una carrera de diez kilómetros. Fue como un primer beso: no me la olvido más. Recuerdo los pantalones de fútbol que había llevado, el reloj de agujas, una remera un talle más grande… y, por suerte, no recuerdo las medias (risas)”, evoca. Y continúa: “Me puse atrás de todo. Empecé a correr, a disfrutar, y, cerca de la meta, empecé a acelerar. Fue muy emocionante. Luego cometí el error de muchos: correr todos los fines de semana. De mayo a diciembre fueron veinte pruebas. Cada vez que llego a una carrera, pienso que hay alguien que lo está haciendo por primera vez”. 

Periodista, profesor y crítico de cine, compatibiliza las dos pasiones a la perfección. Los martes habla sobre running en un programa de radio; los jueves, en el mismo programa, comenta lo que refleja la pantalla grande. “A los 14 años empecé a ir al cine solo y me volví cinéfilo: compraba todos los libros de cine que encontraba y me veía todas las películas que existían. En aquella época, los ochenta, no había cable ni DVD, y el VHS recién llegó a fines de la década, al menos para mí. A principios de los noventa, estudié diseño de imagen y sonido, y en 1993 me inicié como crítico de cine profesional”, cuenta Santiago.

–¿Son compatibles el cine y el running?
–Por supuesto que sí. Es la conjunción perfecta de lo que soy. Las dos actividades requieren algo permanente: una, el ejercicio; la otra, el pensamiento. El movimiento y el sedentarismo. Correr es una actividad que colabora mucho con la meditación y el pensamiento: eso hizo que el enganche fuera total. Varias críticas de cine las “escribí” corriendo. Desde Charles Dickens a Haruki Murakami, son muchos los escritores que lograron clarificar ideas caminando o corriendo. Vayamos todavía un poco más lejos: la filosofía griega; caminar y pensar. No es que uno esté vacío de ideas y, de repente, se llena, pero las encuentra en ese caos urbano, total y brutal.

“Uno lleva lo que es adónde va”, sentencia Santiago, continuando con la línea de estrecha relación entre una actividad y otra. “Lo que uno vivió en la vida lo traslada a la carrera. Pasé de estar sentado en la butaca, observando la aventura que había filmado alguien, a correr en las dunas de Pinamar, que en mi mente eran algo así como el desierto de Lawrence de Arabia. Es decir, todos los libros que leí o todas las películas que vi aparecen, de una u otra manera, en mis carreras, más allá de la experiencia netamente física. Soy fanático de las novelas de aventura y me sucede que estoy corriendo por la montaña y me imagino como Sandokan. Al haber estudiado cine, me explico el mundo a través de él. El imaginario audiovisual y la visión de distintos directores me ayudan a reflexionar; es un ejercicio metafórico”. 

–¿Cómo nace Correr para vivir, vivir para correr?
–Es mi experiencia y la quería compartir con los corren hace tiempo, hace poco y, sobre todo, con los que se puedan llegar a preguntar, al leerlo, si son capaces de lanzarse a esta aventura. La maratonista británica Paula Radcliffe decía: “No concibo vivir y no correr”. Otra frase que me resuena es “No recuerdo la época en que no corría”. Yo sí la recuerdo, pero no la entiendo.

–El libro fue un fenómeno…
–La repercusión fue enorme y súper positiva. Salió publicado en junio de 2013 y, en los primeros dos meses, recibí más muestras de cariño que por cualquier otro proyecto que haya encarado en mi vida. El agradecimiento de la gente fue algo impresionante y algunas historias son fuera de serie. Un chico se me acercó y me dijo que había empezado a correr por el libro, que había adelgazado veinticinco kilos y que la vida le había cambiado por completo. Un excorredor que te dice que volvió a hacerlo gracias a tus páginas… no es poco. 

–Es una enorme, pero muy linda, responsabilidad. 
–A los 15 años quería cambiar el mundo; después me di cuenta de que era más difícil de lo que pensaba. Ahora, de alguna manera, sé que puedo hacerlo. La frase que más recibo de la gente es que su historia se refleja en mi libro, que no está escrito sobre la base de fórmulas, sino a partir de una experiencia totalmente comprobable: la mía. He llorado de emoción en las metas, más allá de clasificaciones insólitas. Un dato curioso: en Estados Unidos, quienes corren un maratón lo incorporan en su CV. ¿Por qué? Porque significa comprometerse a hacer un esfuerzo que no es habitual en uno y conseguirlo. A veces me pasa de tener un problema y concluir que me estoy ahogando en un vaso de agua. Ahí es cuando me digo que no puede ser que después de haber corrido 42 kilómetros en 2 horas y 57 minutos, no pueda superar esta tontera de una tarde.

–Tan solo un año más tarde editaste Correr mejor, vivir mejor. ¿En qué se diferencian?
–Para cientos de miles de personas alrededor del mundo, el running fue la fórmula para mejorar su calidad de vida, no solo desde el punto de vista físico, sino también intelectual y espiritual. A mí me pasó eso, y cuando lo que te sucede es algo tan maravilloso, lo único que querés es que todos se enteren. Lo que más me dijeron mis lectores es que soy muy motivador. La gente lee mis libros y quiere salir a correr. Hay dos puntos que reivindico de Correr mejor, vivir mejor.

–¿Cuáles son?
–El primero se basa en la idea de que si queremos correr para siempre, tenemos que empezar a hacerlo de manera más inteligente. Por eso el título. Tenemos que entender que hay formas de disfrutarlo y aprovecharlo mejor: aprender a descansar, a poner en la balanza la euforia… También explico qué es lo que hay que hacer para no entrar en una batalla con el entorno. Es decir, cada uno tiene un trabajo, familia, amigos… Cuando se comienza a correr, se producen cambios. Yo estoy seguro de que perdí alumnos de cine porque me lo pasaba hablando de running. Ahora me equilibré y hablo menos. 

–¿El segundo punto? 
–El tema de la amistad, los vínculos que se generan. Se tejen nuevas amistades, fuertes, íntimas. Algo que usualmente no nos sucede a los 40. Una de las cosas más emocionantes que me posibilitó el running fue llevar a mi papá a Londres para que me viera correr. Faltaban 300 metros para terminar el maratón, y allí estaba él, con el palacio de Buckingham de fondo, alentándome. Fue algo único. A qué apunto: a valorar las experiencias, sea cual fuere la carrera. Somos privilegiados por poder correr.

–¿Te cambió mucho el running? 
–El running me salvó del desastre emocional. Me sacó de la cueva y me reconcilió conmigo mismo. Me hizo conocer el mundo tanto geográfica como humanamente, pero, sobre todas las cosas, me mejoró la salud y me generó hambre de objetivos, uno tras otro. Y eso se extendió a toda mi vida. Desde que corro, creo ser más generoso y mejor persona.

Quién es Santiago García

Nació en Buenos Aires en 1970. Es periodista, profesor y crítico de cine. Su vida como maratonista comenzó en el año 2009, cuando compitió en su primera carrera. Aun siendo un corredor amateur, logró grandes objetivos, como un podio en la legendaria carrera Cruce de Los Andes. Su libro Correr para vivir, vivir para correr es el más vendido del rubro. Correr mejor, vivir mejor también fue best seller. Actualmente,está preparando su tercer libro y da charlas motivadoras.

Ping Pong 

Una carrera: El maratón de calle. Es en asfalto, con un tiempo que cumplir y una estrategia muy planificada. Corrí nueve maratones. El más difícil es el de Boston, por sus subidas y bajadas. 
Una comida: Mi madrina es japonesa y me crié con japoneses. Sushi. 
Una ciudad: Londres.
Una película: Testigo en peligro, de Peter Weir.
Una escena: Todo el running se grafica con esa escena de Carrozas de fuego en la que los corredores están entrenando en la playa, descalzos, 
divirtiéndose. Se los ve felices. Cada vez que la veo, es maravilloso. 
Un libro: Grandes esperanzas, de Charles Dickens.
Una canción: “En mi vida”, de Los Beatles.
Una frase:“Creí que era una aventura y, en realidad, era la vida”, de Joseph Conrad.


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