ACTUALIDAD


Romance Eterno


Por Alejandro Duchini.


Romance Eterno 

Hace unos meses se retiró Juan Román Riquelme, el último número diez del fútbol argentino. El periodista Diego Tomasi escribió un libro en el que analiza cómo uno de los máximos ídolos de Boca forjó una filosofía de juego propia… E inolvidable.

El libro se llama El caño más bello del mundo y empezó a gestarse el 10 de noviembre de 1996, cuando su autor, Diego Tomasi, tenía 14 años y Juan Román Riquelme debutaba en la Primera de Boca. Ese día, el equipo dirigido por Carlos Bilardo le ganó 2 a 0 a Unión de Santa Fe. Lejos de La Bombonera, y con la oreja pegada al parlante de la radio, Tomasi no dejaba de pensar en los elogios de los periodistas hacia ese chico con pasado en las inferiores de Argentinos Juniors. Después, por la televisión, confirmaría el encanto: “Desde que lo vi, me surgió una admiración inmediata y para siempre”, dice Tomasi.

Riquelme no es cualquier jugador. Es el último gran ídolo xeneize; para muchos, el último número diez del fútbol argentino. Sin duda, es alguien que no pasó desapercibido... Para bien o para mal. Porque a Román lo aman por la forma en que jugó, pero también están los que se ubican en la vereda de enfrente por las polémicas que generó fuera de las canchas. No hay término medio. En tanto el jugador empezaba a despedirse de Boca (y de su carrera, más allá del paso por el conjunto de La Paternal), Tomasi fue concretando su sueño de escribir acerca del “pensamiento futbolero de Juan Román Riquelme”. “Lo hice con la ayuda de unas treinta personas que me dieron su testimonio. La idea no era que opinaran sobre Riquelme sino que pensaran sobre Riquelme”, sostiene quien anteriormente publicó Cortázar por Buenos Aires, Buenos Aires por Cortázar.

La premisa de Tomasi es que existe una “filosofía de juego” basada en Riquelme. Quería expresar eso, en vez de hacer una típica biografía. Entonces, contactó a periodistas, futbolistas, directores técnicos, músicos y escritores. “La palabra ‘filosofía’ me hacía retroceder, porque es muy grande. Pero es verdad: hay una serie de conceptos que gobernaron su modo de jugar”, detalla. De esas entrevistas surgieron testimonios que ratifican que el fútbol es más que un deporte. Y que un futbolista no es solo aquel que patea una pelota, sino lo que genera a partir de eso.

Riquelme fue la excusa para ver otro lado del fútbol. Así, aparece el periodista Horacio Pagani diciendo: “Jugadores como Riquelme se están terminando”. O su colega Ariel Scher opinando: “Los equipos de Riquelme juegan mucho en torno a él. Es un rasgo que te puede favorecer o no. Pero tiende a hacerlo porque es un jugador descomunal”. El actual técnico de Boca, Rodolfo Arruabarrena, tampoco escatimó elogios y le comentó a Tomasi: “En la cancha se da cuenta de algunas situaciones que, tal vez, sus compañeros o sus rivales, con toda la presión y el trajín del partido, no ven”.
“A mí, por ejemplo, me cambió la forma de entender el fútbol. Yo era hincha de Boca y me identificaba con el juego típico del club, representado por jugadores como Blas Armando Giunta: la famosa ‘garra bostera’. Riquelme modificó mi mirada sobre este deporte. Ahora admiro a los que juegan a la pelota, no a los que se tiran a los pies”, expresa Tomasi.

Como Bochini

Los escritores ocupan su espacio con distintos conceptos. Alejandro Dolina lo utiliza para decir: “Si a mí me preguntaran con quién quiero jugar, no elegiría jugar con Maradona o Messi. El niño que hay en mí elegiría jugar con Bochini o con Riquelme, que son los que te la dan. Un jugador como Riquelme es el que mejora a los demás. Te la tira con espacio y con tiempo para que vos puedas hacer la jugada más indicada”. Su colega Martín Kohan, bostero confeso, también vuelve a comparar a JR con el emblemático diez de Independiente: “Hay una generosidad en la asistencia que acerca mucho a Román con Bochini. Hay algo en la actitud de juego, una especie de estado melancólico. Tienen la disposición de dar alegría a los demás. Riquelme festejaba un triunfo como si estuviese contento por los hinchas”.

Justamente, Bochini fue otro de los que consultó Tomasi. “Yo creo que todos disfrutamos de los buenos jugadores. Ese es el fútbol real: el de la gambeta, un pase gol, una pared, un gol bien definido. Todo eso, que es lo más difícil, es lo que propone Riquelme”, manifestó “El Bocha”. La admiración por Riquelme fue tal que, con los años (y los partidos), Tomasi se hizo más hincha de él que de Boca. “Grité goles de equipos que no eran el mío. Grité goles del Villarreal, del Barcelona o de Argentinos Juniors, aunque no los haya hecho él. Yo quería que ganara Boca, y me amargaba cuando perdía, pero me pasó de disfrutar de partidos solamente porque había jugado Román, más allá del resultado”, explica. 

El caño que da origen al título tiene un capítulo propio. Ocurrió el 24 de mayo de 2000 en un Boca-River por Copa Libertadores. El protagonista ya sabemos quién fue. ¿La víctima? Mario Yepes, quien nunca podrá quitarse ese estigma. “La jugada completa duró unos veinticinco segundos”, detalla Tomasi, con precisión de cirujano. El lujo “riquelmiano” cobró una  notoriedad inusitada. “Por esos días, nació un potrillo que, al convertirse en caballo de carreras, fue bautizado ‘Caño a Yepes’ –repasa Tomasi–. El artista plástico Leonardo Rossi homenajeó al famoso túnel con una escultura con corcho, alambre y chapitas de bebidas, a la que bautizó ‘El torero’. En Veracruz, México, el restaurante de un argentino se llama ‘El último diez’: todo el menú tiene nombres alusivos a Riquelme. La carta incluye el postre ‘Caño a Yepes’”. 

Más allá de los colores 

Tomasi escapa a las polémicas. Su campo de acción se remite al Riquelme jugador, por lo que no escribió una sola línea sobre los hechos conflictivos que pudieron haberlo tenido como protagonista. “No me interesa lo que se dice de él más allá de lo futbolístico. A mí me gustaba verlo jugar”, sostiene. Y prosigue: “Cuando jugaba bien, mejoraba a sus compañeros. No fui testigo de ningún otro jugador más generoso que él. Y otra cosa: ese respeto por la pelota se traduce en un respeto absoluto por el espectáculo. No entraba en sus parámetros cargar a un rival o a la hinchada contraria, simular faltas o gritar goles para las cámaras. Él jugaba a la pelota. Nada más”.

Su retiro de fútbol profesional (aunque con él nunca se sabe…) fue anunciado en enero pasado, a sus 36 años. “Disfruté al máximo. Espero que la gente haya disfrutado cómo jugué a la pelota”, dijo al anunciar su decisión. En ese momento, El caño más bello del mundo ya estaba en las librerías. “Me cuesta hablar de Riquelme en pasado. No caigo todavía. El tema es que cuando se generan esos vacíos, no se llenan más. Uno puede olvidar, reemplazar la admiración por otras personas, pero esos vacíos en particular no se llenan. Me sentí mal cuando se fue. Uno quisiera que juegue por siempre, pero alguna vez tenía que pasar”, concluye Tomasi. Riquelme se despidió jugando con la camiseta de “El Bicho”. Cumplió con lo que prometió: devolverlo a la máxima división del fútbol argentino. Sin embargo, sus mejores historias las escribió con la camiseta azul y oro. De cualquier manera, Riquelme excedió los colores: su estilo de juego trascendió cualquier club de fútbol.
 
Quién es Diego Tomasi 

Diego Tomasi nació en 1982 y es autor del libro Cortázar por Buenos Aires, Buenos Aires por Cortázar, que se publicó en 2013. Allí describió la relación entre el genial escritor y la “ciudad que no duerme”. Años antes había editado una serie de relatos reunidos en El hombre que miraba. También incursionó en producciones periodísticas. Amante del fútbol, y fanático de Juan Román Riquelme, se dio el gusto de escribir El caño más bello del mundo. Cuando habla de Cortázar y Riquelme, dice: “Se parecen, cada uno en lo suyo, por supuesto. Ambos conocen todos los mecanismos de sus profesiones”. Y agrega: “No podría elegir entre uno y otro. Son ámbitos diferentes. Pero el vínculo emocional es más cercano con Riquelme, porque mi vínculo con el fútbol es más cercano. Pero si escribir un libro es algo soñado, lo es todavía más si se trata sobre alguien que admirás”. Acerca de la ausencia de la voz del futbolista en el libro que le dedica, explica: “Al principio estaba la idea de conversar con él. Pero después pensé que no era lo más apropiado, ya que la idea era que otros hablaran de él. Supe que estuvo al tanto del libro”. Para el año próximo, Tomasi tiene un nuevo objetivo: publicará la novela Mil galletitas.

Quién es Juan Román Riquelme 

Nació el 24 de junio de 1978 en San Fernando, al norte de la provincia de Buenos Aires. Es uno de los máximos ídolos de Boca Juniors. Lectura de juego: esa fue, tal vez, su mayor aptitud. Un asistidor único: Martín Palermo puede dar cuenta de eso. Además, era brillante pateando tiros libres y penales, y definiendo con clase dentro del área. Debutó en Boca y emigró a España para calzarse las camisetas del Barcelona y el Villarreal (a quien llevó a una semifinal de Champions League). Volvió a Boca y terminó su carrera en el club donde hizo las inferiores: Argentinos Juniors. En la selección nacional se calzó la “10” de Diego Maradona (consiguió una medalla de oro en los Juegos Olímpicos 2008). No estuvo exento de polémicas: se peleó con técnicos (el chileno Manuel Pellegrini, el propio Maradona y Julio Falcioni) y dirigentes (Mauricio Macri y Daniel Angelici, por ejemplo). El dato: por sus diferencias con Maradona renunció a la posibilidad de disputar el Mundial 2010. Cuando pisó La Bombonera, el público le dio su apoyo, en detrimento de Diego. Ahí quedó sellada su importancia para el hincha boquense. José Pekerman y Carlos Bianchi fueron los entrenadores que mejor lo comprendieron y que más provecho sacaron de su fútbol elegante y efectivo.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte