INVESTIGACIÓN


Chau, asadito


Por Carmen Ochoa.


Chau, asadito 

Cada vez son más los argentinos que no solo eligen dejar de consumir carne, sino avanzar un paso más y erradicar por completo todos los productos de origen animal de sus vidas. ¿Qué los motiva a seguir esta filosofía? Vegetarianos y veganos cuentan sus experiencias y afirman que la transformación es positiva, necesaria y, sobre todo, posible.

Si un hombre aspira a una vida correcta, su primer acto de abstinencia es el de lastimar animales”, afirmaba el escritor ruso León Tolstoi hace poco más de un siglo. Sin embargo, ante la renovada tendencia a adoptar una vida vegetariana o vegana, la frase cobra mayor actualidad que nunca. Si bien no existen estadísticas certeras sobre el porcentaje de argentinos que adoptan estos estilos de vida, se sabe que el consumo de carne disminuyó un 6% durante 2014; y que los emprendimientos de alimentos vegetarianos, restaurantes afines, y marcas de indumentaria y calzado “libre de crueldad animal” proliferan con mayor fuerza en nuestro país. Incluso, en 2013, el Consejo Municipal declaró a Rosario como “Ciudad Vegana Vegetariana Amigable”, con el fin de fomentar este tipo de cocina. 

Cuando la fotógrafa Malala Fontán se convirtió en vegana, su familia y amigos pensaron que sería una elección pasajera, como si se tratase de una simple moda. Hoy, cuatro años después, no solo sigue firme en sus principios, sino que milita activamente por los derechos de los animales y dicta talleres sobre cocina vegana. “Primero dejé de consumir carnes, luego hice lo propio con los huevos, los lácteos y la miel. Al principio me costó ya que, como nunca fui una gran cocinera, resolvía todo llamando al delivery. Y en aquella época no existían tantos negocios de comida vegana. En la actualidad, es genial, porque este estilo de vida está en auge: cada vez son más las personas que toman conciencia de que el veganismo es justicia”, afirma Fontán.


“La sociedad no se da cuenta de lo malignos que son los hábitos de consumo basados en la explotación animal. Si elegiste vivir sin matar animales, sos un activista. Eso ejemplifica”.
Malala Fontán.

Hace treinta y cinco años el tema era menos común aún. A Oscar Alonso no le importó y se hizo vegetariano. La decisión fue para cuidar su salud: abandonó la carne junto con el cigarrillo, y tomó conciencia sobre el respeto hacia el derecho animal y el cuidado del planeta. Su entornó tomó positivamente su inesperada determinación: es más, un grupo de amigos se sumó a su nueva filosofía, reemplazando en la parrilla las carnes por verduras. Desde hace veinticuatro años, su hijo Cristian sigue sus pasos. “Decidí ser vegetariano cuando tenía 15. Mi papá influyó en esta postura, más allá de que yo lo veo como una decisión personal”, cuenta Cristian.

Las celebrities no escapan a la tendencia. Una de las pioneras es Nicole Neumann, vegetariana desde hace quince años. La modelo y conductora televisiva cambió su alimentación debido a su gran amor por los animales. “No toleraba ver los camiones que llevaban vacas y chanchos camino al matadero, y menos aún sabiendo el sufrimiento y la agonía por la que pasaban”, recuerda Nicole, que lleva adelante Nikka N., una marca de carteras, calzados y abrigos confeccionados con materiales cruelty-free. “Lo que se tiene que poner de moda es el amor, la compasión, la conciencia, el respeto por todos los seres vivos. ¡Estos valores escasean en estos tiempos! La gente vive a mil y no se detiene a mirar o a ayudar a quien tiene al lado; hay mucha violencia en la calle. Todo tiene que ver con todo”, sostiene quien está dando un paso más: se encuentra en transición al veganismo.

A los 8 años, la pequeña Martina Refi sintió la necesidad de no comer carne. ¿El motivo? “Fue un sentimiento que siempre tuve dentro, como un conocimiento básico de comprender que los animales eran sintientes”, repasa esta estudiante de Biología, ilustradora por placer y vegetariana desde los 15. Pese a su edad, su mamá apoyó la iniciativa y la acompañó a una nutricionista para informarse. “Abandoné la carne y, más tarde, los productos testeados en animales. También anulé  las visitas a zoológicos, circos y acuarios. Hace un año me di cuenta de que colaborar con la industria de los lácteos y los huevos era igual de cruel, y me hice vegana. Los animales no son recursos”, cuenta quien participa de HowToVegan, un proyecto que, gracias a la difusión de sus recetas ilustradas, intenta demostrar que el universo de la cocina vegana es amplio, sabroso y fácil de preparar. Sí, no solo se vive de ensaladas.

 “Decidí ser vegetariano cuando tenía 15 años. Mi papá, Oscar, influyó en esta postura. Creo que el cambio es una decisión personal y cada uno tiene que sentirlo para llevarlo a cabo”.
Cristian Alonso

Parecidos, pero diferentes
A pesar de que vegetarianos y veganos comparten el rechazo al consumo de todo tipo de carne animal, son muchos más los ítems que diferencian a un grupo de otro. Por empezar, la decisión de no comer carne en los vegetarianos puede ser por diferentes motivos: amor y respeto por los animales, una alimentación más sana y consciente, cuidado del medio ambiente, y hasta por religión. El vegetarianismo incluye varias vertientes, como el ovolactovegetarianismo, que permite el consumo de huevos y lácteos. Están en contra del maltrato animal, pero sus gustos no son tan estrictos:?por eso, pueden utilizar productos derivados de animales, como calzados de cuero o suéters de lana.

El veganismo, según sus adeptos, es una postura ética que excede un cambio de dieta. Los veganos consideran a los animales seres con capacidad de sentir, debido a que poseen un sistema nervioso central. Por ello, no consumen carnes, lácteos, huevos y miel, ni adquieren pieles, cueros, sedas o lanas. No apoyan entretenimientos como circos, zoológicos, acuarios o domas y jineteadas, ni asisten a ellos; no usan productos testeados en animales, como ciertas marcas de cosméticos o productos de limpieza. 

El veganismo no solo requiere fuerza de voluntad para olvidarse de ciertos artículos, sino también tiempo físico para poder conseguir los alimentos adecuados o la indumentaria libre de crueldad animal. “La sociedad no se da cuenta de lo malignos que son los hábitos de consumo basados en la explotación animal”, dice Fontán. Nicole Neumann se suma al debate: “La vaca, por ejemplo, es uno de los animales con el instinto materno más desarrollado. Ellas son apartadas de sus terneros apenas nacen para destinar su leche al consumo humano. La mayoría de sus crías mueren porque no sobreviven a tan temprana edad, o son enviadas al matadero porque no resultan útiles para la industria. Las vacas sufren tanto que les suministran antidepresivos: ¡Eso también ingresa a nuestro organismo! Igual de terrible es la industria del huevo: las gallinas son sometidas al encierro y a la exposición de luz artificial las veinticuatro horas, y les mutilan el pico para que no se lastimen entre sí en la desesperación del hacinamiento. Muy triste”.

Si de militar se trata, Fontán es un botón de muestra. Cada catorce días se la puede encontrar, entre pancartas y folletos informativos, en la puerta del zoológico porteño. “No todos los veganos militan, pero yo sí. De todas maneras, si ya elegiste vivir sin explotar, usar o matar animales, sos un activista durante cada minuto de tu vida. Eso ejemplifica”, define. Por su lado, Cristian Alonso aporta: “No es mi intención influenciar a nadie al respecto. Creo que el cambio es una decisión muy personal y cada uno, individualmente, tiene que sentirlo para poder llevarlo a cabo”.

“Fue un sentimiento que siempre tuve dentro, como un conocimiento básico de comprender que los animales eran sintientes. Hace un  año me hice vegana. Los animales no son recursos”.
Martina Refi

Con HowToVegan, Refi ideó una forma de concientizar, ayudar y, a la vez, promover el veganismo desde las redes sociales. “Conocí la receta del queso de papa y me la imaginé en pasos. La gente siempre me preguntaba cómo prepararlo y ahí surgió mi primer dibujo. A pedido del público, nació la fan page en Facebook. El fin de HowtoVegan es simplificar las recetas de comidas veganas, y hacerlas visiblemente más atractivas. Si bien la comida no es la única faceta de este movimiento, cocinar es lo que más se le complica a la gente, sobre todo en nuestra cultura, donde las reuniones sociales giran alrededor de la comida, la picada o el asado”, afirma Refi. 

Sumarse al cambio

En la era de las redes sociales, sumarse a una dieta vegetariana o adoptar la filosofía vegana parece cada vez más fácil, ya que la información está al alcance de todos: grupos en Facebook, sitios de asociaciones, documentos de reconocidas instituciones de salud que avalan el tema y ofrecen recomendaciones, y miles de recetas on-line para poner en práctica. Sin embargo, nada de esto puede llevarse a cabo si el cambio no sale de uno mismo, con plena conciencia de lo que se está haciendo. “Adoptar este estilo de vida es beneficioso para la salud: te sentís con más energía. De cualquier modo, lo más importante es que nadie tiene que morir para que vos tengas que vivir. Es la mejor decisión que podés tomar, alineada en los principios de paz y de amor”, sugiere Fontán. 

“Yo me siento mejor, menos pesada e hinchada, incluso de mejor humor. Pero, sobre todo, libre de culpas y sufrimiento ajeno. Me siento bienconmigo misma y en armonía con todo lo que me rodea. Se puede. ¡Se debe!”.
Nicole Neumann

La cifra de cinco mil animales asesinados en el mundo por segundo para satisfacer el consumo humano y la frase “A mí no me cuesta nada, a ellos les cuesta la vida” son el leitmotiv de los defensores de este modelo de vida. “Yo me siento mejor, menos pesada e hinchada, incluso de mejor humor. Pero, sobre todo, libre de culpas y sufrimiento ajeno. Me siento bien conmigo misma y en armonía con todo lo que me rodea. Se puede. ¡Se debe!”, concluye Neumann.

Sí se puede

Antes de cambiar los hábitos alimenticios, lo recomendable es consultar con un profesional. Agustina Mori, licenciada en Nutrición, y especialista en dietas vegetarianas y veganas, aconseja cómo transitar hacia una alimentación sana y equilibrada.
•Los nutrientes que requiere el cuerpo humano pueden obtenerse de una dieta sin alimentos de origen animal.
•Organizar la dieta sin carne, lácteos o huevos, pero con los cinco grupos de alimentos vegetales: legumbres, cereales, semillas (o frutos secos y sus aceites), frutas y verduras.
•Controlar el estado de las vitaminas D y B12. La Vitamina D se fabrica en el cuerpo (por ejemplo, cuando la piel está expuesta al sol), pero la vitamina B12 es generada por las bacterias de la tierra que los animales consumen. Por eso, se necesita la vitamina B12 en suplementos, para complementar la dieta.
•La alimentación vegana o vegetariana es completa. No es necesario caer en una dieta monótona y carente de nutrientes.
•Buscar recetas fáciles y prácticas para cocinar legumbres, vegetales o semillas. Actualmente, existe una vasta bibliografía sobre cocina vegetariana, así como tiendas con alimentos aptos.
•Informarse a través de instituciones de salud reconocidas, como la Sociedad Argentina de Nutrición o la Vegan Society.


Sitios web para dar los primeros pasos:
www.nutricionvegetariana.com
www.facebook.com/howtovegan
www.sinzoo.com.ar
www.nikka-n.com.ar
www.facebook.com/groups/
entransicionalveganismo
www.lunessincarne.net
www.uva.org.ar

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