ENTREVISTA


“La creatividad recurso infinito”


Por Agustina Tanoira.


“La creatividad recurso infinito” 
Trabajo en la moda desde que tengo uso de razón", recuerda, y por donde se mire, el diseño y el estilo están presentes en su vida. Con más veinte años de experiencia Cora Groppo es, sin duda, uno de los grandes referentes de la moda argentina. Aquí, los deseos, inspiraciones y frustraciones de una diseñadora que supo dar el buen paso. 

Detrás de ella, de un enorme perchero cuelgan prendas de su última colección, “Embichada”, una sutil combinación de negros, beiges, blancos y grises. Como suele suceder con los inicios, Cora empezó como “asistente de asistente de asistente” de una conocida marca de ropa y fue cosechando experiencia hasta recalar en su negocio propio. Por aquel entonces había modistos famosos, grandes marcas y los primeros diplomados de la flamante carrera de Diseño de Indumentaria de la Universidad de Buenos Aires que, como hormiguitas, empezaban a hacer minicolecciones que presentaban en sus pequeños locales. “No había una referencia de lo que era tener un emprendimiento propio, la propia marca”, explica. Así que se avocó a diseñar vestidos de fiesta, una idea que no requería un gran capital. 

Durante mucho tiempo se dedicó exclusivamente a eso y su nombre empezó a sonar cada vez más y más. “Fue una época de gran aprendizaje”, cuenta. “Aprendí a conectarme con la gente, a trabajar sobre diferentes cuerpos y a tomar conciencia de que en el diseño de un vestido se juegan muchas cosas”. También aprendió sobre la psicología femenina, sobre las relaciones y los vínculos y sobre las infinitas miradas que pesan –madres, amigas, tías y vecinas– y que hacen que algo tan sencillo como diseñar un vestido sea una labor compleja. Todo lo fue volcando en su trabajo hasta que en el año 2001 el BAF Week le tocó la puerta y le ofreció mostrar sus creaciones. El momento de armar una colección había llegado. Era hora de empezar a trabajar conceptos y a encontrarse con lo que ella verdaderamente quería hacer. 

–¿Cómo se encara una colección?
–Empiezo por buscar un tema que me sirva de hilo conductor. Por ejemplo, cuando hice “Desalineada”, mi colección anterior, trabajé el tema de las rayas y para eso partí de la observación de las cebras. Elijo algún elemento de la naturaleza porque es inspiración en estado bruto. La naturaleza es algo que no fue intervenido por nadie y por eso me gusta volver a esa fuente. 

–¿Y luego?
–Una vez que decido el tema, empiezo a observar. El abordaje más importante es la observación pero después es clave una bajada de estas imágenes a la ropa. “Oceánica”, por ejemplo, otra de mis colecciones, estaba inspirada en peces, y por eso incluí unos pantalones ¡con aletas! Me animé y no me fue nada mal. Los vendí bien.

–¿Creés que ahora las mujeres tienen más libertad a la hora de vestirse?
–Sí, hay mucha más libertad, pero todavía persiste aquello de “lo que tiene que ser”, aunque mucho menos que antes. Lo que sí es cierto es que como hay mucha tendencia no es tan fácil encasillarse en un estilo y eso está muy bueno. Hay mucho para elegir.

–¿Cómo definirías tu marca?
–Es moderna pero con una cierta intelectualización de la moda, es comercial y es absolutamente autorreferencial. Para mí las marcas de diseñador siempre lo son porque uno pone todo en ella. Porque todas las decisiones que uno va tomando se orientan a lo que a uno le gusta, a sus deseos. 

–¿Cómo juegan las tendencias en todo esto? ¿Te influyen?
–Por supuesto que estoy empapada de ellas, me vibran, las veo. Estoy capacitada para ver y todo lo veo (risas), pero no adhiero mucho a eso de que “se usa tal cosa”. Me influyen y hay un entrenamiento, un inconsciente colectivo, un mismo proceso que te va llevando de una cosa a la otra y de esta a la siguiente. Por eso muchas veces se te ocurren las mismas ideas que al de al lado. Pero, además, hoy la moda va y viene entre el diseñador y la calle: la gente genera tendencias y también lo hacen los diseñadores de otras disciplinas. Hay una fusión, empezamos a necesitar unos de otros porque hay que generar nuevos contenidos; si no, corrés el riesgo de repetirte a vos mismo. Trabajo mucho sobre esta dicotomía entre repetir y no repetirse, porque ¡a veces pienso que tengo que volver a nacer para no caer en lo mismo!

Creatividad infinita 

Para cada colección Cora Groppo utiliza técnicas bastante artesanales. Como los recursos son limitados, la mayoría de los diseñadores deben recurrir mucho a la creatividad, diferenciarse, ser únicos. “Hay pocas opciones de telas y con lo que hay tenemos que hacer toda una colección completa”, revela. “Frente a esto, la creatividad es el único recurso infinito. Creo que eso también explica porque el diseño argentino ha ido tanto por el lado de lo morfológico”. 

–¿Cómo se manejan?
–Trabajamos con talleres de estampación chicos, que son más caros pero nos hacen las muestras que queremos. Además, vamos optando por los recursos que no requieren una gran inversión, como la serigrafía, la sublimación y la moldería, técnicas accesibles para todo el mundo. 

–¿Y los oficios? 
–Ese es un tema bastante complicado porque es difícil encontrar gente que trabaje bien. ¡En nuestro país los oficios están en extinción! Estaría bueno que se invirtiera más en el desarrollo de ellos porque es un trabajo muy digno, muy lindo para hacer, de realización personal, y algo por lo que se puede cobrar muy bien. En Bolivia ha habido un gran desarrollo de los oficios y es emocionante ver el amor que los artesanos tienen por lo que hacen y cómo transmiten su saber. 

–¿A pesar de todo esto, alguna vez soñaste con que ibas a llegar al lugar en el que estás?
–Digamos que soy más de tener sueños chicos que grandes fantasías. Creo que ni me atrevo a esto último. En cambio, se me ocurren sueños realizables, prácticos, como trasladar mi concepto a la deco o a colecciones de hombres. ¡Estaría muy bueno y para eso ya estamos listos! Hoy no me embarco en proyectos irrealizables; creo que tiene que ver con una madurez de tantos años de estar en esto. 

–Los años no pasan en vano...
–Sí, antes hacía todo más a pulmón, creía que bastaba con las ganas; hoy soy mucho más consciente de la inversión que se necesita. Si bien las ganas son fundamentales, con eso no alcanza. 

Work & Love 

Celebra la posibilidad de ser la dueña de su propia empresa y poder disponer de su tiempo a gusto y piacere. “Poder irme cuando quiero es un lujo”, reconoce. “Vivo muy cerca de la oficina y eso facilita mucho la organización: ahora me voy a buscar a los chicos al colegio, después me voy a casa, quizá paso por el local... voy viendo. Pero si bien nunca perdí el ritmo de trabajo –porque eso no es posible–, tampoco soy una workaholic”. 

Súper pragmática y organizada, hace diez años se asoció con Ramiro, su marido  –que es, además, el padre de sus hijos: Romeo, 12, y Simona, 8–, y juntos lograron consolidar la marca. “Estamos capacitados profesionalmente para expandirnos y tenemos un proyecto exportador que está muy bueno”, revela. Actualmente, además de sus propios locales, venden en negocios multimarca en el interior del país y exportan a Bolivia, Brasil y Chile.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte