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All you need is...


Por Alejandro Duchini.


All you need is...
Ernesto Blanco escribió un libro en el que demuestra cuánta ciencia hay en la obra y el accionar de Los Beatles. Creer o reventar, el vínculo entre ellos está sostenido por puntos en común inimaginables. Lea y sorpréndase.

La ciencia y la música se complementan magníficamente”, nos dice el científico Ernesto Blanco, docente e investigador en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (en Uruguay). La referencia es al gran trabajo que plasmó en su libro Los Beatles y la ciencia. Allí describe cuánto de ciencia hay en la poesía, los instrumentos y hasta en los cerebros de los cuatro de Liverpool.

Fanático de la banda desde su adolescencia, cuando le regalaron un casete con los grandes éxitos, Blanco –que condujo en su país el programa de televisión Superhéroes de la física– sostiene que la ciencia y Los Beatles intercambiaron influencias. “Una importante puede ser la obra del matemático Lewis Carroll en John Lennon. También los avances científicos que permitieron el registro de su música y que fueron importantes para generar algunas de sus obras. Por otro lado, se dice que una de las cosas más importantes que Los Beatles aportaron a la ciencia fue la financiación para que se desarrollaran los tomógrafos”, sostiene quien tiene una maestría en Física de partículas y un doctorado en temas de biomecánica.

–¿Cuál sería la “canción científica” de Los Beatles?
–Hay dos que muestran una cierta mirada hacia la ciencia. Una es “Nowhere Man”, que en la película Yellow Submarine está representada por un científico. Es un tema que invita a reflexionar sobre el rol de los académicos y los intelectuales en la sociedad.  Otra puede ser “Maxwell's Sylver Hammer”, que habla de una Joan que estudia con sus tubos de ensayo una ciencia incomprensible.

–Existe el mito de que escuchar a Mozart mejora el rendimiento de los niños. ¿Pasa lo mismo con Los Beatles?
–Lo del efecto Mozart generó errores y malas interpretaciones. Pero existen varias investigaciones que muestran que la música –no importa si se trata de Mozart o Los Beatles– genera en las personas una mayor tendencia a colaborar con otros. La música parece ser algo muy bueno, aunque no necesariamente nos haga más inteligentes si la escuchamos permanentemente desde pequeños. 

–Si un bebé no se duerme o un chico está muy acelerado, ¿hay alguna canción de Los Beatles para calmarlo?
–Los Beatles tienen dos canciones de cuna: “Golden Slumbers” y “Good  Night”. La primera es breve y, en un momento, toma una fuerza inusual para una canción de cuna. Además, luego se engancha con “Carry That Weight”, que es más para despertarse que para dormir. “Good Night”, cantada por Ringo Starr, podría ser una elección adecuada.

–Hablás de la física y la biología de la música. ¿Qué significa?
–La física estudia los fenómenos vinculados a la naturaleza del sonido: sus características, cómo se generan y propagan. La biología puede estudiar el modo en que órganos específicos, como las cuerdas vocales de Lennon o el oído interno de Paul McCartney, generan o perciben sonidos musicales. También la biología puede mostrarnos la importancia que los sonidos tienen para otras especies, lo cual nos permite entender a la música como un fenómeno más amplio y no únicamente humano.

–¿Cuál fue el mensaje que quiso mandar John Lennon a los perros en “A Day In The Life”?
–Los perros, y muchos otros animales, son sensibles al ultrasonido, es decir, a sonidos que son demasiado agudos para ser percibidos por el oído humano. Al final de “A Day In The Life” hay un pitido de 15.000 Hz que Lennon colocó para que solo los perros pudieran escucharlo. Pero por cuestiones tecnológicas de cómo se reproducía el sonido en las décadas del sesenta y el setenta, ese sonido no se emitió. En la edición actual, ese sonido está presente, pero 15.000 Hz están en el rango audible para muchos seres humanos, ya que la mayoría de las personas escuchan hasta unos 20.000 Hz. O sea que, finalmente, el mensaje no es tan especial. Tal vez los perros puedan disfrutar más de la militancia por los derechos de los animales que lleva adelante Paul que de ese pitido.

–¿Puede la ciencia dar con la fórmula para componer un hit?
–La ciencia suele apoyar lo que la teoría musical dice que funciona adecuadamente. La ciencia nos da una idea del efecto emocional que genera una nota aguda en comparación con una grave, o qué nos ocurre al cambiar el tempo de una canción. Sin embargo, por ahora, la música es un arte. La ciencia no es capaz de permitirle a un compositor manejar todas las variables que debe tomar en cuenta para generar un éxito en un tiempo razonable. La clave es confiar en la extraordinaria capacidad del cerebro humano para procesar sonidos y crear música. Aunque, claro, la ciencia puede ayudar un poco.

–¿Pensaste cómo influirían hoy los avances tecnológicos en Los Beatles?
–Una muestra de eso pueden ser las cosas que McCartney hace actualmente. Su disco New podría darnos una idea de qué podrían estar haciendo en la actualidad. Por otro lado, también podemos ver el interés de Paul en nuevas tecnologías, como la holografía y la animación por computadora, que tal vez, en algún momento, podría generar un concierto en vivo de unos Beatles virtuales que sigan con nosotros por toda la eternidad.

–Hablando de fanatización, ¿hay alguna respuesta o explicación científica respecto de por qué los músicos seducen a la gente?
–Darwin pensaba que la música era un misterio desde el punto de vista de la teoría de la evolución, ya que es algo muy importante para nuestra especie: está presente de distintas formas en todas las culturas, pero no parece dar un beneficio de supervivencia evidente. Por tanto, pensó que la música podía ser vista como una característica humana fruto de la selección sexual. Así como el pavo real macho tiene una gran cola multicolor que despliega en abanico para atraer a la hembra, los humanos haríamos música para atraer apotenciales parejas. En ambos casos, el beneficio no sería de supervivencia, sino reproductivo. De ser así, la música sería una actividad netamente de seducción, en la cual se muestra habilidad, salud, y, sobre todo, se genera un estado emocional especial en quien la recibe. 

–En el libro comentás que hay otras explicaciones evolutivas de la importancia de la música, y que algunas pueden implicar ventajas en cuanto a la supervivencia. 
–Claro. Por ejemplo, ser un elemento que permita unir y motivar a los grupos humanos en situaciones importantes para sobrevivir. También se sabe que el efecto de la música en el cerebro no se puede comparar al de otros estímulos. La música estimula múltiples áreas del cerebro, sobre todo aquellas más vinculadas a las emociones. Esto se da aún más en quien está interpretando música o bailando. Esto es una fuente de placer muy importante; seguramente, tiene mucho que ver con el poder de seducción de la música y los músicos.

–¿Todo es ciencia? Es decir, si te propusiéramos hacer el mismo libro de Los Beatles, pero con Gardel… ¿Podrías hacerlo?
–Tendría que pensarlo. Leería bastante sobre su vida, sobre detalles de las grabaciones, sus letras y, seguramente, varios temas podrían analizarse desde la ciencia. Uno mira el mundo desde ese lugar y es inevitable encontrar múltiples conexiones. Hace unos años, hicimos algunos análisis sobre la biomecánica de la danza: a partir de eso, reflexionamos sobre la relación entre la danza y  las habilidades de la pelea a cuchillo. También, sobre el importantísimo papel de la mujer en el desarrollo de las características de la danza, que no está vinculado a las habilidades del cuchillero. Si bien Gardel no era un bailarín, el tema de la danza del tango podría estar perfectamente en ese hipotético libro.

El libro

Los Beatles fueron estudiados desde todo punto de vista: melódico, rítmico, ingenieril, sociológico y hasta psicoanalítico. Con su primer libro, Ernesto Blanco agrega una perspectiva: la de la ciencia. 
Allí analiza matemáticamente el acorde inicial de “A Hard Day’s Night”, o el torrencial éxito de algunas composiciones bajo la lupa de la neurociencia. ¿Las letras de Lennon y McCartney pueden discriminarse por indicadores lingüísticos? ¿“Lucy In The Sky With Diamonds” hizo un aporte a la antropología? 
Con pinceladas de humor, Blanco explica cada uno de estos interrogantes… y muchos más.  

Destacado En Yellow Submarine, el tema “Nowhere Man”, invita a reflexionar sobre el rol de los científicos en la sociedad. Algo parecido sucede con “Maxwell’s Silver Hammer”

Proyecto “Beatle” 

Ernesto Blanco (43 años) implementó un proyecto para estudiantes de escuela secundaria, denominado Beatlemanía científica. “Es la semilla de la que nació el libro. Allí contamos cuestiones de ciencia vinculada a Los Beatles mientras tocamos en vivo canciones relacionadas con esos temas”, cuenta Blanco, que es acompañado por Sebastián Sensale –matemático–, Washington Jones –doctor en 
Biología–, Joaquín Villamil –experto en reptiles–, y Valentina Sancristóbal e Ismael Acosta –estudiantes de Ciencias biológicas–. “Muchas veces, los jóvenes a los que va dirigida la charla no conocen esas canciones, y es interesante mostrárselas. Además, es un espectáculo en sí mismo: una forma de mostrar que ni el científico ni el artista son categorías excluyentes o cerradas. La ciencia y lamúsica son creaciones humanas a las que todos podemos acceder en distintos grados”, concluye.

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