ENTREVISTA


“Voy contra la corriente”


Por Aníbal Vattuone.


“Voy contra la corriente”
María Eugenia Suárez debuta en la pantalla grande. De novia con el español David Bisbal, el presente de la “China” roza la perfección. Aquí, habla de todo: su carrera, la exposición, su imagen ante el público, las enseñanzas de sus padres, su rol de madre y el amor.

El porteñísimo Palermo Soho es testigo de un diluvio brutal. El clima es exactamente el contrario en uno de sus restaurantes emblemáticos: hay jazz de fondo y tintineos constantes. Y, para colmo, frente a nosotros está María Eugenia Suárez, que parece iluminar el lugar. La “China” no solo es bellísima: también es dueña de una sencillez abrumadora y una simpatía que contagia. ¿Sorprendido? 

Después de la pertinente producción de fotos, nos pide unos segundos para sacarse el rouge. Bien predispuesta para hablar de Abzurdah –la película que está a punto de estrenarse y con la que debutará en la pantalla grande–, nos ilusionamos con que se confiese sin tapujos. Pero advierte: “No hablo tanto”. Veremos. Mientras tanto, corta la ensalada Caesar en mil pedacitos. “Sí, la como sin pollo”, le aclara al mozo, con un acento español que, de a ratos, se le escapa (y que se le pegó de su novio, el cantante David Bisbal). 

“Lo que más me atrajo de Abzurdah fue que había leído el libro de Cielo Latini –en el que está basado el film– cuando era muy chica. Recuerdo que le dije a mi mamá: ‘Esa película la voy a hacer yo’”, revela la actriz, madre de Rufina. Y continúa: “Después, me atrapó la temática. Concientizar un poco acerca de la anorexia, que no es algo bueno. Es un tema muy espinoso hoy en día: la obsesión que se tiene por lo físico, por la delgadez… Como si fuera lo único que importa. Es una historia muy alejada de lo que fue mi adolescencia. No me sentí identificada en nada”.

–“No soy normal”, dice tu personaje. ¿Alguna vez te sentiste así?
–Yo tampoco soy muy normal (se ríe con los ojos brillosos). ¡Acabás de encontrar una coincidencia! Creo que cada uno tiene su locura… Y eso es lo más lindo. ¿Quién no la tiene? La mía creo que es sana. Mis amigas siempre me dicen: “Si la gente supiera cómo sos…”. Ellas piensan que estoy loca de verdad. Pero, repito, todos estamos un poco locos.

–La adolescencia, la “locura”… Se te ve muy angelical, pero en tu adolescencia te expulsaron de la secundaria en tercer año. 
–(Parece bucear en la memoria y se ríe). En general, nunca tuve buena conducta. Lo que pasa es que nunca me interesó la escuela. Además, tenía un problema: no paraba de hablar. No prestaba atención en las clases y me retaban: “Suárez, si no le interesa se puede ir”. Entonces, me disculpaba, me levantaba y me iba. Me echaron después de que entrara una chica nueva al colegio, no me la olvido más...

–¿Qué pasó?
–A mí no me gustaba que me trataran distinto por aparecer en la televisión. Mis amigos me conocían de muy chica, estaban acostumbrados y no me hablaban de mi trabajo… Un día falté, y esta chica le preguntó a mi mejor amiga: “¿Qué pasó con tu amiga ‘famosita’?”. ¡Nunca estuve tan ansiosa por volver a la escuela! Al día siguiente, la agarré en el recreo y le dije: “¿Vos me dijiste ‘famosita’? ¡Empezá a correr!”. Me vio la directora a punto de pegarle y, entre eso y que tenía mala conducta, me invitaron a retirarme… Sí, de chica estaba loca.

–¿Como te llevás con la exposición?
–Para mí no es un karma ni un sufrimiento. Lo aprendí a manejar… Y comprendí que puede haber maldad, que hay gente con mala intención. Yo siempre fui muy naif: no podía entender cuando alguien me hacía algo malo. Pero hay que convivir con eso, saber que existe, cuidar tus palabras y saber hasta dónde llegás. Sé perfectamente qué cuento, hasta dónde hablo. No me importa lo que se hable de mí. Me preocuparía si un amigo me dice que le hice algo malo. Con gente que no me conoce, me da igual. 

–¿No te influye lo que piensan de vos o la imagen que podés transmitir?
–Para nada. Yo tengo esa personalidad de ir un poco contra la corriente, hacer lo que quiero. Me gusta ser así, decir lo que pienso, no tener ningún personaje ni estrategia. No suelo dar explicaciones de ningún tipo. De cualquier manera, me siento querida por el ambiente. Reconocen mi trabajo.

–Hasta el momento hiciste mucha televisión. ¿Disfrutaste más el cine?
–Cada uno tiene lo suyo. En la tele hay que resolver las cosas en el momento, grabás quince escenas por día y tenés que cambiarte a la velocidad de la luz. Convivís con la misma gente todos los días; de hecho, pasás más tiempo con ellos que con tu familia. Eso me gusta: conocer gente, lo paso bien. El cine tiene otro ritmo de trabajo. Tal vez estás un día entero para hacer solo una escena, un plano. Me cambiaba la ropa rapidísimo y me decían: “No, acá tomate tu tiempo”. Eso me encantó, ya que soy detallista. Al principio pensé que me iba aburrir porque soy muy ansiosa, pero fue todo lo contrario. Me fascinó.

–O sea, habrá más cine en tu carrera..
–¡Me encantaría! Es el sueño de todo actor. Pienso en cómo será verme en pantalla grande. Estoy muy expuesta en la película. En ningún momento dudé: sé que me preparé, y me acompañaron mucho. Estoy tranquila. Era un reto, pero lo tomé con seguridad.

–¿Esa seguridad te define a la hora de haberte decidido por la actuación, a la hora de perseguir tus sueños?
–Soy caprichosa. Cuando quiero algo, no lo veo como algo imposible. Nunca dije que no podía. No es soberbia; tampoco me pongo en la postura de “Yo puedo hacer todo”. Creo que uno puede hacer lo que quiera si se prepara, no en el sillón de la casa viendo la televisión. Sé cuáles son mis límites: nunca pisaría una cabeza, y no competiría con nadie, ya que no me interesa. Todos somos distintos. Ni más lindos, ni más talentosos. Eso es algo que me molesta: las comparaciones. No me gustan. “Ay, querés bailar como tal…”. No, quiero bailar como yo.

–La búsqueda está en uno…
–Totalmente. Lo principal es eso: no dejar que nadie te pise la cabeza, que nadie te haga creer algo que no sos, que nadie destruya tu autoestima. Cada uno vale por lo que es. Y esa es la única manera con la que podés llegar lejos. Siendo responsable, exigente. En mi vida soy muy espontánea, pero en mi profesión no. Así me enseñaron en la escuela de Cris Morena. No recuerdo haber llegado tarde a un lugar.

Su mejor papel 

Tiene personalidad la “China” Suárez. Es indudable. En su ADN corre la sangre de un padre exigente –que falleció hace tres años– y una madre más “libre”. “Mi papá me tenía muy cortita. No me daba margen para que me quejara. Me concientizaba mucho: ‘‘Coquito’ –me decía así por el dibujito animado Cocomiel–, ¿sabés la cantidad de chicos que quisieran  tener tu vida?’. Así que suelo ser muy optimista con respecto a todo. En cuanto a mamá, ella es bondad pura. Es la chill (N. de la R.: en inglés, “relajada”) de la familia. Nunca criticó a nadie. Siempre me aconsejó que no me enganchase con la mala onda”, revela.

–Afirmaste que ella era tu mejor amiga. 
–Es así. Nunca me tuve que escapar de mi casa ni mentir. Siempre fui muy disciplinada hasta en eso. Me permi-tían salir hasta las dos de la mañana, y yo no me quejaba. ¡Al menos me dejaban hasta esa hora! Siempre volví puntual. Me tenían confianza. Nunca me drogué, nunca llegué borracha a mi casa. No descarrilaba. Mi mamá siempre me dijo: “A tu hijo ponele límites”. Son frases que me parecían trilladas, pero hoy las agradezco.

–¿Cómo llevás la maternidad?
–Me fascina. Es lo que mejor hago. Nací para ser mamá. A mí me preguntaban de chiquita: “¿Qué querés ser cuándo seas grande?”. Y yo respondía: “Madre”. Es mi prioridad. Por eso, los trabajos que elijo están ligados a sus horarios. No podría hacer una tira diaria hoy.?La extraño cuando no está conmigo. Con Nico (N. de la R.: Nicolás Cabré, padre de su hija) queremos que esté siempre con no-sotros: por eso no tenemos niñera. La cuidamos entre él, yo y las abuelas. 

–¿Y las ambiciones profesionales?
–Tengo claro los objetivos en mi carrera, pero lo que más me importa es mi hija. Mi tiempo es de ella. La maternidad te cambia. Antes era mucho más inconsciente, impulsiva. Hoy pienso mucho todo, estoy más calma.

–“Todos estuvimos alguna vez absurdamente enamorados”, dice tu personaje en la película. ¿Te pasó?
–Nunca viví un amor con obsesión. Hay personas que están cómodas en el conflicto o en el sufrimiento; casi que lo buscan porque su manera de relacionarse es esa. No funciono con ese tipo de gente. Soy más relajada. Tuve suerte de tener buenas personas al lado mío. Estuve de novia desde muy chica, y me cuidaron mucho. 

–Estás viviendo un amor a distancia. ¿Qué es lo mejor de esta experiencia?
–Haberme enamorado, y nunca haber dudado. Pese a la distancia. 

Abzurdah 

La película que la tiene como protagonista está basada en el libro e historia autobiográfica de Cielo Latini. Allí se narran las desventuras de una adolescente que conoce por Internet a un muchacho que la aventaja en nueve años (lo interpreta Esteban Lamothe). El film gira alrededor de un amor que se transforma en obsesión, sumándole a esta relación el padecimiento de la anorexia y la depresión.

Facetas 

Su camino por la televisión incluyó éxitos como Rincón de luz, Floricienta, Amor mío, Amo de casa, Casi ángeles, Los Únicos, Solamente vos y Camino al amor. A la actuación se le suma su pasión por el canto, vicio que despuntó en los envíos de Cris Morena y en Tu cara me suena. Para Abzurdah grabó el tema de Soda Stereo “Tratame suavemente”. “Me gustaría retomar el canto seriamente. Hay un proyecto para hacer un disco, pero será más adelante”, dice. Su rostro también puede verse en un sinfín de campañas de ropa. “Lo que más me gusta del modelaje es que puedo elegir las marcas que me gustan a mí, aquellas que me representan. Uno tiene que construir una imagen; por eso, no hago todo lo que me ofrecen. No busco llenarme de plata, así que elijo en función de mis deseos, de lo que me dé felicidad”, define.

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