ENTREVISTA


Maravillosa Alicia


Por Dolores Gallo.


Maravillosa Alicia
No hay Alicia más famosa que la de Alicia en el País de las Maravillas. Pero ¿quién era realmente? A un siglo y medio de la publicación de la clásica obra, la bisnieta de la niña que inspiró al personaje, Vanessa Tait, cuenta en un libro cómo eran su bisabuela y Lewis Carroll.

Había una vez una niña llamada Alicia, que un día, aburrida, bajó a una madriguera para encontrarse con los más disparatados personajes que uno pudiera imaginar. En ese mundo de absurdos, hay un conejo blanco que viste chaleco, usa reloj y habla; soldados que son como naipes de corazones; una oruga que fuma narguiles y un excéntrico sombrerero que toma el té eternamente porque el tiempo se ha ofendido con él. Todo es ficción, claro. Todo, salvo Alicia. La protagonista del clásico Alicia en el País de las Maravillas está basada en una niña real, de carne y hueso. Alice Liddell –así se llamaba la niña– conoció en su infancia al escritor Lewis Carroll, a quien le sirvió de inspiración. Hoy, luego de hurgar entre los recuerdos familiares y de realizar una exhaustiva investigación, su bisnieta Vanessa Tait cuenta la historia de esta relación, sobre la que tanto se ha dicho,    en el libro The Looking Glass House, que aparecerá en julio. 

–¿Cómo es ser pariente de la persona que inspiró un personaje tan mundialmente conocido como Alicia? 
–¡Es muy raro! Sobre todo porque la Alice real y la Alicia de la ficción están muy entrelazadas. Mucho de lo que pasa en la historia ocurrió en la vida real, como el pozo de melaza (que se suponía sería un pozo sagrado). Creo también que el carácter del personaje es parecido al de mi bisabuela Alice: curiosa, mandona… Es increíble sentirse tan estrechamente conectada con Alicia en el País de las Maravillas. Cada vez que la nombran, algo que ocurre muy seguido en los diarios o donde sea, me emociono.

–¿Por qué decidiste ser escritora?
–Siempre quise ser escritora; incluso antes de decidir escribir sobre mi bi-sabuela. En realidad, no creo que sea algo que haya decidido, sino que era lo mejor que podía hacer para darle un sentido al mundo.  

–¿Tu parentesco con Alice tuvo algo que ver en esta decisión?
–Mi familia guardaba todos sus recuerdos en un altillo y yo solía subir y probarme sus guantes de ópera, su anillo de casamiento, sus abanicos… También estaban sus cartas, sus chequeras y casi cualquier cosa que tuviera algo que ver con ella. Además, estaban apilados unos sobre otros los valiosísimos negativos de las fotos que Charles Lutwidge Dodgson –nombre real de Carroll, que era también fotógrafo– le había sacado. Alice es mi segundo nombre y el de mi madre también. Me parezco mucho a mi bi-sabuela, tanto que cuando yo era niña a menudo me pedían que me vistiera como ella, como en la famosa foto disfrazada de mendiga, o me pedían que me pusiera un traje victoriano y leyera un fragmento del Alicia en el País de las Maravillas para que me filmaran.

–A Alicia le sucedían cosas muy extrañas. ¿Te ocurre eso también?
–A medida que Alicia crece en la novela, va encontrando todo el tiempo criaturas extrañas e intenta no perder la cabeza. Sin duda me he sentido así: como una niña en un mundo lleno de adultos locos.

–¿Cuándo fue la primera vez que leíste Alicia en el País de las Maravillas?
–Lo leí cuando tenía 7 años, ¡y no me gustó! Recién de grande volví a leerlo, y muchas veces. En ocasiones, por partes y no de principio a fin. Ahora ¡me encanta!

–¿Por qué creés que tuvo tanto éxito? 
–Por supuesto que la clave está en el lenguaje, la manera en que fluye. Es muy moderno. Creo que los personajes, o caricaturas, han entrado al dominio público. Pero también Alicia fue la primera heroína con interioridad. Es fácil empatizar con ella. Además, es la primera heroína feminista. 

–¿Podrías contarnos de qué se trata tu libro, The Looking Glass House?
–Cuento la historia real de lo que pasó cuando Alice Liddell –mi bisabuela– conoció a Lewis Carroll. Relato esta amistad, desde los inicios hasta la misteriosa separación que se produjo entre el escritor y la familia de Alice. Cuento la historia a través de los ojos de la institutriz, Mary Prickett, quien se siente sola y cree que Carroll está enamorado de ella –en aquella época realmente existieron chismes sobre esto en Oxford–. Cuando ella descubre que tiene como rival a Alice para conseguir su afecto, decide ir por todo. 

–¿Qué te llevó a escribirlo?
–Estaba pensando sobre qué escribir, buscaba una historia que llegara a mi corazón, que tuviera algún significado personal para mí. Y, por supuesto, la historia de Alice era la ideal. 

–¿De dónde sacaste la información de los hechos que contás en el libro?
–En mi libro, al personaje de Alice lo basé en las cartas que tenemos guardadas de ella. Y también en historias que fueron pasando a través de la familia sobre ella y Lewis Carroll. Además, leí los diarios de Carroll y pasé mucho tiempo investigando en la biblioteca para buscar publicaciones de la época e información sobre hechos victorianos en Oxford. 

–¿Quién era tu bisabuela Alice y cómo se conoció con Charles Lutwidge Dodgson, o sea, Carroll? 
–Alice era hija del deán de Christ-church, quien estaba a cargo de una de las facultades de Oxford, donde Lewis Carroll enseñaba Matemáticas. Alice y Caroll se hicieron amigos, y fue a ella a quien Carroll le contó la historia de las aventuras de una niña llamada Alicia. Fue Alice quien le pidió que la escribiera. De otra forma, la historia se habría perdido, igual que tantas otras que Carroll le contó. 

–Se ha hablado mucho del vínculo que tenían el escritor y tu bisabuela… ¿Qué opinás de Lewis Carroll? 
–En esa época, era mucho más común que ahora que hombres adultos pasaran tiempo con niños. Carroll era increíblemente encantador pero también muy calculador; hacía que las niñas lo pasaran muy bien con él y cautivó a la institutriz. Alice, desde luego, siempre le tuvo cariño, incluso de grande. En esos tiempos la sociedad era muy reprimida. Es posible que Alicia en el País de las Maravillas esté llena de deseos reprimidos y que eso haya servido para crear una historia increíble; quizá por eso también tiene tanta profundidad. 

–¿Y cómo era realmente la relación entre Carroll y tu bisabuela?
–Para Alice él era un amigo. Ella le puso a su hijo Caryl, que se escribe distinto pero se pronuncia igual. Puede ser que Carroll haya estado enamorado de ella, pero probablemente ni siquiera él mismo lo sabía y nunca le hizo ninguna proposición. En una de las cartas a Alice de su hermana mayor, Lorina, cuando ambas eran ya ancianas, se menciona que el escritor era demasiado afectuoso con ella.

–Para terminar, ¿cómo planeás celebrar los 150 años de Alicia en el País de las Maravillas? 
–¡Con la publicación de mi libro y una copa de champaña! 

Sobre la autora

Vanessa Tait creció en Gloucestershire, Reino Unido, donde vive con sus tres hijos. Estudió en la Universidad de Manchester e hizo un máster de Escritura Creativa en el Goldsmiths College. Es la bisnieta de Alice Liddell, la niña que inspiró a Lewis Carroll para Alicia en el País de las Maravillas. En julio saldrá su primera novela, The Looking Glass House, basada en historias familiares y recuerdos de la verdadera Alice.

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