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A mover el esqueleto


Por Belén Herrera.


A mover el esqueleto
Todo vale a la hora de ponerse en forma. Nuevas técnicas de entrenamiento para divertirse mientras se realiza actividad física. Movimiento a la carta.

Para mantenerse en forma ya no es necesario subirse a la cinta o levantar una enorme cantidad de pesas. Hoy en día, en los gimnasios hay una amplia oferta de actividades que brindan muy buenos resultados y que se adaptan a las necesidades de cada uno. Así es como año a año surgen nuevas alternativas que tienen como objetivo principal poner al cuerpo en movimiento, pero sin dejar de resultar entretenidas para quienes las eligen.

Con puntos en común con el pilates y el spinning, las nuevas técnicas de entrenamiento buscan superar a las que se conocen hasta el momento y van ganando cada vez más adeptos en el país sin importar el sexo. El Kranking es, precisamente, una de las disciplinas que está haciendo furor en todo el mundo. Se trata de una serie de ejercicios que se realiza en una suerte de bicicleta sin ruedas (Krankcycle) que permite desarrollar la parte superior del cuerpo. Esta actividad no solo mejora la resistencia cardiovascular, sino que además sirve para aumentar los músculos. Permite quemar calorías y adquirir mayor capacidad aeróbica. En algunos gimnasios se le suma el uso de bicicletas, lo que proporciona un entrenamiento de lo más completo.

Así como el Kranking encuentra alguna inspiración en el spinning, el Skate Pilates comparte puntos en común con el pilates. Esta última es una de las disciplinas que ha atraído a más cantidad de gente en los últimos años, y, como ha sucedido con casi todas las técnicas que logran imponerse, terminó derivando en nuevas versiones. De este modo surgió el Skate Pilates, que permite relajar y elongar el cuerpo gracias al uso de una patineta. Lo bueno que tiene esta práctica es que no solo ofrece beneficios similares a los del pilates convencional –fortalecer los abdominales, estirar el cuerpo y hacer fuerza de brazos–, sino que se puede realizar en la propia casa. 

El Water Yoga también nació tomando como inspiración otro tipo de actividad, que es el yoga. Esta práctica invita al movimiento aprovechando la resistencia y la flotación del cuerpo en el agua, la temperatura y, sobre todo, la contención que el agua misma brinda. En esto reside la gran diferencia entre realizar las asanas (posturas) fuera o dentro del agua. Relajarse con mayor facilidad, incrementar el nivel de energía, aliviar dolores de espalda, calambres, estrés y tensión muscular son algunos de los beneficios que brinda el Water Yoga. Además, según afirma la instructora Liliana Hedderwick, de Yogalate:“Las técnicas de respiración y relajación que se aprenden permiten manejar mejor el cuerpo y las emociones. Se logra mejorar la circulación al mismo tiempo que se disminuye la tensión, evitando las molestias que genera la mala circulación sanguínea, sobre todo a nivel del tren inferior”. De esta manera, trabajando todos los grupos musculares, tanto en fuerza como en flexibilidad, se mejora el estado general. Lo importante es trabajar bien.

Por otro lado, la experta asegura:“La práctica tiene acción positiva en mujeres embarazadas, para el bebé, porque recibirá una cantidad mayor de oxígeno en la sangre y esto mejorará su metabolismo”. También es favorable para las personas con osteoporosis y sobrepeso. Siguiendo la línea del yoga, el Bikram Yoga combina veintiséis asanas y dos ejercicios de respiración (pranayamas) en una sala calefaccionada a 42 grados durante una hora y media. Está técnica, que se originó en la India, aporta múltiples beneficios. No solamente permite bajar de peso, tonificar los músculos y mejorar la postura sino que además logra aumentar los niveles de concentración, paciencia y determinación. Este tipo de gimnasia también es recomendable para aquellas personas que sufren dolores o enfermedades crónicas porque ayuda a que sus síntomas se reduzcan. 

Los beneficios se logran gracias al efecto torniquete que se aplica en cada asana, y esto, unido al calor, consigue que el cuerpo se oxigene mejor y elimine los residuos que están acumulados en el organismo. Hay que tener en cuenta que para que estas ventajas se produzcan lo ideal es practicarlo por lo menos tres veces por semana. Otra de las técnicas que lentamente está ganando adeptos es la marcha nórdica. “Se trata de un deporte que proviene del esquí de fondo. Surgió en la década del treinta, cuando el equipo olímpico finlandés de esquí nórdico se entrenaba con los bastones pero sin esquíes en épocas de verano y otoño (sin nieve), atravesando campos y subiendo cuestas para mantener y mejorar la forma física lograda en épocas de competición”, explica Gustavo Martín Iriart, director de la Escuela Argentina de Marcha Nórdica.

En 1997 se lo denominó internacionalmente Nordic Walking, se creó un bastón especial y se fueron desarrollando técnicas específicas para que puedan practicarlo todas las personas, sin importar edad, sexo ni condición física, en todo tipo de superficies.“Se trata de una caminata activa con uso de bastones, los cuales cumplen la función de impulso haciendo que se trabaje el 90% de la musculatura total del cuerpo, tonificando todo el tren superior. Se destaca por su bajo impacto, por consumir una enorme cantidad de calorías –46% más en relación con la caminata tradicional–, y por mejorar la postura corporal”, asegura Iriart.

Para aquellos que prefieren sumar adrenalina a la actividad física, el Slackline es una buena alternativa. Se trata de una disciplina de equilibrio en que se utiliza una cinta de nailon o poliéster entre dos puntos fijos y se tensa. Los orígenes de esta técnica se remontan a los bosques de Yosemite, Estados Unidos, hace por lo menos veinte años. La altura en que se coloca la cinta puede cambiar y de ahí va tomando otros nombres, como lowline o trickline (a pocos centímetros del suelo) hasta llegar a la highline (a varios metros de altura). En cualquiera de sus variantes apunta a mejorar el equilibrio, la concentración y la relación con el cuerpo y el desplazamiento. Los músculos del tren inferior, del abdomen y lumbares son los que más se trabajan cuando se practica Slackline.

Por último, el TRX Suspension Training es una nueva forma de entrenar que surgió a partir de la necesidad de entrenamiento constante, para mantener una condición física óptima, de los integrantes de la Navy SEAL de los Estados Unidos, en momentos en que no contaban con sus equipos ni con el espacio necesario. Se trata de una herramienta compuesta por dos cintas que sirve para realizar un adiestramiento efectivo. “El entrenamiento en suspensión hace referencia a una amplia colección de movimientos y ejercicios, que se diferencian de los tradicionales, ya que las manos o los pies de la persona suelen encontrarse sostenidos por un solo punto de anclaje, mientras que el extremo opuesto del cuerpo está en contacto con el suelo. Cuando se usa TRX Suspension Trainer, el porcentaje del peso corporal recae sobre la zona corporal deseada y con una dinámica de movimiento de ejercicio. El único punto de sujeción del TRX brinda una combinación ideal de apoyo y movilidad para desarrollar la fuerza, resistencia, coordinación, flexibilidad, potencia y estabilidad de la parte central del cuerpo (CORE)”, dice Yanina Pizzella, instructora de TRX.

Este tipo de entrenamiento –que hace uso de la gravedad y del peso corporal– activa toda la musculatura del cuerpo, según el movimiento que se realice. “Pero siempre va a ser fundamental el trabajo constante de la sección media, que es donde se desarrolla la fuerza, resistencia y estabilidad, para cada ejercicio”, resalta Pizzella. Más allá de las propuestas, es importante tener el cuerpo entrenado.

Bailar también ayuda

El twerking es el baile que hace furor por estos días. La idea de esta danza es moverse de manera provocativa, con movimientos pélvicos de lo más sensuales, algo parecido a lo que ocurre con el “perreo” del reggaeton. Consiste en colocar las manos en las caderas, flexionar las rodillas y mover la cadera hacia dentro y hacia fuera al compás de la música. De la mano de Beyoncé,  Rihanna y Miley Cyrus, el twerking se recomienda como un ejercicio aeróbico que permite quemar hasta 600 calorías en una hora, endurece los glúteos y las piernas, y genera un gran beneficio a nivel cardiovascular.

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